"(...) López Llausás me escribió hace unos días, diciéndome que está de acuerdo en mandarme las galeras de Rayuela. (¿Llegarán alguna vez?) Te aseguro que la lectura de los telegramas de la Argentina me quitan las ganas de bromear.¿Cómo se puede vivir así? ¿Y hasta cuándo?
Aurora y yo pensamos mucho en ustedes, en todos los amigos de allá, y nos imaginamos lo que deben estar pasando. Es cierto que cada uno tiene sus compensaciones individuales, su manera de seguir adelante; pero la visión que los comentaristas políticos y económicos franceses nos están dando de aquello, es como para desesperarse. No se ve ninguna salida. La única, es decir, el acto de contrición total de un pueblo, el reconocimiento de sus culpas y errores, con el ánimo de empezar otra vez y mejor, no lo veremos nosotros. El argentino medio está convencido que la culpa es, siempre, de otro. Los judíos, claro, o los yanquis, o Fidel, o Nikita. Lo que venga, lo que caiga a tiro. Che, pero si me parece estar escribiendo de nuevo El examen. Fui un profeta de males, la gran puta."
Julio Cortázar
París, 27 de agosto de 1962
Carta a Francisco Porrúa