CAPITULO 01 > El consumo sirve para pensar
 
La burbuja digital. Los riesgos de la tropicalizacion del comercio electronico
 
¿Quimera de los bits, fiebre del oro?

Ningún periodista digital que se precie puede abstenerse de preguntar(nos): ¿cómo puede ser que Yahoo! "valga" U$ 50.000 millones (mas de 100 veces su facturación anual y 4785 veces sus ganancias) mientras que el Chicago Tribune vale apenas 3 veces su facturación (que por otra parte sextuplica a la de Yahoo)? No menos incomprensible es el vaivén global de las Bolsas donde cotizan empresas de este calibre. Se trata de un sube y baja infernal. Un día el índice NASDAQ baja 5%, otro el Dow Jones se derrumba estrepitosamente arrastrando a las alicaídas bolsas de la región. 48 horas mas tarde asistimos a recuperos en un caso del 8% y en el otro de 499 puntos, la suba mas rápida de la historia. ¿Quimera de los bits, fiebre del oro? De los mas de 10 millones de sitios -aunque haya registrados 28 millones de dominios puntocom mas de 60% son solo casilleros vacíos- que se desparraman hoy en Internet solo tres son ganadores incuestionados: Amazon.com, Ebay.com y Yahoo.com ¿Hay lugar para mas o esta carrera alocada de start-ups, inversores a destajo y valorizaciones insólitas o se trata tan solo de una ilusión? Muchos sitios innovadores locales como e-inicio.com, agrositio.com, Agropool.com, Zona247.com, Pampashop.com, altocity.com, salutia.com, creyeron que existían otros nichos y que ellos podían ocuparlos. Incluso Garbarino con su astuto recurso de cobrar off-line recurriendo al expediente MOTO (Mail Order-Telephone Order), sacó fuerzas de flaquezas y jugando con el miedo argentino a la inseguridad en las transacciones, facturó U$1 millón en 1999 apuntando a llegar al 20% virtual de sus cobros totales en el 2000.


La burbuja del e-commerce

Mas allá de lo bueno o lo malo que sean los proyectos, de la suerte que pueden tener quienes los presentan de conocer angeles, seed o venture capitalist investors, o del grado de paciencia en la espera de retornos de los inversores norteamericanos, quienes fueron masivamente los que los financian, la burbuja del e-commerce interneteano dependió de al menos dos factores harto volátiles: una ventana de financiamiento que apareció y desapareció por espasmos por un lado, y una expectativa en el crecimiento monumental de los usuarios por el otro -no menos fantasmática. En parte es cierto que el enorme valor de mercado de las empresas digitales demostró la confianza (o la avidez y deseo especulativos de los inversores) de que la Internet se convirtiera en el 2000 lo que el petróleo o los ferrocarriles fueron en su momento. Pero convenía extremar los análisis y ser un poco mas sutiles. Porque la valorización a futuro no estaba dada tan solo por la inflación de expectativas y el sueño omnipresente de hacer plata fácil, sino por la capacidad que tenían las compañías de Internet de manejar su capital operativo. En Internet hay una clara diferencia entre los informes de ingresos y los balances de los sitios y quien lo pasó por alto -que fueron la mayoria- no entendieron nada.


El factor clave es la escalabilidad

. Los pequeños requerimientos de capital no necesariamente se traducen en éxito instantáneo para los ciberjugadores. Solo se alcanzarán cifras espectaculares de éxito, cuando se haya sobrepasado una masa critica fabulosa, que dependerá de una consagración definitiva de UNA marca en cada nicho. Queda claro entonces que la única variable de fondo en este negocio de la burbuja (y como pincharla) está en la cantidad de usuarios potenciales. Todo depende de la inescrutable cifra de internautas de aqui a 4 o 5 años Mientras que los consultores y analistas (con firmas reconocidas como Júpiter, Forrester o Mary Meeckler en el tintero) hablaban -para el caso argentino de un salto de 0.8 millones de usuarios en el 1999 a 7 millones en el 2005 (de 10 millones en America Latina en 1999 a 66 millones en el 2005), lo único que se pudo arriesgar al respecto (aparte de la plata de los inversores) era la indescifrable respuesta que nuestros amigos mexicanos suelen darle a las preguntas bien interesadas "Pues quien sabe". Además para que un sitio fuera exitoso era indispensable que las ventas aumentaran de U$ 5 a U$ 10 por cada dólar invertido en marketing y publicidad. A las empresas que hacen comercio electrónico conseguir un cliente les costaba entre 1.5 y 2.5 veces lo que el cliente compraba en promedio, por lo que su unica garantía de rentabilidad eran las compras reiteradas y la captacion de nuevos clientes a través del word-of-mouse.


E-catastrofistas y los E-optimistas

Warren Buffet, el dueño de la segunda fortuna personal mas grande el mundo, después de la de su amigo Bill Gates en la epocas heroicas de 1999, sostuvo lapidario en ese entonces: "No hay que hacer inversiones de largo plazo en empresas de Internet, porque son deficitarias y están altamente sobrevaluadas". ¿A quien creerle? Como siempre obviamente a las dos partes en conflicto. Entre los e-catastrofistas y los e-optimistas lo que variaba era su evaluación de la tasa de posibles cadáveres de las empresas virtuales y el tiempo en que las oportunidades se cerrarían definitivamente. Los optimistas solo veían éxitos por doquier. Sus rivales sostenían que mas del 40% de todas las empresas quebrarían -y se quedaron cortos-, que estabamos viviendo de la exagerada liquidez que apostaba a financiar proyectos de riesgo y que la e-burbuja iba a explotar en cualquier momento -mas pronto que tarde -lo que finalmente se produjo en Marzo del 2000. En definitiva la Internet es -como siempre temieron los europeos, pero por razones muy distintas- un invento norteamericano y su pasado reciente y su futuro dependen básicamente del comportamiento entre previsible y alocado de los apostadores a esta ruleta global. Porque en definitiva son esos cerca de 85 millones de inversores norteamericanos que ganaron fortunas especulativas en los últimos años, quienes tenían un dedo en el botón que llevaría a la Internet hacia un nuevo estadio de su desarrollo, o la haría explotar -como innovación fallida- en el camino.


Un tiempo que ya no es

Como la mayoría de las acciones de Internet se encontraban en las manos de los fundadores y de sus socios, y solo un porcentaje pequeño (entre el 10 y el 30) se transaba publicamente, la demanda superaba infinitamente a la oferta. Y esto pasaba mas claramente aún en Europa donde Terra llego a valer mas que Amazon en sus momentos de gloria. Como hubo -entonces- mucho mas cash que proyectos, todos juegaban a mantener la ilusión -como en el amor. Pero esto solo era posible porque USA estaba pasando por el ciclo de expansión mas largo de la historia, y los fondos de inversión habían decidido que no había que echarle la culpa a Rio y que America Latina bien valía mucha mesas de dinero. Las consultoras mas astutas que antaño predecian fracasos a mediano plazo veían -en ese estilo pendular y cíclico que las caracteriza- el paraíso al final del túnel... del tiempo. En el caos nuestro de cada día en el que estábamos viviendo nadie garantizaba que los malos se quedaran en el camino y que los mejores triunfaran. ¿Pero en algo había que creer no? (Revisión 4/5/2001) (Revisin 4/5/2001)