1. FUNDAMENTACION
La tecnología y la ideología son las dos caras de una misma moneda. Fundamentar tan atrevido aserto, que empezamos a desarrollar a partir del proyecto Massive Change en nuestro seminario de Tucumán en junio del 2005 -algo por otro lado entrevisto por scouts como Philipe Breton, Jack Goody, Elizabeth Einsenstein y un puñado de otros iconoclastas- es el propósito de estas lineas y de un ambicioso programa de investigación que tiene a Lucien Sfez, profesor de la Universidad Paris-Pantheon -y autor del excelente Critica de la Comunicacion de fines de los 80- como a uno de sus mejores amanuenses. Allí vamos.
Indisociabilidad tecnica/ideologia
A diferencia de lo que sostiene la vulgata (tanto académica como periodística ahora que todo esta contaminado) no hay divorcio que preserve la neutralidad (de la técnica) y la preeminencia (de la política). Separación tantas veces predicada que aun cuando cree poner a la técnica en su lugar de sierva de la política, termina esclavizando a la política, pero sin por ello liberar a la técnica. Incluso divisiones que a menudo santificamos como las de tecnofilos y tecnofobos no quieren decir absolutamente nada.
Porque ambas lecturas lo que ignoran es la profunda inversión que ha habido en las relaciones entre técnica y política en el ultimo siglo, en particular en el ultimo medio siglo y mucho mas precisamente en el ultimo cuarto de siglo.
La tesis de Sfesz, es que la técnica aliada de la política en un matrimonio morganático (es decir condenado a la no descendencia) se ha convertido en sirvienta-dueña.
Así las cosas la técnica ya nunca mas se dedicara a lo que los manuales de historia y, sociología y epistemología le adjudican: innovar, experimentar, hacer confortable nuestra vida encarnada el progreso. Ni tampoco a lo que la literatura de la innovación (especialmente en economía) viene repitiendo en los ultimas décadas a saber acelerar, difundir, mejorar, volver mas científico la producción.
Y lo que tampoco cabe seguir haciendo (aunque esta lleno de manuales y programas de investigación en ese sentido, y constantemente se aluda a la necesidad de tener políticas de estado en esta materia) es creer que la política será la que llevara la voz cantante en esta histórica pero reconcentrada alianza.
Esta recalibracion de la alianza, ademas de la sorpresa nos obliga a repensar la articulación entre técnica y política con una mirada que rara vez se encuentra en la literatura, porque lo que presumimos -y Sfez nos va a mostrar como- es una convergencia cada vez mas estrecha y peligrosa (para los desprevenidos) entre la técnica y la política (así como en las décadas de la gran ciencia la hubo entre ciencia y estado).
Lo que hay que evitar a toda costa en cambio es el emparejamiento y la anulación de los matices , los nudos, los atascos y las superficies estriadas, error tan común otra vez en los manuales. Que cometen un error mayúsculo, porque lo que comprobaremos es (al estilo de Schopenhauer) otra raíz común de la técnica y la política a saber su tronco común en los subterráneos de la ficción.
Discursos cosistas
Se trata del tipo de discurso que sostiene que a cada técnica le correspondería un tipo de civilización, y que cae casi siempre en una triada a la McLuhan, (tribal, escritural, neotribal/electrónica) que en realidad recapitula planteos análogos de Auguste Comte, las tres fases de la técnica planteadas por Lewis Mumford que retoma en esto a Patrick Geddes http://www.ballaterscotland.com/geddes/, inspirado a su vez nada mas y nada menos que por el indigerible (para la mente burguesa) Pietr Kropotkin. Que genealogía mama mía!
Lo que es cierto es que lo que se dice de Internet como madre de todas las practicas ya se dijo hace mas de siglo y medio del telégrafo, como bien nos lo recordó Tom Standage en The Victorian Internet . Lo propio de esta literatura encomiástica es sostener que la tecnología es el eje organizador de las sociedades y punto. Es este un discurso fácil de sostener )(aunque no sea nuestro caso esperamos) porque es imposible de refutar.
