August 10, 2002
Fitoussi globalifóbico

fitoussiComo cada mañana en los últimos 7 año, hago los deberes y escribo mi editorial, en el benemérito Interlink Headline News. Hace unos meses se me ocurrió coquetear por el peligroso -por manoseado y elusivo- tema de la globalización hablando bien de uno de los pocos que piensan al confuso y contradictorio fenómeno como se debe. Viva Jean Paul Fitoussi.

Epoca de vida/muerte

Seguramente esta época de tanto desasosiego y malaria (real y simbólica), es una bellisima (aunque dolorosa) época para vivirla, como estudiantes y como jovenes, como latinoamericanos y como mujeres, como exiliados y como emigrantes forzosos.

Y no lo decimos como mera apología retórica del aprendizaje por el dolor, sino porque realmente en épocas de cambio infernal y de movilización sin fin de los afectos y de los efectos, es cuando la alegría de la creatividad se despierta y las mas insolitas propuestas pueden aflorar adonde se creia ver un yermo sin fin.

Los cacerolazos dieron lugar al asambleismo en Argentina. Las fisuras del bloque de poder a la acusaciones en contra de la Corte Suprema. La otrora impresentable amiga de la valija de Amira Yoma, la jueza Servini de Cubria embargo a un banquero menemista en 200 millones, y por cualquier lado puede colarse una movilización o una acción que genere ese cambio que hasta ayer era inimaginable o invisible.

Lamentablemente los profesores universitarios y los catedráticos, los periodistas y los publicistas, tocan casi siempre de oido y rara vez incluyen en sus enseñanzas, no solo radares y GPS mentales para que los alumnos aprendan a navegar de otro modo en este torbellino, sino que tampoco prestan demasiada atención a un puñado de pensadores o practicantes, que tratan desesperadamente de resquebrajar la dureza y las limitaciones del pensamiento único.

Yo mismo no estoy muy al tanto de quienes son personajes como Susan George, Jean Paul Fitoussi, Félix Ovejero Lucas, José Juan Ruiz y demas criticos de la globalizacion

Aunque si conozco a Edgar Morin (buena entrevista/sintesis ) o a Joaquin Estefania (nota que ilustra su enfoque), quienes junto con otros díscolos están tratando de ayudarnos a rechazar tanta ramplonería, y a pensar de nuevo lo que esta listo para ser desajustado, aunque nadie se anime ni se atreva a usar las cajas de herramientas llamadas teorías, para hacerlo.

Por eso mismo internémonos un poco a conversar con los menos conocidos como Fitoussi hoy, y Susan George (autora del informe Lugano, pronto).

El hombre que nunca estuvo

Según Fitoussi no se precisa ser un erudito para comprender que dentro del sistema capitalista, por definición, la tasa de interés real es una variable crucial, probablemente la más importante de la economía. El precio de remuneración al capital es el precio más importante de todos.

Pero he aquí como la cosa se pone mas complicada e interesante, la tasa de interés real es además una variable social ya que mide exactamente la depreciación del futuro. Cuando es nula o cero, el futuro tiene la misma importancia que el presente. Es decir significa que una sociedad le otorga el mismo valor al bienestar de las generaciones futuras que al bienestar de las generaciones presentes. Podríamos imaginar sociedades donde la tasa fuera negativa. En esas sociedades los padres amarian tanto a sus hijos que aceptarian privarse de 100 pesos hoy para estar seguros de que sus hijos tuvieran 80 pesos en el futuro.


Así las cosas no es nada difícil imaginar el mecanismo que conduce a la depreciación del futuro cuando la tasa de interés es elevada. Cuanto más elevada es la tasa más razonan los agentes económicos a corto plazo. De este modo la herencia de este período de tasa de interés históricamente elevada, en todas nuestras sociedades, es un déficit de porvenir. Este déficit de porvenir puede explicar que la gente se aferre al presente, se torne más egoísta y legitime las más grandes desigualdades.

En segundo lugar, el nivel de la tasa de interés determina la tasa de ganancia requerida por las empresas para funcionar. A mayor interés, mayor ganancia empresaria necesaria, y más se reduce la participación de los salarios en la renta nacional. He ahí porque un nivel anormalmente elevado de la tasa de interés tiene ese efecto formidable de conducir hacia un déficit de porvenir y de legitimar las grandes desigualdades del presente.

