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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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3 La mente letrada y la Tercera Fase en la historia del conocer
28.09.2004

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1. La especificidad de la modernidad letrada

Pensamientos y teorizaciones acerca del lenguaje, del mundo y la razón varían según quienes se hagan las preguntas, cuando se las hagan y como se la hagas. Es decir con qué instrumentos conceptuales (y con que montajes materiales) podemos ayudarnos a planteárnoslas y a responderlas mas o menos adecuadamente.

En el teórico anterior la profesora Buta desarrollo en detalle el papel que la escritura, la lectura y la cultura escrita han desempeñado en los cambios conceptuales en Occidente. Ella puso de manifiesto hasta que punto las variables y procedimientos relacionados con

  • los tipos de escritura

  • los modos de leer la Biblia e interpretar los textos y

  • la aplicación de los principios de lectura textual a la lectura del mundo natural
  • han sido constitutivos de nuestra modernidad letrada.

    En ese camino David R Olson y otros investigadores, diferencian los recursos cognitivos involucrados en la percepción, el habla y la acción (que tienen un trasfondo evolutivo y biológico), de los procesos cognitivos involucrados en la creación, el almacenamiento y el uso de artefactos y símbolos con funciones representacionales con trasfondo histórico.

    Estos recursos técnicos son los que le dan al pensamiento letrado sus propiedades distintivas en Occidente, y aunque comparten rasgos con otros procesos civilizatorios, han desembocado en el presente (caótico y complejo) en el que estamos parados hoy.

    Olson tiene ideas muy fuerte y estrictas sobre este tema y las diferencia de las de otros investigadores contemporáneos suyos que atribuyen la especificidad de Occidente ya sea al uso y control que permitiría la escritura (como es el caso de R. Finnegan) o a la expansión de la memoria que estas tendencias implicarían (M. Donald).

    Su postura es que las implicaciones cognitivas de los artefactos culturales son un producto de los nuevos conceptos inventados al manipular sus símbolos y artefactos. No se trata de diferencias menores y percibirlas en detalle muestra el rigor y lo valioso de las propuestas de Olson.

    Para él los sistemas gráficos no solo conservan la información que seria la misma en su ausencia, sino que a mismo tiempo nos proporcionan MODELOS que permiten ver al lenguaje, a mundo y a nuestra mente de una nueva forma.

    Mas analíticamente Olson resume estas innovaciones en sus ocho principios, los primeros cuatro de los cuales invierten la hipótesis tradicional aristotélico-sausurreana acerca de la relación entre habla y escritura, mientras que los restantes cuatro muestran como los modelos de la lengua sirven como modelos de la mente y del mundo.

    2. Ocho principios encadenados para entender la intrincada relación mente/mente/habla/escritura

    Primer Principio

    Retomando las celebres tesis del ingeniero-linguista Benjamin L Whorf presentes en Pensamiento, Lenguaje y Realidad y expandiéndolas aun mas, Olson insiste en que la escritura proporciona un conjunto de nuevas categorías para pensar al lenguaje.

    Esto no significa que aprender a leer y a escribir solo aporten conciencia lingüística, también nos permite pensar el habla en términos de un sistema representacional. La escritura provee modelos para el léxico, la sintaxis y las propiedades lógicas de lo que decimos permitiendo así que se vuelvan conscientes.

    Segundo Principio

    Ningún sistema de escritura, incluyendo al propio alfabeto vuelve conscientes todos los aspectos de lo dicho. Incluso escrituras como el alfabeto, que pueden representar la forma verbal de una expresión, no proveen una representación explícita de la fuerza ilocucionaria de un enunciado. Pueden trasmitir lo dicho pero no como fue dicho. Vehiculizan contenidos pero dan poca ayuda cuando de interpretar a ese contenido se trata.

    Cuando Empédocles sostiene que El mar salado es el sudor de la tierra ¿está hablando de modo real o metafórico? Parece fácil acotar la retórica de la poesía dentro de los límites de los versos, pero hay poesía en prosa y hay también científicos que embellecen su mirada con juegos lingüísticos y con fiorituras del lenguaje

    Tercer principio

    Es difícil, tal vez imposible hacer consciente lo que la escritura como modelo no representa. Si el sistema de escritura/lectura no permite distinguir entre lo que una expresión significa literalmente y lo que significa metafóricamente, los emisores de esas expresiones no podrán ver ambas alternativas. Los textos por "mejor" escritos que estén solo promocionan una indicación de las intenciones del emisor respecto del receptor. Si esto vale en presente imagínense como afecta el recorte y la interpretación de textos y acciones traducidas en el papel siglos o milenios atrás

    Cuarto principio

    Una vez que la escritura como modelo ha sido asimilada, es extremadamente difícil dejar de pensar en ese modelo, y ver de que modo alguien que no está familiarizado con el mismo puede percibir la lengua.Esto vale tanto para el alfabeto como para nuestra escritura natural cuanto para cualquier asimilación tecnológica -muy especialmente en el área de las tecnologías del conocimiento.

