September 29, 2002
El mundo según Dick

No se ajusta perfectamente y eso es bueno. Después de todo que cosa se asemeja a otra como para que sean idénticas. Me refiero a la primer novela de Philip Dick (1928-1982), Lotería Solar (Solar Lottery) y en que se parece a nosotros. Dick se hizo famoso años después porque una de sus novelas fue la base del guión de la película de Ridley Scott Blade Runner.

Esta es la primera de una larga serie de novelas de ciencia ficción. El mundo noes precisamente un echo de rosas. Tiene pasajes que remiten a autores como George Orwell, Lewis Carroll, Adolfo Bioy Casares. Mezcla la teoría de los juegos de Morgenstern y Von Neumann con la física de Werner Heisenberg.

Dick describe una sociedad marcada por la incertidumbre, en donde los cargos políticos, en particular el más importante que es el número Uno o el Gran Presentador se elige por el azar en función del supuesto microeconómico del Minimax. La guardia de telépatas tiene la misión de proteger al Gran Presentador, que se ve sometido constantemente ante la posibilidad de ser asesinado.

No es de extrañar que en una sociedad cuyo orden social primario está fundado en al incertidumbre, el ser cristiano era considerado como un marxista en el Chile de Pinochet.

La trama de la novela fluye en la descripción-construcción de una trama de conspiradores que intenta asesina al Gran Presentador de turno, Leon Cartwright (nada que ver con los de La Ponderosa), mediante el envío de una asesino que se comporta como una partícula subatómica aleatoria de Heisenberg. Los guardianes telépatas pueden predecir su dirección, pero no su velocidad. Por lo que no saben cuándo actuará éste.

Sin entrar en estos detalles de la novela, es interesante la descripción del contexto social y veremos a qué se parece. Dick describe una sociedad en la cual:

En el decurso de los años, los premios de los Juegos pasaron de ser artículos materiales a propuestas más atractivas: poder y prestigio. Y por enciam de todo, estaba en juego la función más codiciada: la de Gran Presentador, el máximo dispensador de poder y por tanto el administrador de los Juegos.

La desintegración del sistema social y económico había sido lenta, gradual y profunda. Pero había calado tan hondo que los hombres dejaron de creer en las leyes de la Naturaleza. Nada parecía estable o fijo; el universo era un flujo incesante. Nadie sabía lo que iba a ocurrir. Nadie podía contar con nada. La predicción estadística se hizo popular...; el concepto mismo de causa y efecto desapareció. Los hombres ya no pensaron que podían controlar el entorno; todo lo que les quedaba era una secuencia de probabilidades en un universo regido por el azar.

La teoría Minimax - el juego M - era una forma de abdicación estoica, una no participación en la vana lucha de los hombres. El jugador del Minimax nunca se comprometía: no arriesgaba nada, no ganaba nada ..., no se dejaba abrumar. Tenía un único objetivo: acumular oportunidades y durar más que los otros. el participante no podía hacer otra cosa que sentarse y esperar a que el juego terminara.


Mmmm. ¿Suena familiar en la Argentina de hoy? Podemos seguir con la novela, pero corremos el riesgo de ponernos tediosos. La cortamos aquí. Por ahora.


Posted by Christian at September 29, 2002 05:25 PM
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