August 31, 2002
Adolfo. Civilización i barbarie, según Tomás Abraham

En el número de la revista Tres puntos de esta semana (última de agosto del 2002) Tomás Abraham publica un artículo bastante provocador.

En el mismo, anclándose en las tradiciones filosóficas de Platón e Immnauel Kant, Abraham reivindica el "despotismo ilustrado" como una opción frente al asambleísmo de base.

Según Abraham, quien está lejos de la correctud política en este y otros casos,
el asambleísmo del Que se vayan todos no es conducente a puerto seguro y naufragará en alguna plaza.

Por el contrario, el promueve configurar un gobierno de los honestos y capaces, de una elite política tecnocrática honrada, imbuida de los principios básicos del orden democrático liberal. Esto es, debe gobernar un rey filósofo democrático liberal.

¿Los nombres de la elite? Felipe Solá, Carlos Reutemann, Juan Llach, Rodolfo Teragno, Patricia Bullrich, Ricardo López Murphy, Juan Pablo Cafiero.

¿A qué suena esto? A una nueva Alianza, con un perfil de centro, centro derecha.

Esta propuesta puede ser leída desde muchos lados. Seguro que levantará polvareda. Y es probable que es lo que busca Abraham.

La legitimación de un gobiermo autoritario. El resucitar las teorías elitistas de Pareto, Mosca, Michels y demás. El concepto de vanguardia. Leviathan. Gabinete de los Barones de Von Papen.

Es interesante el giro que el vivir en la Argentina hace sobre filósofos como Abraham, quien se vanagloria de haberse codeado con Foucault en sus clases en la Sorbona. No es criticable. Por el contrario, Abraham al formular esto se coloca asimismo como sujeto de estudio para quien desee estudiar este gran experimento social que es la Argentina de hoy.

¿Qué es lo primero que me surgió en la mental leer el artículo? Domingo Faustino Sarmiento. Abraham rescata para si la tradición sarmientina de resistencia y acción a partir delos supuestos básicos de organización política de los países centrales. Y, como Sarmiento, adopta el supuesto de que hoy en día la democracia fomal conduce a una solución no "equilibrada". Una elección democrática le daría hoy el voto a la irracionalidad caudillesca populista.

Abraham no la nombra. Descarta manifiestamente la utopía asambleísta por utópica. Pero, sin nombrarlo, el enemigo subyacente es el Adolfo o ese tipo de cacicazgo nativo.

Es notable que a más de 150 años, los temas de fondo de la organización política en la Argentina remiten siempre a la oposición sarmientina.

En Abraham está muy fuerte la concepción de política, de lo político. Veremos como sigue el debate. Abraham, en un país de indefiniciones suburbanas, al menos clavó una bandera.

Posted by Christian at 06:21 PM
August 26, 2002
Dudas de cómo encarar esto que nos pasa

No se si hay marcos teóricos adecuados para analizar nuestro caso. No es el primer derrumbe de una sociedad. Hay miles de casos previos.

Pero en este caso, no se si corresponde anclarse en algún marco que nos constriña el pensar, y sobre todo el sentir. Un buen marco teórico nos puede dar cierta frialdad para hacer diagnósticos o intentar explicar algo. En este caso, no se si nosotros, argentinos que vivimos en nuestro país y que convivimos con las miserias cotidianas de nuestra crisis, deberíamos hacer la opción del enfoque "frío". Lo planteo como un dilema metodológico, pero, también, con un sustento ético.

La cosa de ver la realidad desde la ventana y en un lugar confortable no me cierra. Puede ser una o la opcioón de un analista social holandés. Pero tengo mis serias dudas que "debamos" optar por esta perspectiva.

Para hacerlo más claro, el enfoque del paper academicista era más adecuado a la transición democrática un poco asentada. Mas o menos del año 1987 en adelante. Hoy, una perspectiva como esa puede caer en la frivolidad.

En esos tiempos, la política se había comenzado a diluir. La euforia de la recuperación democrática ya había dado paso a la primacía de la economía. Si la política brotó de golpe en diciembre pasado, hoy se volvió a sumerger en otras cosas. Para mí, lo estético se llevó puesto a lo político. Al menos hasta el día de hoy. Mañana no sé.

El sólo quedarse en discusiones sobre si Leviathan si o no, o sobre si algún concepto es apropiado tiene su correlato en la discusión sobre las próximas internas. Suena a frívolo mientras a buena parte de los nuestros se les reduce diariamente la potencialidad de usar sus cerebros como consecuencia de su mala alimentación.

No estoy seguro sobre qué respuesta adoptar. La acción es más válida que nunca, aunque más no sea minimalista. Y si se opta por otro tipo de acción como la intelectual, el ensayo es más apropiado que el insípido paper. Al menos es lo que yo me planteo en este momento. Con muchas dudas,... seguro.



Posted by Christian at 07:24 PM
August 25, 2002
Leni Riefenstahl y la esfumación de la política

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En estos días, la directora de cine y fotógrafa Leni Riefenstahl cumple 100 años con un vigor que más de uno de nosotros envidiaría.

Y realmente que hay que tener vigor para enfrentar las controversias en torno a ella. No es sencilla la cosa. Frau Riefenstahl fue la directora preferida de Adolf Hitler. Eso le valió el exilio artístico una vez que el nazismo fue aplastado y salieron a la luz las atrocidades del Holocausto. Su acusación y posterior encarcelamiento se basaron básicamente en dos de sus films: "El triunfo de la voluntad", un documental sobre una de las concentraciones wagnerianas ( y aquí volvemos a mezclar arte y política) del nazismo en su apogeo, y "Olimpia", un film propagandístico de las Olimpíadas de Berlín de 1936. Ambas son joyas maestras de la cinematografía y también, difíciles de conseguir (sobre todo la primera...).

Después de su desplazamiento como creadora cinematográfica, Frau Riefenstahl se dedicó a fotografiar la tribu de los nubias y, a los 72 años (si ... está bien escrito, no hay aquí error de tipeo) aprendió a bucear para hacer documentales sobre la vida submarina que lejos están del estilo Jacques Cousteau.

Bueno, hoy en día Frau Riefenstahl sigue siendo una piedra en el zapato de cualquier pretensión de intelectualizar sobre política y estética. ¿Qué son esos dos films de Frau Riefenstahl, política o arte?¿Cómo deben ser considerados? ¿Es ético ponderar una obra de notorias cualidades estéticas cuando sirvieron a uno de los peores dictadores que jamás hayan existido? Aquí las preguntas pueden continuar.

Leni Riefenstahl como Martin Heidegger, Ernst Jünger, Carl Schmitt o tantos otros están en el centro del volcán de la contradicción entre sus cercanías al nazismo, por un lado, y su genialidad, por otro. También podríamos hablar de la obra de Serguei Eisenstein, quien cayó en desgracia con Stalin recién después de su obra "Iván el Terrible", o de David Ward Griffith, cuya impresionante "El nacimiento de una nación" es una exaltación del Ku Klux Klan. Mmmm... que poca correctud política.