    Cuando hemos vivimos inmersos toda nuestra vida en una única y solitaria cultura, es imposible poder imaginarse que ese entorno artificial es una cultura mas. Para sus habitantes se trata de la vida o de la realidad ipso facto. Desnaturalizar esa experiencia es al mismo tiempo posibilidad de ingreso en los caminos de la autorreflexión, pero al mismo tiempo una herida narcisista profunda que socava nuestra identidad cultural.

    La dificultad estriba en ver a nuestro modelo escrito de lengua como un modelo entre otros. Compartimos nuestra dificultad con cualquiera que quiera desnaturalizar la experiencia. Y esto vale -aunque pocos lo acepten- incluso para la propia ciencia como bien lo mostró el gran Paul Feyerabend hoy un tanto olvidado.

    El resumen de todo lo anterior es que cuando un chico aprende a detectar las relaciones de los sonidos y de las letras no está aprendiendo a asociar dos entidades conocidas y auto-subsistentes: sonidos y letras sino aprendiendo un modelo original que no transcribe nada preexistente sino que funda una nueva relación.

    La principal consecuencia pedagógica de las observaciones de Olson es que aprender a leer no es una habilidad que pueda entrenarse sino un auténtico logro inédito intelectual en la historia humana. No es un músculo que siempre estaba allí para lo que un entrenador supiera mandar, sino una propiedad emergente, una verdadera compuerta evolutiva. A saber, como llegar a comprender como lo dicho puede representarse mediante un conjunto de símbolos gráficos.

    Si la escritura es fundamental para el habla es porque nos transforma de hablantes en usuarios de la lengua. Se trata de un paso clave en el camino que va desde ser domesticados por el lenguaje a empezar a intentar (hasta cierto punto) dominar a la lengua que nos domina

    Bien dice Olson que esta versión de la potencia escritural nada dice -definitivamente - acerca de la opacidad o trasparencia de los textos ni acerca del poder/impotencia del lector y/o del autor. En ningún momento podremos agotar el sentido, ni obligar a los textos (como hacen los científicos con la naturaleza pero ¿alguna vez lo logran?) a que nos revele todos sus secretos.

    Solo nos muestra que la historia de la escritura es la historia de la invención de dispositivos que sirven de modelo de lo que se dice. Y así como la tableta de arcilla modela un determinado rasgo civilizatorio, cierta forma de comunicar en un tipo de sociedad jerárquica y estratificada, lo mismo habría de suceder posteriormente con el pergamino, el papiro, el papel hasta llegar a la pantallas electrónicas -y aun no sabemos cuales serán los buenos modelos de estas prácticas.

    En este punto es importante introducir la distinción entre acto ilocucionario (decir algo) y fuerza ilocucionaria (pretender algo al decirlo).

    En el discurso oral nos las arreglamos con la expresión del contenido, la fuerza puede desprenderse del tono de la voz, la entonación, la gestualidad y el contexto. En el mundo escrito (y para ello ayudan los guiones y el paratexto en las obras de teatro e incluso en las partituras musicales) esa contextualidad es un valor agregado difícil de transcribir

    Quinto principio

    Los poderes reflexivos y expresivos del habla y de la escritura son complementarios y similares. De vuelta imaginar que lo racional está en la escritura y lo irracional en el habla es desconocer por entero aquello de lo que Olson está hablando.

    Si leer se ha convertido en algo nada rutinario es precisamente porque aprender a leer es hacer frente a lo no expresado. Para complicar mas las cosas muchas veces lo que para nosotros es una premisa para otras culturas es una hipótesis factica no plausible. No hay razones para creer que los modos de interpretar son universales culturales.

    Las cosas se complican aun mas cuando el cuestionamiento a esas premisas es resistido desde la posturas mas conservadoras de la sociedad insistiendo que los valores (como los laureles) son eternos y que cuestionarlos es caer presos de una pecado mortal: el relativismo cultural

    Sexto principio

    Una implicación importante de la cultura escrita deriva del intento de compensar lo que se pierde en la transcripción.