Uno de los ejemplos supremo al respecto es la tesis reduccionista de Edwin Black acerca de la monocausalidad entre tarjetas perforadas y nazismo -en la que caímos por un rato- , lo que lleva a Sfez a irónicamente preguntarse si los rieles fueron la causa de los trenes de la muerte, o en nuestro caso si los aviones lo fueron de los vuelos de la muerte?
Personajes conceptuales, objetos repetitivos y revolución técnica
Los personajes conceptuales son una simpática invención de Gilles Deleuze en su poco conocida y necesariamente a estudiar obra ¿Que es la filosofía (1991)? (en coautoria con Felix Guattari reseña magistral de Toni Negri ). No se trata ni de personas históricas ni de héroes literarios, ni de personificaciones míticas, sino de potencias de conceptos que tienen por papel manifestar territorios y acontecimientos del pensamiento.
Si la filosofía esta habitada por estos personajes cuya existencia es del orden del concepto ¿que pasa con los referentes de la técnica? ¿La técnica tiene derecho a estar habitada y a fabricar personajes análogos?
Curiosamente y a pesar de la enorme importancia que se le da la técnica, las figuras están ausentes o son renuentes a dejarse convocar. A excepción de Heidegger (por la negativa), de la Encylopedie, de McLuhan, de Ellul (de vuelta por la negativa), son escasos o prácticamente inexistentes los referentes que deberían dar paso a la discusión, a la recusación y a la reinvencion.
Son en cambio mas numerosos (pero también limitados y acotados) los objetos técnicos repetitivos que siempre nos brindan una buena excusa para alabar a la técnica y rara vez para denostarla. Se trata del molino de agua, de la rueda, de la maquina de vapor, de la usina hidráulica y sobretodo de la Imprenta. Cada una de estas innovaciones figura como objeto ejemplar, como matriz de futuras invenciones y sobretodo como compuerta evolutiva que divide inextricablemente a la historia en dos.
En este serie aparece como nodo distintivo la imprenta que para mas de uno (¿nosotros incluidos?) marcaría un giro histórico de la humanidad. No se trata de un señalamiento menor este que hace Sfez, por cuanto los objetos técnicos teorizan concretamente el progreso. Así como Bachelard había astutamente identificado a los inventos como teoría concretizada, los objetos técnicos repetitivos (y en ese sentido el libro de McLuhan "La comprensión los medios como extensiones del hombre" es uno de los mejores raccontos al respecto) se convierten en fetiches, en balizas, en señaladores y fundamentalmente en marcadores de innovación.
Unos juntos a otros, ordenados en cronologías o saludados como divisorias de época, los objetos técnicos remiten a proezas, a prodigios y se convierten en héroes (quizás mas aun que sus propios inventores, después de todo como bien dice Latour los microbios inventaron a Pasteur y no al vesre, como dice la historia de los prohombres).
2. LA PRESENTACION
Indisociabilidad tecnología/ideología
3. LINKS para seguir investigando
James W. Carey Marshall McLuhan: Genealogy and Legacy
4. BIBLIOGRAFIA Complementaria
Bijker, Huges y Pinch, Trevor The social construction of technological systems. MIT Pres, 1990.
Bourdieu, Pierre Razones practicas. Sobre la teoria de la accion. Barcelona, Angrama, 2002.
Latour, Bruno La vida en el laboratorio. La construccion de los hechos cientificos. Madrid, Alianza, 1997.
Marcuse, Herbert El hombre unidimensional. Ensayo sobre la idoelogia en el capitalismo avanzado. Madrid, Ariel, 2000.
Sfesz. Lucien Critica de la comunicacion. Buenos AIres, Amorrortu, 2001.
Virilio, Paul La bomba informatica. Madrid, Catedra, 2001.

