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La
principal acusación a la generación Nasdaq fue haber confundido su
deseo con el de los consumidores. Su voluptuosidad por hacerse ricos
a cualquier precio con el costo que eso podría suponer para inversores
y consumidores quienes debimos financiar a quienes supuestamente debían
habernos servido a nosotros.
Un autor tan
poco comprometido con el consumo como es el catalán Joan Ferrés lo
tiene mas que claro en su Educar en una cultura del espectáculo. La
nuestra es una cultura-espectáculo y nada transcurre en ella sin su
visto bueno.
Por ello la
economía del entretenimiento se ha convertido en uno de sus motores.
Pelear por la atención propia y ajena es el corazón de todo emprendimiento
que se precie. Es cierto que el negoentretenimiento está mayormente
asociado a una cultura de la alegría conformista y narcotizante. Pero
solo en parte. Porque también todas las experiencias de la alta cultura
se han mercantilizado y deben pasar por el tamiz de la industria y
las formas profesionales de producción -o autocondenarse a circuitos
marginales. |
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