Ahora, ¿es la distancia temporal la que nos permite juzgar más libre de prejuicios la obra de Frau Riefenstahl o es un cambio en la sociedad contemporánea? El cambio pasaría por la esfumación de la política o si quieren, el fin de las ideologías según Daniel Bell (y más de propaganda de Francis Fukuyama), y el de los grandes relatos de Francois Lyotard.
Aunque parece curioso, el fenómeno Riefenstahl nos permite aterrizar en nuestra Argentina. Volviendo a exposiciones anteriores mías ya criticadas o no, veo que ciertas manifestaciones caceroleras/asambleístas/globalifóbicas y demás, poco tienen de político y mucho de arte. Mucho de búsqueda de pertenencia a una estética que contribuya a anclar algo de identidad.

¿Por qué? Por la simple razón de que a estos movimientos no les veo intenciones de hacer del poder, de tener un concepto de política denso, poderoso... de querer ocupar la Casa Rosada. Veo que esto tienen más afinidad con un Subcomandante Marcos que estimuló el turismo progre en San Cristóbal de Las Casas que con Ernesto "Che" Guevara de 1967 (aclaro de 1967 porque después voy a profundizar el tema...). Ahora está Evo Morales como nueva estrella. Muchos de los que lo alaban, no saben que la bandera multicolor que lo rodea es una wipalla (menos su sentido). Otros pueden ubicar mejor mentalmente las cuevas de Tora Bora donde se dice que resistía Osama Bin Laden que el valle cocalero del Chiapare (y eso que está en un país vecino).

No hay política en muchos admiradores de Marcos, sino una postura estética. Aquí, en muchos casos, tampoco hay ganas de sentarse en el Sillón de Rivadavia o intención de ensuciarse las patas en mierda para bajar a la política con el fin que ésta cambie. O hacer algo concreto y tangible para aliviar el sufrimiento de nuestra gente.

Poltica supone una tensión entre dos bandos bien definidos que se oponen. Hoy no la hay. Así de simple. Acaso, ¿ustedes se imaginan una alianza empresarial entre un Daniel Hadad y un Fernando Sokolowicz en la Argentina de principios de los setenta? Algunos más zorros (o sutiles) dirán que sí y que Jacobo Timerman representó algo de esto..., pero al menos estas asociaciones no eran algo que nadaban ostensiblemente en la indiferencia como lo es hoy.

Esta alianza "sorprendente" para mentalidades más estructuradas, más setentistas, pero menos para quienes ven a la sociedad como red, "curiosamente" no produjo grandes reacciones. Unos días de intranquilidad en la redacción de Página 12 y nada más. Todos siguieron allí escribiendo, Sokolowicz continuó como editor responsable. En tiempos de convicciones más duras, esto hubiese podido provocar renuncias masivas y el lanzamiento de un nuevo medio que se atribuya ser "el verdadero/auténtico Página 12". Nada de eso pasó.

O la recepción que tuvo en el mundo progre el "recauchataje" de Mariano Grondona versión 90, quien en 1988 apoyaba a Augusto Pinochet o firmaba columnas en los años de plomo como Gucciardini en El Cronista Comercial, brindando soporte ideológico a ya sabemos qué.

Todo esto viene a mi paila de bronce, donde se mezcla todo, y donde esta ausencia de bandos contrapuestos da espacio a otras motivaciones humanas. Si como hemos considerando, los límites entre arte y política son borrosos, la esfumación de la segunda permite que la primera inunde más espacios de la vida pública.

El corrimiento de lo político de la disputa partidaria hacia una oposición entre clase política y ciudadanía, que alcanzó su climax el 19 de diciembre a la noche y semanas posteriores, pareciera haberse enfriado con la llegada del invierno.

Si la política se esconde, no es raro que los medios hablen de "auge cultural". Si no hay política hay cultura, hay arte... No sólo en los teatros y cines, sino en las plazas y manifestaciones públicas.

Y volviendo a la esfumación de lo político y a algo que dije sobre el Che. El otro día, vi en una revista en una peluquería, mientras esperaba mi turno para que me corten el pelo que todavía me queda, una foto de la espectacular (y es poco...) modelo brasileña Gisele Bündchen. Vestía un bikini (se me van derritiendo los dedos y el teclado se pone pegajoso) estampado con versiones multicolores de la cara que Korda extrajo del Che (ya tengo 39 grados y la presión por 16...). ¿Se imaginan algo así en los setenta?


Posted by Christian at 11:29 PM
Nuestra crisis en alemán

La ya tradicional revista de actualidad política Der Spiegel tiene, en su versión on line, un espacio reservado a la crisis argentina. El título es Tango am Abgrund. Argentinisches Tagebuch. Esto sería Tango al borde del abismo. Diario argentino (Diario en el sentido de diario personal y no del tipo que compramos para estar informados).

La verdad que el espacio es bastante desparejo. Por lo visto, reúne artículos de la Argentina desde marzo de este año, esto es desde que el Bundeskanzler Gerhard Schroeder vino a nuestro país para, entre otras cosas, reclamar por el contrato de los DNI de la Siemens.

Volviendo al Spiegel, hay de todo como en botica. El auge cultural del teatro, la carne argentina que sigue estando al margen de la crisis (?), el fenómeno de consultoriosde psiconalistas abarrotados de pacientes, la detención de Cavallo, el campeonato mundial de fútbol... Entre esas cosas, hay un librero alemán que afirma que la Argentina se ha convertido en el manicomio del mundo.

No me pidan más detalles de los artículos porque para leerlos hay que pagar. Y en euros. Ni siquiera nos perdonan a nosotros, los protagonistas. Parece que la crisis argentina también sirve para ganarse unos mangos afuera.


Posted by Christian at 04:16 PM
August 24, 2002
Nomadismo

Bob Dylan se mueve siempre para no ser etiquetado. Del folk al rock eléctrico, de la canción de protesta a temas cotidianos menos densos, del judaísmo al catolicismo, de Neil Young a Ron Wood.

Posted by Christian at 06:20 PM
Que se vayan todos II

Does anyone need another President or the sins of Swaggart parts 6,7,8 and 9
Does anyone need another politician caught with his pants down and money sticking in his hole.

Lou Reed. Strawman. New York. 1989.

Alguien necesita otro Presidente o los pecados de Swaggart capítulos 6,7,8 o 9
Alguine necesita otro político pescado con los pantalones bajos y metiéndose dinero en su ano?

Lou Reed. Strawman. New York. 1989.

Posted by Christian at 06:14 PM
Política

Hoy en día hay más política en una confrontación Linus Thorvald-Richard Stallman vs. Bill Gates-Steve Ballmore que entre un Felipe González y un José María Aznar.

Posted by Christian at 06:06 PM
August 21, 2002
El recuerdo ¿es ético o estético?

