El presidente Geogre W. Bush ha cambiado los principios de la política exterior norteamericana. Hasta hace unos días, al menos formalmente, seguía en vigencia la doctrina Kennan de la Guerra Fría, o la llamada política de la contención o la disuasión.
Bush decidió cambiar la política a raíz de la guerra contra el terrorismo. Ahora pasa a regir la doctrina del ataque preventivo. Veremos como se formula acabadamente o que rótulo tendrá finalmente, pero el sentido es que Estados Unidos pasa de tener una posición pasiva a una activa. En lugar de frenar el avance de "algo", va a intervenir "preventivamente".
El primer ejemplo es Irak. Por ahora, esto sólo rige para conflictos de seguridad, entendida esta en lo relativo a cuestiones de conflicto bélico o de intensidad bélica.
Ahora, habida cuenta que los Estados Unidos y la economía global están al borde de una recesión que puede ser compleja, ¿podría en alguna mente de Washington formalizarse alguna política de intervención económica preventiva para casos de países que afecten a la seguridad económica de Estados Unidos?
Estoy pensando en si el default Argentino no podría ocasionar algo de eso. O servir de antecedente o caso de estudio.
La ministra de Justicia de Alemania que ocupaba este puesto hasta el viernes pasado (hoy es domingo 22 de septiembre y hay elecciones por lo que su cargo está en juego) dijo que Bush actúa como Hitler. Esto es, inventa guerras para patear para adelante la solución de conflictos internos. Independientemente de lo arriegado de unir los nombres de Bush y Hitler, la tentación de la fuga no es algo novedoso ni para el mundo académico ni para la vida cotidiana de nosotros. En la Argentina ya lo sufrimos con Galtieri y los británicos con Thatcher.
Ahora, ¿qué pasa si en la agenda de Estados Unidos entra el tema del incumplimiento de compromisos económicos con una categoría que supone afectar la seguridad nacional del país?