TENER MUCHA INFORMACIÓN NO SIGNIFICA INFORMAR MUCHO
Resulta que lo primero que sucede cuando uno es un sujeto puesto a observar un objeto, salvo que uno sea un irresponsable, es que tenga la necesidad de contar con todos lo elementos críticos necesarios para poder hacer pasar el objeto útilmente por la lupa y lograr, de este modo, una observación válida. Claro que esto -una observación válida- bien puede suceder en un marco acotado o en el caso, no imposible desde luego, de que ese sujeto se haya aprestado en diversas disciplinas. Pero si el sujeto se para frente al objeto y de él surgen una serie de implicancias que están localizadas en las antípodas de muchas disciplinas, no queda otro remedio que pensar, al menos por el momento, que no está calificado para emitir una opinión válida, simplemente porque carece de la idoneidad suficiente. Intentarlo, lo menos que debiera producir es pavor. Este es mi caso.
Pero a lo mejor, lo que se busca en los objetivos propuestos en este ejercicio no sea precisamente ganar algún torneo en el que, seguramente, me habré adherido al omitir una voluntad expresa, sino simplemente que pueda yo medir mis propias incapacidades para abarcarlo todo con la misma impotencia con que Cornella subraya que se experimenta en el mundo la esterilidad de tener mucha información y no saber como gestionarla.
He recorrido algunos sitios de los propuestos, con las consignas claras, he tratado de efectuar una pequeña exploración crítica y entonces, humildemente digo:
Tomo como referente el sitio “BazarAmericano.com”.
Lo primero que observo es que se trata de una propuesta on line de una revista que se distribuye en papel y, que como muchas, están en el mercado de la web con el objeto “de estar”. Aunque la expresión parezca más que nada una tonta redundancia, todos sabemos que es más o menos lo que han hecho la mayoría de los medios para subirse a un proceso de circulación de la información sin la claridad de cuales serán los resultados reales de esa permanencia.
En su página, la revista –emisor- se presenta y le cuenta al receptor que ésta es una versión web de una hermana que se publica, en átomos, en la ciudad de Buenos aires. A continuación, con un lenguaje de síntesis para vender, expresa los objetivos propuestos en el emprendimiento. Y, a continuación, establece la construcción de un ámbito de intercambio entre el emisor y el receptor. Es decir que un interesado en las temática que aborda el producto, que observo como bastante amplias, se invita a la incorporación del receptor como un elemento activo para la construcción no sólo de críticas y sugerencias, sino también de propuestas. La actitud del sitio, es entonces, el de interactuar con su público.
Esta cuestión no resulta criticable, toda vez que una ida y una vuelta en el fenómeno de instalar una propuesta en este formato constituye un cambio de mentalidad impuesto en la esencia misma del fenómeno de las publicaciones por internet. La cuestión sería saber si exactamente el producto posee un sistema de absorción suficiente para que el usuario, al incorporarse a la actividad de integrante de la formación del mensaje, realmente vea coronado con éxito el impulso. Este es un valor diferencial que debiera caracterizar toda propuesta en este formato de modo que le otorgue una ventaja al receptor con relación a la revista de papel y, por otro lado, se cumplan con los valores diferenciadores que debe tener toda producción de ideas a través de la red.
En la home page continúan las presentaciones –margen izquierdo- y luego se realiza una larga enumeración de las propuestas que puede el receptor visitar.
Si hacemos un link en “Reseñas”, nos encontramos con una pantalla a tres columnas que nos turba con un aluvión de palabras, y de información?. Empezamos mal cuando, al comienzo de la columna izquierda la editora Ana Parrúa nos compele involuntariamente a buscar de modo desesperado la palabra “reseña” en el diccionario. Ella dice que puede definirse como “leer libros y comentarios” ignorando, deliberadamente supongo, que el proceso de intelección de reseñar requiere de una acción posterior al de leer , en este caso, que es el de obtener una narración sucinta de lo leído.
La propuesta, en la página señalada, tiene definitivamente un lenguaje, como mínimo incompleto, y, por lo tanto de transmisión defectuosa que seguramente desalentará hasta al más optimista de los cibernautas.
Pero más allá de lo señalado, tomando una visión más generalizada de la propuesta de la editora que, al final de la columna, invoca a “la claridad” , término que, de la lectura del texto no surge ni haciendo un esfuerzo propio del que se ve constreñido a la realización de una valoración crítica del mensaje propuesto, afirmo , que el lenguaje utilizado para la propuesta, no es le adecuado. El emisor se empantana en un mar de palabras para decir simplemente que el receptor puede hacer un recorrido individual por los lugares que más le interesen de una lectura puntual de un texto o de la combinación de varios.
Respecto a la propuesta del diseño, la superpoblación de texto agobia tanto que produce la misma sensación que la de ese comprador que se acerca al mostrador y le salen siete u ocho vendedores de todos lados preguntándole que es lo que busca. Con menos texto- sí se puede decir sin escribir tanto- y más espacio, con propuestas de tapas u otros recursos de imágenes y símbolos, se podría agobiar menos y recibir más.
La falta de “aire”, entre el ejercicio que nos impone Parrúa (primera columna), los poemas en hipertexto (segunda columna) y el aluvión de propuestas de Todos los autores, todas las reseñas (tercera columna), constituyen una intensa actividad de atención ordenadora que seguramente al receptor lo llevará a tomar un aire adicional antes que decida por alguno de los múltiples “senderos que se bifurcan”. La idea, no es mala, el planteo es agobiante.
Volviendo a Cornella, me pregunto cuánta tecnología se aplicó realmente en esta propuesta para sacar un valor. Si la idea central, en el caso concreto es lograr que una persona pueda diseñar individualmente su preferencia para leer un pasaje de un libro o un poema, pero los medios tecnológicos utilizados son de una gestión defectuosa, indudablemente los resultados serán negativos. En ese punto, el autor dice “obtener un resultado de las TI depende de cuan inteligentemente se gestionen estas tecnologías”.
El sitio visitado, en este sentido, tiene todo un camino para hacer.
Buen trabajo, completo y pertinente.
Bien señalada la relación estructurada emisor-receptor que propone Bazaramericano.com
Propone acertadamente reestructurar la información para acabar con la "agobiante" ("falta de aire") lectura.
Buen planteo y especulación acerca del planteo inicial de realización y propósitos de el sitio.
Faltaron conceptos sobre escritura digital y producción referida a ello.
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