¿Las asambleas son arte? ¿Los recordatorios de asesinatos son la nueva forma del museo? ¿Pero en vivo y en directo? Sandra Russo en esta nota publicada en Pagina/12 hoy dice que Christian no tiene razón. ¿Y Christian que dice? desaparecidos.jpg

El pasado

“No podemos pasarnos los próximos cuarenta años hablando de los cuarenta que pasaron”, decía, primaveral, un inolvidable y ligeramente insoportable José Sacristán en aquella película, Solos en la madrugada, que aquí se vio ritualmente cuando todavía no teníamos estética democrática y bebíamos gota a gota cada licuado que en esa materia nos llegaba desde España. Es que en España, en los 80, tampoco tenían estética moderna, estaban a más de un siglo mental de convertirse en europeos y en vanguardistas. Los primeros vientos postfranquistas soplaron como un refrito atosigado de lo que durante décadas no había podido soplar. Era un momento de largos parlamentos, de moralejas, de mensaje.

Después de tanto silencio y tanto cura dándole forma al mundo, qué más daban, qué más se podía pedir que aquellas películas aleccionadoras, atravesadas por su ideología, psicobolches, uf, zurditas, llenas de antropólogas y periodistas, de separados, de madres solteras, de alcohólicos, de gente sin un duro pero con ideales.

Después los ideales pasaron de moda, España entró en Europa, Sacristán envejeció, ya habían dado por cuarta vez Los gozos y las sombras y las copias eran malas, Galicia se puso top, Barcelona ni hablar, acá Alfonsín pasó con más pena que gloria, vino Menem, comimos tofu o sushi según nuestras respectivas procedencias, los pulóveres peruanos se hicieron insostenibles, el mundo nos llegaba por delivery o por la web, comprarse un cartucho de impresora no era drama, y de pronto, ciertos temas que incluso la gente más a tono con la época en la Argentina siempre supo respetar y calibrar, como por ejemplo el terrorismo de Estado, empezaron a sonar levemente extemporáneos.

“¿Vos trabajás en Página/12?”, me preguntó hace algo menos de un año un diseñador. Asentí. “¿Por qué no se modernizan?”, siguió él, y agregó: “Esas fotos, siempre esas fotos, deprimen con esas fotos, te amargan de entrada”. Se refería a los recordatorios. A las fotos y los textos con los que cada día los familiares y amigos recuerdan a quienes desaparecieron hace más de veinticinco años. A las víctimas del terrorismo de Estado. “Está bien recordar, pero en algún momento hay que empezar a dar vuelta la página”, dijo él. Y yo me acordé de José Sacristán diciendo “no podemos pasarnos los próximos cuarenta años hablando de los cuarenta que pasaron”, y me pregunté lo más honestamente posible si esa frase, que en la película significaba la expectativa de futuro, el hartazgo del monotema del franquismo, la posibilidad de pensarse a sí mismo como otra cosa que aquel a quien alguien o algo le pudrió la vida, era aplicable ya en este país. Y entonces, pocos meses antes de que estallara el cacelorazo, me contesté que no. Que los recordatorios seguían siendo necesarios. Que a pesar del delivery y de la web no somos holandeses, ni siquiera españoles, sino éstos, todavía amigos o hijos o padres o vecinos de esos chicos y chicas que desde el blanco y negro de sus fotos carnet ya ajadas no tienen derecho a negarles el mínimo gesto del recuerdo.

Para ese entonces, quiso la casualidad que una de las revistas culturales catalanas más exquisitas, la B-Guided, dedicara una extensa nota a los recordatorios de este diario. En el útero del mundo del arte conceptual, me enteré entonces, se libraba, a partir del tema del Holocausto, una discusión sobre la vigencia o no de “los monumentos”. Y había quien sostenía que hoy el concepto de monumento ya no sirve y que, en cambio, era necesario hacerlo funcionar como algo vivo, algo así como un aviso en un diario. Descubrieron, a través de la revista Ramona, que eso ya lo hacía desde hace quince años Página/12, con los recordatorios dedicados a los desaparecidos de la última dictadura militar. Y hablaron de esos recordatorios no ya como un acto ético y político, sino como un hecho de arte conceptual. Hoy, martes 20 de agosto, veo que junto a los recordatorios habituales se repite el de Miguel Bru, desaparecido en el ‘93. Y en la cabeza se me mezcla su cara con las de Missing Children, esas otras fotos de chicos aparentemente fugados de sus casas que ahora, a la luz del estiércol bonaerense desparramado después del asesinato de Diego Peralta, tal vez sean las fotos de algunos chicos fusilados por escuadrones de la muerte. Y creo hoy, como hace un año, que es extremadamente equívoco y peligroso hartarse de tener memoria, o dar vuelta algunas páginas del pasado, porque el pasado sigue al acecho. Seguimos necesitando recordar.

21 Agosto 2002

Posted by Piscitelli at 07:29 AM
August 15, 2002
El Embudo

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Esta semana salió publicado en el New York Times, diario que si marca opinión en los EEUU, un artículo que especula sobre la hipotética posibilidad de una independencia de la Patagonia Argentina.

Esto puede resultar un poc descabellado para algunos y una campaña burda al estilo Braden o Perón, para otros. Y también "racional" para algunos. O una combinación de todo un poco más una pizca de otra especie para "otros" otros. Y así.

Lo verdaderamente cierto es que en la coyuntura actual, la Patagonia Argentina es un país extremadamente rico si lo comparamos con la Argentina Residual (tal el criterio utilizado en el Gran Buenos Aires cuando se dividieron partidos como General Sarmiento o Morón). Esto es, la Argentina sin su Patagonia.

La Patagonia Argentina tiene una frontera muy definida (el Río Colorado), una economía volcada masivamente a la exportación - léase dólares- (petróleo, gas, electricidad, pesca, turismo, frutas), y una población con un sentimiento profundo de marginación por parte de Buenos Aires.

El viejo sistema de coparticipación federal, más el endeudamiento externo del que ha vivido la Argentina durante décadas, ha hecho que el manejo de las finanzas centrales haya sido una gran caja negra por muchos años.

Esto es, no se sabe de dónde viene la plata, como se asignan partidas y como se vuelve a repartir. Esto, producto del corte de asistencia financiera externa, más el colapso de la interna, hace que el manejo de la caja de la Argentina se convierta a la hora de definir el próximo presupuesto (vaya saberse cuando) en un tema más que caliente.

Y aquí los patagónicos están en una posición muy buena para negociar. Las provincias patagónicas van a ser muy exigentes a la hora de ser duros a la hora de saber donde va a parar la platita que ellos generan. No creo que en estas circunstancias estén dispuestos a que sus dólares (estos si tienen dólares) vayan a parar a alimentar el punterismo político de Almirante Brown, La Matanza, Berazategui, San Martín o José C. Paz.

