| |
 |
Inesperadamente
el pensamiento único se ha visto convulsionado por 15 meses ininterrumpidos
de protestas anti-globalización, desde Seattle en diciembre de 1999
hasta Davos en enero y Quebec en Abril del 2001. George Soros dialogó
con interlocutores en el Foro de Porto Alegre dándoles la razón. Mas
allá de las piruetas de la razón cínica, desde distintos frentes y
fronteras se va plasmando una rebelión de la oferta frente a la dictadura
de la demanda.
Las tecnologías
de la comunicación se han convertido en una herramienta idónea para
generar nuevas comunidades de intereses que los potencian y que mellan
la omnipotencia unidireccional del Gran Capital o las corporaciones
anónimas para imponer sus proyectos sobre consumidores atomizados,
inermes, con bajo nivel de información y sobretodo indiscriminados.
De aquí a imaginar
que las comunidades virtuales son las nuevas células de una revolución
subterránea es confundirlo todo. Ni la información quiere ser libre,
como insisten los neoluditas, ni la Internet es el caballo de Troya
de un anarquismo modelo siglo XXI. |
|
|