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En
1997, el brillante analista Evan T Schwartz acuñaba las distinciones
centrales de la webonomics, o economía del don. La gratuidad se instalaba
como una moneda de cambio de las interacciones y transacciones en
el ciberespacio. El trueque y el post-dinero parecían haber venido
para instalarse.
Dos años mas
tarde con la aparición de su segunda obra Darwinismo Digital el panorama
era muy otro. El canibalismo y la antropofagia de sitios y fortunas
se habían convertido en moneda corriente. A principios 2001, vemos
instalarse una tregua difícil entre el don y el darwinismo. Napster
nació a destiempo, vio la luz en 1999 cuando ya el don era una figurita
oxidada. Por eso Napster duró lo que una mariposa, y ya viene a ser
superada por Duet y MusicNet de la mano de las discográficas, entrampadas
en el ejercicio del darwinismo.
Si hubo una
época en la que era mejor estar muerto que no estar en la red hoy
son mayoría los que maldicen haber sucumbido al encanto de las sirena
digitales. Ni una cosa ni la otra. |
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