Obviamente, este proceso no peude saltar de la noche a la mañana. Un quiebre brusco, una secesión, podría generar una guerra civil o algo similar, ya que la Argentina Residual no se puede permitir perder sus patas.

Ahora es interesante para verlo con proyección. Por lo tanto, es clave saber que va a pasar en los próximos meses con el manejo de los fondos. Allí se podrá ver si hay un runrún en esta dirección...

Para quienes quieran optar por la visión del conspirativismo yanqui, al estilo creación de Panamá, deberían considerar si no hay razones propias, autónomas, que puedan alentar un intento sececiionista.

Vale la pena reproducir un fragmento del tema "El embudo", de Marcelo Berbel, figura del folklore patagónico, incluido en el disco Orozco de León Gieco.

La canción dice:

Seguimos siendo colonia
De la gallina de arriba
Federalismo mentira
Desde que tengo memoria
Allá se cuenta la historia
Aquí se escribe con sangre
Más vienen de tarde en tarde
En vísperas de elecciones
A prometer soluciones
Que ya no engrupen a nadie

El "que se vayan todos" es en este caso contra los de la Argentina Residual.



Posted by Christian at 11:32 PM
9/11

Muchos de quienes suelen volar por espacio aéreo norteamericano, tienen miedo de hacerlo el próximo 11 de septiembre. Es previsible que la fobia persista, como fobia y no algo racional. Y que se pasará con el tiempo. ¿Acaso no se puede ir de tour a Pearl Harbour un 7 de diciembre? Si existe un Ben Laden, si existe un próximo ataque, si existe algo, está en el lugar de lo no previsible. Quizás en lo no imaginable, no pensable.

Posted by Christian at 11:26 AM
August 12, 2002
Historias de ghetto

M. venía preparando su ingreso a una universidad de Estados Unidos con mucho tiempo para hacer un master y quizás un PhD. No es ningún improvisado. Terminó dos carreras en la UBA y desde que empezó a tener inquietudes por los saberes universitarios trabajó como administrativo en la universidad de su provincia.

Después, título bajo el brazo, ejerció la docencia universitaria en su ciudad. Y no le escatimaba salir a hacer trabajos de campo en poblados que no figuran en los mapas del ACA. Al fin y al cabo, el entrar el contacto con quien nunca tocó una computadora era y es algo que despierta su interés... y por qué no entretenido.

Pero le gustaba especializarse. Mientras estudió en la UBA ya se había ido unos meses a una universidad de USA y le gustó la experiencia. Se sintió muy bien, cómodo. Más respetado que en Buenos Aires quizás.

Hizo todo lo que había que hacer. Aplicó, TOEFL, cartas de recomendación, patatín y patatán. Todo por derecha. Beca para estudiar. Quizás lo único que le faltaba era una beca para vivir. Va con familia así que es necesario. pero, se puede arreglar allá. La gente de la universidad está interesada en su perfil de estudiante, por lo cual no debería ser difícil conseguir algo para el sustento diario de mujer y criatura. Para los primeros meses, los ahorros aguantan a pesar de devaluación, pesificación y que otración.

Pero, antes de ir tiene que hacer un trámite en la Embajada. Va puntual toda la familia y ...

Un oscuro funcionario le dice que no. Que sus sueños, no. Que su trabajo de tiempo, no. Que su esfuerzo, no. ¿Por qué? Porque su mujer no va a estudiar y no tiene beca para vivir. Pero la puedo conseguir allá. No.

Visa denegada.

Un mazazo en la cabeza e imposible de describir con palabras. Volverse a su provincia, intentar otra vez, mover alguna influencia, pensar para el año que viene, que se yo. La frustración ya está.

¿Ahora quién se frustró? ¿Quién no puede ir a perfeccionarse o el país que está reduciendo la entrada de gente talentosa y con ganas de producir ideas?

Nos quejamos de que hemos expulsado/regalado nuestra gente que piensa mientras la tomaban allá lejos. Ahora desde allá comienzan a rechazarla...¿Dónde quedarán los que piensan?


Posted by Christian at 07:23 PM
En La Ciénaga

El domingo pasado me apresté a ver la película La Ciénaga de Lucrecia Martel. No la había visto en el cine, por esas cosas que uno retarda ir y al final la bajan de cartel. Pese a las buenas críticas y mi interés por verla, nunca se dió. Por lo que no estaba dispuesto a dejarla pasar una vez que la puedo ver por cable y en casa.

Uno podría hacer múltiples lecturas y esto no es ningún descubrimiento. Siguiendo un concepto batante difundido en el cine argentino actual, abundan las pinturas acerca de vidas. Tenemos Pizza, birra, faso. O Mundo grúa. O Bolivia. O tantas otras en las que pareciera que no pasa nada. Pero hay mucha agua bajo el puente.

Aquí la cosa es un poco extraña para un espectador porteño medio. Es el transcurrir de una familia tradicional del noroeste argentino, venida a menos, que pasa su veraneo.

Más que venida a menos, para corregirme, es una familia tradicional en absoluta decadencia. En esta familia no hay autoridad de ningún tipo. Nadie trabaja. Si bien están de vacaciones, no hay alguien, ni grande ni chico, que siquiera se atreva a tomar una pala y plantar un arbusto o barrer la casa con una escoba. Mecha, o Graciela Borges, o varios personajes de la vida real que se me cruzan por la cabeza, no hace el esfuerzo siquiera de atender el teléfono que tiene a su derecha en la mesa de luz.

En la casa, que viene heredando muebles de al menos una generación atrás, no se ve un sólo libro. Tampoco revistas, ni diarios. La televisión está casi omipresentemente prendida, como la lámpara del velador.

El agua de la pileta está verde, podrida, porque ya no hay dinero, esfuerzo o interés por arreglar la bomba o el filtro.

La única actividad de chicos y grandes es deambular, discurrir y dejar que el tiempo lo lleve a uno.

Como en una típica casa de veraneo de familia tradicional venida a menos, que dos generaciones atrás era utilizada, por decir, seis personas, la reproducción de la misma ha generado que un cuarto que debe albergar, por caso, dos personas, ahora alberga a cinco.

Esto hace que las camas se pongan una al lado de otras, como una barraca. Ah, el recostarse en ellas la mayor parte del tiempo posible es el empeño preferido de la mayor parte de la familia.

La familia se recluye cada vez más en hábitos instintivos, primarios. La pereza es el valor, es la actitud que inunda la vida. Hasta ser de la película algo asfixiante. Al espectador que logra compenetrarse en la película, lo motiva a hacer algo para desesperadamente intervenir en la trama a fin de evitar una desgracia que ya está marcada. Al menos ese fue mi caso.

