October 20, 2002
Hormigas argentinas al acecho

Parece que hay compatriotas que han "triunfado" y se imponen en Estados Unidos y Europa. Hablo de las llamadas hormigas argentinas, plaga que se extiende desde hace aproximadamente 100 años en Estados Unidos y 80 en Europa. Ahora están preocupados en Australia y Nueva Zelanda por el probable aumento de las colonias.

Aparentemente, esta plaga de hormigas argentinas despierta la curiosidad y la larma de la comunidad científica. Estas hormigas, nuestras hormigas, tienen una capacidad única, cuál es que las diferentes colonias tienen suficientes rasgos genéricos como para reconocerse mutuamente como iguales. Esto hace que no se ataquen entre ellas y, por lo tanto, que su capacidad de reproducción sea mucho mayor que las de otras variedades de hormigas. Esto hace que las hormigas no argentinas disminuyan su número y por tanto alteran el ecosistema donce estas criollas se instalan.

A su vez, las hormigas argentinas tienen una capacidad particular para adaptar su organización social en hábitats diferentes. Esto es, se acomodan muy fácilmente en tierras extrañas.

Los biólogos consideran que su expansión ha conducido a consolidar la mayor unidad en cooperación de este tipo de insectos jamás descubierta. Pero, preven (o acaso imploran) que en caso de que haya megacolonias de hormigas argentinas en disputa, puede haber autodestrucción entre ellas en pos de disputarse recursos escasos que hagan a su subsistencia

¡Qué tal, eh!

Linda mezcla de darwinismo, de Vladimir Illich Ulianov (para la Historia, Lenin) y Konrad Lorenz.

Ahora, una cosa son las hormigas argentinas y otra los argentinos que se han ido como hormigas a los mismos rumbos en pos de mejor futuro.

Si hacemos una analogía, es interesante plantearse cuál de los dos grupos de argentinos es más peligroso para las sociedades "civilizadas".

Los humanos argentinos llevamos en nuestro cerebro algo no muy deseable: el descreimiento en ciertas ficciones o mitos que están por descontados en sociedades "ordenadas".

¿Qué ficciones o mitos?

A ver:

1. El contrato social (sí, Hobbes, Locke, Rousseau, su ruta) es una ficción y por tanto el concepto de representación que emana de él es vacuo. Cualquier mozo de bar, ingeniero, peón de campo, diputado (?) sabe que la representación política es sólo un sonido sin densidad. Como dicen en la cancha, no existe.

2. El sistema financiero opera bajo el del supuesto de movimiento de dinero que, curiosamente, no tiene respaldo real en bienes. En términos elevados, como lo suponía la crematística aristotélica, del dinero no se puede crear dienero. tiene que haber un respaldo en algo tangible. Esto sí que lo hemos sufrido y ha provocado un movimiento social en estos momentos aquietado. Pero la sospecha está, pese a que ciertos sectores se entusiasmen con la vuelta de dinero a los bancos depositado en plazos fijos a tasas exorbitantes ( y por tanto, altamente riesgosas).

Estos supuestos que son de habitual debate en ámbitos universitarios o intelectuales, los argentinos los manejamos como si habláramos del tiempo, la vecina que se enfermó o el último gol de Saviola.

Esto es, los argentinos tenemos serias dudas acerca de pilares básicos sobre los que se funda el sistema democrático y del sistema capitalista. Lindo cocktail.

Nosotros, desencantados, estafados, podemos ocasionar más de un problema si vamos en son de proclamar por el mundo estas creencias que hemos amasado en nuestras cabezas por años y años.

Los serbios también saben algo. En las últimas elecciones, la abstención fue tan alta que la segunda vuelta no se va a poder hacer. y no saben bien cómo se resolverá la situación.

No tengo idea si hasta allí han llegado las hormigas argentinas. Pero no sería extraño que un mate se cebe allí por las tardecitas...

Posted by Christian at October 20, 2002 03:16 PM
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