
La Argentina se jeficiza cada vez más. Estamos insertos en un proceso de jefización que no se detiene. Y esto es otra puñalada en nuestra vida cotidiana, que pone a prueba nuestra relación con el otro, con nuestra ética, nuestros principios, nuestra actitud de vida...
Ahora, ¿qué es la jefización?
Tengo unos amigos que por vivir en el Gran Buenos Aires o al borde de él, observan este fenómeno de manera creciente. Dos de ellos, ya acumulan dos títulos universitarios de grado, con lo cual tienen base sobre lo que hablan. Y, además, son muy ocurrentes e ingeniosos, lo cual todavía les permite transitar por estas calles con algo que les proporciona un escape de la realidad asfixiante en la cual vivimos.
Volviendo al tema de esta palabreja inventada. Viene a cuenta de cómo estos amigos míos dese un tiempo llaman a los marginales.
A ver, ¿cómo nos llaman o nos llamaban a los argentinos en América Latina? No digo insultos, que de esos sobran. Me refiero al modo de ponernos un mote. Los argentinos somos/eramos los "che". Así le pusieron el sobrenombre al Che Guevara. ¿Por qué? Muy simple, porque repetimos siempre al palabreja "che" cuando queremos llamar la atención a alguien o por simple muletilla. Que los lingüistas se ocupen en profundidad de eso.
Siguiendo el tema, mis amigos llaman "jefes" a todos los que usan esa palabra. "Jefe, tiene cincuenta centavos para viajar...". "Jefe, le limpio el parabrisas...". "Jefe, tiene algo para darme...". Jefe, jefe, jefe.
Ese es el vocablo con que mis amigos identifican a un marginal. Y esto es viejo. lo usan desde hace aproximadamente diez años. En este tiempo, el número de jefes ha aumentado de manera considerable.
Esta semana hay datos más precisos sobre el aumento de la marginalidad. Según el INDEC, más de un millón de chicos entre 15 y 24 años no trabaja ni estudia. Esto es, son marginales o pueden adquirir ese status relativamente fácil.
Otra encuesta de una fundación publicada esta semana, afirma que bajó el promedio de vida de la población del GBA. Esto es, la gente se muere cada vez más joven. Esto no es chiste, ni da para jugar con ironías. Son vidas que se van, así de dramático.
Esto duele y en serio. La jefización avanza y avanza. Veremos hasta qué punto podemos vivir todos en un contexto semejante y qué consecuencias dramáticas (y en serio) pueden llegar a producirse.
Mis amigos siguen con el tema, cada vez más preocupados. Y también renuevan sus términos. Algo que les permite seguir viviendo. Como los cirujanos de MASH, quienes en un campamento médico de la Guerra de Corea inventaban bromas para evadirse, al menos un momento, de lo abrumador que es trabajar en un hospital de campaña a pocos kilómetros del frente.
Posted by Christian at September 04, 2002 11:25 PM