No importa ya que un chico de unos diez años se haya volado un ojo por ir a tirar al monte tratando de pegarle a una corzuela o a una vaca atrapada en un lodazal. Seguirán yendo, porque ya no hay acción ni autoridad por parte de los miembros de la familia que se los impida. Y se seguirán sacando ojos, o perdiendo dedos o que se yo. Perdiendo y perdiendo, total... Pero no es un perder únicamente en términos materiales o competitivos. Es pérdida de dignidad, de criterios, de proyectos, de interés por conocer, de sentir algo por el otro. El alcoholismo de los grandes, que será el alcoholismo de los chicos, es el hábito que induce a que la inacción y el embrutecimiento sigan reproduciéndose en el futuro.

Es difícil poner palabras densas, con mucho sentido, palabras complejas o trascendentes a este proceso de degradación y reducción del hombre a comportamientos cada vez más propios de los animales.

No existe ni lo público ni lo privado. No hay, simple. Y no hay motivos para que haya intenciones, o voluntad para imaginar mundos donde recrear que algo haya. O intentos de pataleo para cambiar las cosas.

En fin, la película nos lleva al achatarse producto del no sentido de la palabra esfuerzo.

Se puede interpretar esto como una metáfora de un país que ha ido y sigue perdiendo cosas, proyectos, intereses, gente, cultura, ... Pero el problema es que esto no es una metáfora sino un realismo expresionista, como si fuera un cuadro de Freud (el pintor, no el psicoanalista). Es diría, casi un documental muy crudo.



Posted by Christian at 06:51 PM
August 10, 2002
Fitoussi globalifóbico

fitoussiComo cada mañana en los últimos 7 año, hago los deberes y escribo mi editorial, en el benemérito Interlink Headline News. Hace unos meses se me ocurrió coquetear por el peligroso -por manoseado y elusivo- tema de la globalización hablando bien de uno de los pocos que piensan al confuso y contradictorio fenómeno como se debe. Viva Jean Paul Fitoussi.

Epoca de vida/muerte

Seguramente esta época de tanto desasosiego y malaria (real y simbólica), es una bellisima (aunque dolorosa) época para vivirla, como estudiantes y como jovenes, como latinoamericanos y como mujeres, como exiliados y como emigrantes forzosos.

Y no lo decimos como mera apología retórica del aprendizaje por el dolor, sino porque realmente en épocas de cambio infernal y de movilización sin fin de los afectos y de los efectos, es cuando la alegría de la creatividad se despierta y las mas insolitas propuestas pueden aflorar adonde se creia ver un yermo sin fin.

Los cacerolazos dieron lugar al asambleismo en Argentina. Las fisuras del bloque de poder a la acusaciones en contra de la Corte Suprema. La otrora impresentable amiga de la valija de Amira Yoma, la jueza Servini de Cubria embargo a un banquero menemista en 200 millones, y por cualquier lado puede colarse una movilización o una acción que genere ese cambio que hasta ayer era inimaginable o invisible.

Lamentablemente los profesores universitarios y los catedráticos, los periodistas y los publicistas, tocan casi siempre de oido y rara vez incluyen en sus enseñanzas, no solo radares y GPS mentales para que los alumnos aprendan a navegar de otro modo en este torbellino, sino que tampoco prestan demasiada atención a un puñado de pensadores o practicantes, que tratan desesperadamente de resquebrajar la dureza y las limitaciones del pensamiento único.

Yo mismo no estoy muy al tanto de quienes son personajes como Susan George, Jean Paul Fitoussi, Félix Ovejero Lucas, José Juan Ruiz y demas criticos de la globalizacion

Aunque si conozco a Edgar Morin (buena entrevista/sintesis ) o a Joaquin Estefania (nota que ilustra su enfoque), quienes junto con otros díscolos están tratando de ayudarnos a rechazar tanta ramplonería, y a pensar de nuevo lo que esta listo para ser desajustado, aunque nadie se anime ni se atreva a usar las cajas de herramientas llamadas teorías, para hacerlo.

Por eso mismo internémonos un poco a conversar con los menos conocidos como Fitoussi hoy, y Susan George (autora del informe Lugano, pronto).

El hombre que nunca estuvo

Según Fitoussi no se precisa ser un erudito para comprender que dentro del sistema capitalista, por definición, la tasa de interés real es una variable crucial, probablemente la más importante de la economía. El precio de remuneración al capital es el precio más importante de todos.

Pero he aquí como la cosa se pone mas complicada e interesante, la tasa de interés real es además una variable social ya que mide exactamente la depreciación del futuro. Cuando es nula o cero, el futuro tiene la misma importancia que el presente. Es decir significa que una sociedad le otorga el mismo valor al bienestar de las generaciones futuras que al bienestar de las generaciones presentes. Podríamos imaginar sociedades donde la tasa fuera negativa. En esas sociedades los padres amarian tanto a sus hijos que aceptarian privarse de 100 pesos hoy para estar seguros de que sus hijos tuvieran 80 pesos en el futuro.


Así las cosas no es nada difícil imaginar el mecanismo que conduce a la depreciación del futuro cuando la tasa de interés es elevada. Cuanto más elevada es la tasa más razonan los agentes económicos a corto plazo. De este modo la herencia de este período de tasa de interés históricamente elevada, en todas nuestras sociedades, es un déficit de porvenir. Este déficit de porvenir puede explicar que la gente se aferre al presente, se torne más egoísta y legitime las más grandes desigualdades.

En segundo lugar, el nivel de la tasa de interés determina la tasa de ganancia requerida por las empresas para funcionar. A mayor interés, mayor ganancia empresaria necesaria, y más se reduce la participación de los salarios en la renta nacional. He ahí porque un nivel anormalmente elevado de la tasa de interés tiene ese efecto formidable de conducir hacia un déficit de porvenir y de legitimar las grandes desigualdades del presente.

Fitoussi usa un par de formulas sencillas pero de alto impacto retórico. Con todos estos enjuagues se han invertido las relaciones a favor de los conservadores del pasado, y en detrimento de los constructores de futuro. Pero los conservadores del pasado tienen un poder considerable sobre los gobiernos, porque ellos deciden el grado de endeudamiento que autorizan al gobierno. Y si consideran que ese grado se ha sobrepasado, pues cortan los víveres al gobierno. Es un poco la experiencia asiática reciente.

Y es lo que está pasando actualmente en nuestro país donde toda esta dimensión de alternancia entre un pasado oprobioso y un futuro glorioso es bastardeada por el senador Duhalde, quien psicoticamente, insiste en que el 9 de Julio terminara la recesión.

Continua Fitoussi. Por ello es que uno de los problemas de la globalización hoy es que se efectúa dentro de un cuadro de relaciones de fuerzas profundamente desquilibrado entre acreedores y deudores. Pero ello no es consecuencia de la globalización misma sino de que se ha realizado sin determinar a priori las reglas de juego.

Esta es una globalización muy diferente de aquella que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial, donde se llevó al papel las reglas de juego y luego se procedió a la internacionalización de las economías. Aquí se procedió a abordar la mundialización, cuya llave maestra fue la desregulación, aceptando a priori que no había reglas de juego.

