11 de Marzo de 2004
Editorial

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Maestrandos tucumanos

CON VIENTO NORTE A FAVOR

Argentina es un país que en los últimos años ha concitado la atención del mundo entero y ha ocupado una parte importante en las grillas periodísticas de los medios de comunicación. Corrupción, endeudamiento, fiebre de riesgo país, ataque de nervios, aviones que -con sigilo- llevaban dinero hacia Suiza, vía Islas Caimán; cinco presidentes en menos de un mes, corralones y corralitos, etc, etc, fueron el bla, bla, bla, que invadieron los canales de comunicación del globo terráqueo para entonces.

De esa tarea de dar a conocer al mundo lo que estaba sucediendo en este país enorme y contradictorio surgieron algunas valoraciones que, en el espejo del concierto mundial, aparecen hoy como la síntesis de ese extraño (extraño hacia fuera) maremoto.

Dentro de ese marco, se encuentra Tucumán, una provincia que participa de las características propias del todo, pero que además, acarrea algunos peculiares aditamentos tales como el hecho de ser una de las más caras del país, de enorme riesgo social ( en 2002 murieron 23 niños por desnutrición), con una empresa de remises que hace dos años sitiaron la capital, para citar algunas características que le dan un acento particular. Es tan peculiar este suelo que a dos cuadras de donde se toman las más altas decisiones gubernamentales diarias, están emplazadas las casas donde se firmó la independencia del país y la que cobijó la infancia del jurista que escribió las bases de la constitución nacional. Casi como un letanía que se pronuncia desde los orígenes, Tucumán es libertad y sometimiento, luz y oscuridad al mismo tiempo.

En ese escenario trabajamos como periodistas y lectores escribientes de la realidad, formando un grupo de maestrandos que, azorados e interesados por los cambios en el mundo y por la resaca cíclica de la realidad circundante, nos lanzamos a aprender. En el camino del conocimiento nos encontramos con el otro mundo. Ese que, sin reproches, parece que se desplaza en el universo en un globo distinto al nuestro o así lo vivimos al comienzo al menos. No es que ignoráramos las nuevas tecnologías de la comunicación ni que no supiéramos operarlas, pero una cosa es clickear, linkear, navegar, trabajar en red, etc, y otra es aprender a aprender por donde hay que circular para saber y hacer saber mejor.Somos conscientes que, en materia de comunicación, estamos frente a un mundo que, más que infinito, tiene bordes indefinidos y nos proponemos construir una parte de ese camino sumándonos, con viento norte a favor, a esta nueva especie de multitudes relámpagos que, sin teléfono celular, concientes de su individualidad, sin decisión global consensuada, sabe que se puede contar la realidad al enjambre de la red, soslayando las pesadas estructuras de los medios de comunicación convencionales.


Posted by Luft Germán Enviar un mail | Marzo 11, 2004 11:29 AM | TrackBack
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