Fitoussi usa un par de formulas sencillas pero de alto impacto retórico. Con todos estos enjuagues se han invertido las relaciones a favor de los conservadores del pasado, y en detrimento de los constructores de futuro. Pero los conservadores del pasado tienen un poder considerable sobre los gobiernos, porque ellos deciden el grado de endeudamiento que autorizan al gobierno. Y si consideran que ese grado se ha sobrepasado, pues cortan los víveres al gobierno. Es un poco la experiencia asiática reciente.

Y es lo que está pasando actualmente en nuestro país donde toda esta dimensión de alternancia entre un pasado oprobioso y un futuro glorioso es bastardeada por el senador Duhalde, quien psicoticamente, insiste en que el 9 de Julio terminara la recesión.

Continua Fitoussi. Por ello es que uno de los problemas de la globalización hoy es que se efectúa dentro de un cuadro de relaciones de fuerzas profundamente desquilibrado entre acreedores y deudores. Pero ello no es consecuencia de la globalización misma sino de que se ha realizado sin determinar a priori las reglas de juego.

Esta es una globalización muy diferente de aquella que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial, donde se llevó al papel las reglas de juego y luego se procedió a la internacionalización de las economías. Aquí se procedió a abordar la mundialización, cuya llave maestra fue la desregulación, aceptando a priori que no había reglas de juego.

Se ve así porque el mundo ha pasado imperceptiblemente de una lógica de crecimiento a una lógica de porciones de mercado, a una lógica de guerra comercial. El desarrollo de los países pobres es entendido como tomar sus mercados. Si la clave de la globalización es la competitividad, eso significa literalmente apresar los territorios económicos de los otros.

Lo que resulta insólito es que nuestra incomprensión del presente aparezca como un déficit de teoría o de interpretación y se aleje asi la comprensión de los mecanismos insistiendo -en el caso argentino- que tan solo se trata de mala gestión, de puja redristributiva o de meras dificultades de coagular un pacto social.

Nuevas "desigualdades dinámicas"

En su ultima obra La era de las desigualdades escrita junto a nuestro conocido Pierre Rosanvallon (Manantial 1997), Fitoussi hace un brillante análisis de las razones por las cuales estamos viviendo nuestras crisis actuales e introduce un concepto brillante como es el nuevas "desigualdades dinámicas".

Se trata de desigualdades que hasta ahora no son percibidas por la sociedad, ni registradas por las estadísticas y por ende son ignoradas. Para analizar estas nuevas desigualdades es necesario no sólo mirar en el ingreso actual, sino en el ingreso a largo plazo, la estabilidad laboral, la capacidad de acceso al trabajo, los ingresos sustitutos y las tasas de interés o el acceso a los créditos. La desigualdad pasa a tener una gran complejidad ante la cual pueden hacerse muchas lecturas de un mismo fenómeno.

Ignorar la s externalidades, pasar por alto estas cuestiones de las tasa reales es forzarse a ignorar el rol de los bancos y de los organismos internacionales en eeste juego peverso, d consentimiento mutuo con las elites locales.

Cuando las asociación de Bancos de la República argentina (ABRA) saca una vergonzosa solicitada en todos los matutinos argentinos insistiendo en que ellos son tan víctimas como los ahorristas, estamos precisamente ensuciando el terreno de disputa, y pasando sistemáticamente por alto todo lo que comenta Fitoussi que necesita de una urgente revisión y puesta en circulación.

Una sola aclaración final, antes de dar sucesivas vueltas por estas fronteras. Para nada coincidimos con los críticos izquierdistas y con los remanentes de distintas tradiciones de pensamiento en sus criticas naif del capitalismo, ni en las propuestas voluntaristas e infantiles de que con solo denunciar sus desaguisados, y conducidos por vanguardias esclarecidas formadas proe llos mismos, el mundo se dará vuelta como un guante.

Al contrario estamos convencidos de que la mayoría de esas criticas son fácilmente absorbidas por este sistema agotador, y que encima lo único que hacen es tranquilizar las buenas conciencia de quienes se creen con derecho y destino de decir como el mundo debe ser pensado, y e inclusivo en que dirección debe ser transformado. Mientras tanto todo se pudre y nuestra paciencia hacia estos críticos también. Bye AP

Posted by Piscitelli at August 10, 2002 08:33 PM
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