Se ve así porque el mundo ha pasado imperceptiblemente de una lógica de crecimiento a una lógica de porciones de mercado, a una lógica de guerra comercial. El desarrollo de los países pobres es entendido como tomar sus mercados. Si la clave de la globalización es la competitividad, eso significa literalmente apresar los territorios económicos de los otros.

Lo que resulta insólito es que nuestra incomprensión del presente aparezca como un déficit de teoría o de interpretación y se aleje asi la comprensión de los mecanismos insistiendo -en el caso argentino- que tan solo se trata de mala gestión, de puja redristributiva o de meras dificultades de coagular un pacto social.

Nuevas "desigualdades dinámicas"

En su ultima obra La era de las desigualdades escrita junto a nuestro conocido Pierre Rosanvallon (Manantial 1997), Fitoussi hace un brillante análisis de las razones por las cuales estamos viviendo nuestras crisis actuales e introduce un concepto brillante como es el nuevas "desigualdades dinámicas".

Se trata de desigualdades que hasta ahora no son percibidas por la sociedad, ni registradas por las estadísticas y por ende son ignoradas. Para analizar estas nuevas desigualdades es necesario no sólo mirar en el ingreso actual, sino en el ingreso a largo plazo, la estabilidad laboral, la capacidad de acceso al trabajo, los ingresos sustitutos y las tasas de interés o el acceso a los créditos. La desigualdad pasa a tener una gran complejidad ante la cual pueden hacerse muchas lecturas de un mismo fenómeno.

Ignorar la s externalidades, pasar por alto estas cuestiones de las tasa reales es forzarse a ignorar el rol de los bancos y de los organismos internacionales en eeste juego peverso, d consentimiento mutuo con las elites locales.

Cuando las asociación de Bancos de la República argentina (ABRA) saca una vergonzosa solicitada en todos los matutinos argentinos insistiendo en que ellos son tan víctimas como los ahorristas, estamos precisamente ensuciando el terreno de disputa, y pasando sistemáticamente por alto todo lo que comenta Fitoussi que necesita de una urgente revisión y puesta en circulación.

Una sola aclaración final, antes de dar sucesivas vueltas por estas fronteras. Para nada coincidimos con los críticos izquierdistas y con los remanentes de distintas tradiciones de pensamiento en sus criticas naif del capitalismo, ni en las propuestas voluntaristas e infantiles de que con solo denunciar sus desaguisados, y conducidos por vanguardias esclarecidas formadas proe llos mismos, el mundo se dará vuelta como un guante.

Al contrario estamos convencidos de que la mayoría de esas criticas son fácilmente absorbidas por este sistema agotador, y que encima lo único que hacen es tranquilizar las buenas conciencia de quienes se creen con derecho y destino de decir como el mundo debe ser pensado, y e inclusivo en que dirección debe ser transformado. Mientras tanto todo se pudre y nuestra paciencia hacia estos críticos también. Bye AP

Posted by Piscitelli at 08:33 PM
August 04, 2002
Entrevista con Ernesto Laclau

Sorprende Ernesto Laclau. Viviendo en Inglaterra desde 1969 lo que piensa, escribe y cuenta me hace eco con la riqueza de unos pocos espíritus libres como él: Beatriz Sarlo, Ernesto Gruner, y con menor densidad pero no valentía José Pablo Feinman o ¿quién?, Emilio de Ipola, por ejemplo. Igual prefiero los recortes y las quebradas de los literarios, como Hector Libertella, como Juan José Saer, incluso como Ricardo Piglia para pensar en medio del magma.

Pero no es común que un sociólogo bien formado hable (bien) del populismo y del misticismo. Por eso es bienvenido que acabe de publicar Misticismo, retórica y política, donde analiza cómo los procesos discursivos contribuyen a constituir identidades, o que ponto aparezca Contingencia, hegemonía y universalidad, escrita nada menos que junto a los filósofos Slavoj Zizek y Judith Butler —ambos en Fondo de Cultura Económica—.


Cuando se requiere una nueva fe

Autor de "Emanicipación y diferencia", aún cree en el futuro de una propuesta de izquierda, capaz de amalgamar un mundo fragmentado. En esta charla sostiene que la política y el misticismo aspiran a expresar una totalidad (dios, el pueblo), a la vez necesaria e inalcanzable.

Flavia Costa.
Clarin

En defensa de la razón populista

El 17 de octubre de 1945, un niño llamado Ernesto Laclau vio pasar, desde un balcón de Santa Fe y Ayacucho, una marea bulliciosa que ponía imagen y sonido a una palabra de contornos hasta entonces imprecisos: "pueblo". De entonces —cuenta hoy un poco en broma— conserva el interés fascinado por esa escena y por la matriz política que ella evoca: los populismos latinomericanos. Sólo que si para la mayoría el populismo remite a contenidos negativos, para Laclau se trata de una forma, un modo de articular contenidos variables. Y esa forma, lejos de ser un problema, es la garantía de persistencia del juego político. Este es uno de los ejes centrales de La razón populista, libro que pronto aparecerá en inglés y del cual se reproduce aquí un fragmento.

Entretanto, acaba de salir Misticismo, retórica y política, donde analiza cómo los procesos discursivos contribuyen a constituir identidades, y en estos meses se publicará también Contingencia, hegemonía y universalidad, escrito junto a los filósofos Slavoj Zizek y Judith Butler —ambos en Fondo de Cultura Económica—. Profesor en la Universidad de Essex desde hace 30 años, conserva también de su pasado argentino el recuerdo de la militancia —en el Partido Socialista Argentino, luego en el Partido Socialista de la Izquierda Nacional, de Jorge Abelardo Ramos— y la aspiración a una "alternativa democrática radical y emancipatoria". Es sociólogo e historiador, tomó clases con Borges y Rodolfo Mondolfo, colaboró con Gino Germani y con José Luis Romero. Hacia 1969, mientras dirigía el periódico Lucha obrera, Eric Hobsbawm lo invitó a estudiar en Oxford: desde entonces vive en Inglaterra.

Lector atento y crítico de Gramsci y Althusser, de Lacan y Derrida, en libros como Hegemonía y estrategia socialista (escrito con Chantal Mouffé) y Emancipación y diferencia, Laclau desplegó una original reflexión política que él mismo denominó "posmarxista y posestructuralista": un modelo que destaca la naturaleza discursiva de lo social y donde la identidad es una construcción siempre provisoria.

De paso por Buenos Aires, Laclau se refirió a sus últimos trabajos: contó cómo se interesó en el discurso de los místicos, explicó por qué cierta dosis de populismo es necesaria para la democracia y analizó las chances del declamado "fin de la política". Lo menos tranquilizador es su lectura de la situación argentina, a la que define como de "disgregación radical". Laclau ve cercano el peligro de "una reimposición autoritaria del orden", el fantasma del Leviatán: "Decir ''que se vayan todos'' es decir que se quede uno".

—En La razón populista, usted afirma que, contra lo que suele pensarse, el populismo no es un contenido sino una "forma": un modo de articulación consustancial a la política que no es necesariamente un problema, algo "negativo"...

—No: sin una dosis de populismo no habría política. Recuerdo el famoso lema de Saint Simon, según el cual el paso a una sociedad sin política debía ser "la transición del gobierno de los hombres a la administración de las cosas". Pero en una sociedad donde toda demanda se resuelve en forma administrativa y sin disputas, evidentemente no hay política. La política adviene cuando las demandas sociales chocan con un sistema que las niega, y aparecen distintos proyectos que disputan por articularlas. Por otra parte, una sociedad que fuera totalmente reglamentada, donde no hubiera política, sería una sociedad donde el pueblo o "los de abajo" no tendrían ninguna forma de expresión.

—Usted recién mencionó el mito del "fin de la política". Existirían dos posibilidades: una es la "pura administración de las cosas". La otra, la más temida hoy por los argentinos, es el fin de la política por disolución, porque las demandas parecen irreconciliables entre sí. ¿Existe hoy ese riesgo en la Argentina?

—Veamos las posibilidades lógicas: por un lado, sí, está el fin de la política porque todo es administración. Esto significaría que no hay protesta ni disenso, porque el estado es un administrador eficaz, total. Es la imagen que uno tiene de las sociedades escandinavas, que se acercan bastante a esta descripción. La otra posibilidad es que se diga, como se dice aquí, "Que se vayan todos". Esto significa el final de la clase política; y ahí el modelo se acerca al Leviatán, el estado absoluto de Hobbes. Porque decir "que se vayan todos" es decir que se quede uno, porque alguien tiene que reglamentar la sociedad. Contra el mito de la sociedad totamente gobernada, el "que se vayan todos" es el mito de una sociedad ingobernable, que necesita de un amo que restablezca el orden.

—¿No existe otra posibilidad menos catastrófica que el Leviatán?

—Bueno, la política existe cuando no funciona ninguno de los dos modelos: ni el "que se vayan todos" ni la fantasía de la sociedad totalmente administrada. Toda política es hegemónica; supone una fuerza capaz de galvanizar una serie de demandas insatisfechas. Si esta rearticulación no se produce o es muy débil, puede ocurrir la disgregación social en sentido más amplio. Este es el problema que atraviesa la Argentina hoy, aunque no es exclusivo de aquí: la llamada globalización, en tanto fenómeno de fragmentación y multiplicación de las demandas particulares a nivel mundial, se conecta con esto. Pero esa disgregación no puede llegar al punto en que la sociedad se suicide. Así es que, cuando la crisis llega a cierto punto, se produce una reimposición autoritaria del orden desde algún lugar que tenga el poder material para hacerlo. Este es el gran temor que está en el horizonte. Evidentemente no hay amenaza de golpe militar en la Argentina, pero hay un vacío de poder que de algún modo va a colmarse, nadie sabe bien con qué.

—¿Qué lugar ocupa el discurso económico? La prédica por la dolarización, por ejemplo, coquetea con la fantasía de que se podría reestablecer el orden a través de la moneda extranjera; se habla incluso de "gerenciamiento exterior" del país...

—Pero no hay un modelo que venga hoy de los EE.UU. El neoliberalismo fue una utopía que rigió en los años 80 y 90, pero ya está haciendo agua en todo el mundo. De ahí que, en un país como la Argentina, ciertas formas de nacionalismo económico de un tipo nuevo tendrán que empezar a implementarse.

El chavismo es una de las formas con que se está respondiendo a esta crisis internacional. Acaso también lo es una figura como Lilita Carrió.

—En sus libros se analiza el rol del "significante flotante", una figura o creencia tras la cual se aglutinan las demandas particulares. Cuesta ver hoy la idea detrás de la cual podrían unirse los argentinos.

—Un ejemplo de esa articulación fue la consigna en favor del retorno de Perón, que a comienzos de los 70 reunió tras de sí a buena parte de la sociedad. Otros ejemplos serían la "democracia" en los 80 o la "estabilidad" en los 90. Hoy la gran dificultad es cómo constituir un sujeto colectivo, cómo hacer que muchas demandas se conjuguen en una identidad común. Esto no se puede lograr sin una resolución mínima de la crisis actual. Ya no se trata de modelos económicos: se trata de restaurar la viabilidad de la sociedad y la confianza en esa viabilidad. Cuando se llega a este punto de disolución general, eso sólo puede ser reconstruido a partir de una especie de fe; una fe de tipo nuevo.

—Es curioso que hable de fe...

—Bueno, la fe no es necesaria cuando un sistema institucional funciona normalmente, cuando la gente sabe que aunque cambie el gobierno, no habrá transformaciones fundamentales en sus vidas. Pero cuando todo empieza a funcionar mal, la situación sólo se puede reconstituir sobre la base de una fe mucho más profunda. Ahora, ¿quién es capaz de aportar esta fe en la Argentina actual? Evidentemente, no serán las pequeñas negociaciones entre fracciones del justicialismo...

—Pero volvemos al Leviatán: la fe puede encarnarse con un giro monstruoso, como ocurrió en la República de Weimar con el surgimiento de Hitler.

—Bueno, esa es una posibilidad; también puede ser una reconstitución de izquierda. No se sabe. Fíjese el caso de México: durante la hegemonía del PRI, se decía que ante las demandas particulares, el régimen resolvía algunas sí, otras no. Lo que rechazaba totalmente era lo que ellos llamaban el paquete; es decir, cuando todas las demandas se presentaban como una opción sociopolítica más global. Ahí venía la gran represión. Hoy en día en la Argentina tenemos dos problemas: primero, que todo se da al nivel del paquete, porque la gente ha perdido la fe en la capacidad de las instituciones de resolver las demandas. El segundo problema es que es realmente difícil saber qué hay dentro del paquete.

—En Misticismo, retórica y política, analiza textos místicos: la Cábala, Meister Eckhart. ¿Qué lo llevó a tomar esos dicursos?

—Ese trabajo nació cuando percibí que tanto el discurso místico como el político se construyen a partir de la búqueda de una totalidad que es imposible de representar o encarnar y que es, al mismo tiempo, la garantía del sistema. Esa totalidad puede ser nombrada de modos distintos —Dios, el pueblo, la huelga general—, pero siempre tiene como objeto estar en lugar de otra cosa innombrable y a la vez necesaria. Entonces analizo las figuras y operaciones retóricas que permiten esos pasajes y representaciones a nivel discursivo.

—El libro que escribió con Zizek y Butler lleva por subtítulo "Diálogos contemporáneos sobre la Izquierda". ¿Cuáles son hoy los objetivos de una política que se pretenda emancipatoria?

—Bueno, cuando uno pensaba el sujeto emancipatorio a principios del siglo XX, pensaba en la clase obrera; pensaba en una simplificación de la estructura social bajo el capitalismo. Era un discurso en torno de la homogeneización y la eliminación progresiva de las diferencias. Hoy ocurre lo contrario: hay una explosión de diferencias y el problema político fundamental es cómo reunirlas en un proyecto de emancipación más global. Desde el punto de vista de la izquierda, el desafío ahora es seguir ampliando los niveles de acceso de los excluidos y, a la vez, encontrar un discurso político articulador para la enorme proliferación de diferencias.

—Una vez, al comentar una cita de Derrida sobre la capacidad perturbadora de los espectros, usted señaló que los fantasmas se caracterizan también por rondar y acosarnos. ¿Cuál es el gran fantasma que ronda por el mundo ahora?

—No sé si hay un gran fantasma. Pienso, más bien, en las presencias de aquellas cosas que fueron entes verdaderos —el estado, las instituciones, las naciones, las identidades basadas en el territorio—, que son cada vez más fantasmales. Lo que me pregunto es si no será la sociedad misma la que comienza a ser espectral.

Posted by Piscitelli at 08:38 AM
August 03, 2002
La mano viene dura

La teoría macroeconómica no es lago/algo nuevo y ya está suficiente madura para que al menos algunos principios sean aceptados por unanimidad en las aulas universitarias. La desgracia es que ciertos alumnos, una vez recibidos y con ganas de ejercer su profesión, olviden lo aprendido años antes.

La duda es si aprendieron o sólo aprobaron las materias. Cosa que no es lo mismo. Esto se torna más dramático en el caso de la Argentina y sus ministros de economía.

Si tomamos un libro base de Macroeconomía, como es el de Olivier Blanchard, francés que se graduó en su país y luego obtuvo su Pieichdí en el MIT, para luego enseñar en Harvard y volver a su MIT, sacamos conclusiones elementales que hubiesen servido en la Argentina.

Blanchard es un tipo muy interesante ya que es formado en Francia y posgraduado en Estados Unidos, con lo cual le permite tener un acervo cultural y teórico más amplio que aquel que hizo toda su carrera en USA.

Una conclusión básica que expone es que teniendo en cuenta un tipo de cambio fijo, la política fiscal se torna decisiva a la hora de regular la política monetaria.
Parece que esto les ha saltado de la cabeza a nuestros brillantes ministros que hemos tenido, al menos, en los últimos diez años.

Hay algo más estremecedor en su libro. Para los neófitos, es la ley de Okun. Esta establece una correlación entre crecimiento del producto y caída del desempleo. Esta correlación establece un índice que varía de país en país, según las particularidades del caso.

Esto es: el crecimiento genera empleo, caeteris paribus mediante. por tanto, una caída del prodcuto, expulsa gente del mercado laboral.

Un caso interesante por lo paradigmático es el de la Gran Depresión en Estados Unidos.

Los datos explicitados por Blanchard son los siguientes:

_AÑO___TASA DE DESEMPLEO (%)___TASA DE CRECIMIENTO ANUAL (%)

1929__________3.2_________________________-9.8
1930__________8.7_________________________-7.6
1931_________15.9________________________-14.7
1932_________23.6_________________________-1.8
1933_________24.9__________________________9.1
1934_________21.7__________________________9.9
1935_________20.1_________________________13.9
1936_________16.9__________________________5.3
1937_________14.3_________________________-5.0
1938_________19.0__________________________8.6
1939_________17.2__________________________8.5
1940_________14.6_________________________16.1
1941__________9.9_________________________12.9
1942__________4.7_________________________13.2


Bueno, despúes de lo aburrido de ver estas cifras, podemos sacar en limpio, que los Estados Unidos, New Deal mediante y comienzos de la II Guerra Mundial, tardaron diez años y una tasa de crecimiento anual promedio de alrededor del 7 % para erradicar el desempleo.

La conclusión lógica para nuestro caso, es que el desempleo se puede convertir en nuestro país en algo que vino para quedarse por un tiempo.

Y si, hay que apretar los dientes...

Posted by Christian at 06:47 PM
August 01, 2002
Una sociedad de mandarines

Continuando con nuestro brutal pasaje de estados de ánimo, hemos pasado en pocos meses de hablar de Jeff Bezos como artículo destacado en alguna revista de actualidad a los carritos que cotidiana e inhumanamente tratan de recoger algo de lo que arrojamos quienes todavía tenemos algo que podemos "tirar".

Hasta hace un año atrás, usualmente disfrutábamos del Primer Mundo, producto del alquimismo cavallista de equiparar el valor de la moneda de un país periférico cal el de lejos el de mayor peso de la Tierra.

Esto nos permitió, de manera artificial, de servicios educativos y de formación profesional e intelectual que pretendína acercarse a cualquier standard de país desarrollado.

Hubo quienes se lo gastaron en porquerías como José Mercado en la plata dulce de Joe, y otros que pudieron comenzar o incrementar su acervo educativo de modo significativo.

Esto permitió la actualización y desarrollo de soportes tecnológicos, así como masa crítica creativa que podían comenzar a hablar mano a mano con centros de desarrollo.

Todo fue un bleuff y la bomba acumulada por años de cavallismo, roquefernandismo y machineismo estalló, con efectos similares a los de Chernobyl.

Lo que nos deja ahora es un engendro que se está cristalizando, cual es la limitación del acceso a bienes formativos por parte de quienes tienen dólares en su haber. Esto producto de la devaluación irresponsable del contador bonaerense y del fugaz ministro de la producción de carritos.

El resultado es una sociedad donde sólo una elite va a tener acceso a qué se dice/produce/piensa en los principales lugares de generación de cosas nuevas del mundo.

Por tanto, estamos a las puertas de un estado de cosas que puede fraguar una sociedad en la que muy pocos manejen y controlen ese recurso de dominación vital que es el conocimiento. No hay que recurrir a Foucault o a nuestro Sarmiento para reconocer diferentes peligros que genera la no expansión y homogeneización de la educación y disponibilidad de operar con herramientas que supongan tener un cerebro rico y ágil.

Es por ello que corremos el peligro de caer en una sociedad de mandarines "a la criolla".

Los mandarines eran un estamento de la administración estatal y militar de la China imperial que dominaban todo conocimiento vital sobre su poderoso país.

Nosotros podemos sufrir algo peor, cual es que todo quede en manos de quien pueda comprarlo. Sin que en muchos casos tenga el discernimiento para invertir en lo que tenga valor formativo. Como quienes han gastado fortunas en 4x4 y poco en regar la maceta estéril que tienen sobre sus hombros.

Si esta nueva soceidad se consolida estaremos en dirección a una sociedad latinoamaericana de la que tantos esfuerzos hemos hecho por desprendernos

Las señales que tenemos son sin dudas preocupantes. Hay que ver como siguen mostrándose.

Posted by Christian at 02:01 PM