    Pero no se trata tan solo de una perdida (de lo inmediato, del aquí y del ahora), no se trata de la pobreza de la escritura sino de una contribución indirecta a la significación de la escritura. Porque el discurso escrito requiere de un nuevo mundo completo de discurso interpretativo, comentarios y argumentaciones sobre como debe ser tomado un enunciado que ha sido transcripto . Y al mismo tiempo contribuye a la elaboración y a la sistematización de un conjunto de verbos, de actos de habla y de estados mentales mas complejos como afirmar vs implicar, o de nociones mas precisas hasta llegar al significado literal

    Llegados a este estadio del desarrollo cognitivo estamos en condiciones de hablar y pensar acerca de suposiciones, inferencias y conjeturas, conceptos que dependen crucialmente del concepto de significado literal, que es lo distintivo del discurso letrado.

    Este principio constituye la base de la formulacion de una historia de la lectura y la escritura vistas en tanto intento de luchar a brazo partido con los aspectos ilocucionarios del significado de los textos escritos -en particular los religiosos.

    Esta nueva teoría del significado literal no fue en su momento una clase de fundamentalismo, sino que pretendió ser la recuperación o el manejo de la intencionalidad. El camino desde el texto hasta la interpretación podía por primera vez ser tan mecánico como el camino que va desde el sonido a la letra (lecturas algoritmicas). Lo que hoy nos parece trivial en su momento fue revolucionario, y lo mismo podría estar pasando en nuestro momento pero en sentido inverso (liberando a las lexias de su subordinación al texto y al autor que constituyeron el "core" de la modernidad) (Retomaremos estos temas cuando hablemos de hipertexto).

    Vista olsonianamente la contrarreforma fue principalmente la generación de nuevas comunidades textuales cuyo principal atributo fue desprenderse de un interprete orgánico o líder al momento de entender el texto sagrado. La conciencia individual era el mejor reflejo de la voz de Dios.

    Séptimo principio

    Una vez que los textos se leen de un nuevo modo, la naturaleza es leída de un modo análogo. A diferencia de lo que sostiene Robert K. Merton, que asimilaba protestantismo a humildad en la mirada, o Ernest Gellner, para quien la exégesis bíblica exigía un alto nivel de cultura escrita y una teología individualista llevada a una teoria individualista del conocimiento, Olson insiste en que las categorías desarrolladas para leer la Biblia fueron también apropiadas para leer el libro de la naturaleza.

    La epistemología fue una hermeneútica aplicada. La contundencia de la frase no nos releva de un trabajo a fondo que algún día deberemos hacer sobre el tema, que en su momento fue desarrollado por Steven Shapin y otros historiadores que dieron debida cuenta del rol estratégico de las prácticas textuales en la invención de la ciencia moderna.

    Se trataba de medios sistemáticos para determinar como tomar expresiones (disposiciones, hipótesis, inferencias), como tomar textos (literalmente, metafóricamente) y como tomar los signos naturales (como evidencia con todos los recaudos para establecer la verdad de las creencias).

    Octavo principio

    Una vez que se ha reconocido la fuerza ilocucionaria de un texto como la expresión de una intencionalidad, personal y privada, los conceptos para representar el modo en que debe tomarse un texto proporcionan los conceptos necesarios para la representación de la mente

    3. Las grandes preguntas

    El camino recorrido por Ong lo lleva pues a preguntarse ¿que es la lectura, qué es la cultura escritra y qué es pensar?

    A partir de todo lo anterior queda claro que paraOlson los sistemas de escritura son dispositivos para la comunicación visual y no para la representación exacta de lo dicho

    La historia de los cambios conceptuales y cognitivos es una teoría de la lectura. Y lo que hace mas que apropiado este enfoque es que precisamente el advenimiento de los medios digitales pone de manifiesto esta situación y la potencia nuevamente llevándonos a hacernos preguntas análogas a las que los griegos se hacían en la época de Platón y a las que los tecno-humanistas nos hacemos en este cambio de milenio

    Leemos de todo: escrituras, taquigrafías, partituras, pero no leemos todo. Salvo algún estrambótico no leemos la moral en las piedras, por ejemplo.

    Lo que si queda claro es que la lectura es un verbo transitivo, e intencionado. La lectura es la recuperación/postulación de una intención destinada al receptor para un texto que es justificable a partir de las pruebas gráficas disponibles

    La segunda pregunta no menos relevantes es ¿Que es la cultura escrita?

    La cultura escrita es una condición social, al leer y escribir textos se participa de una comunidad textual

    La cultura escrita es la competencia requerida para la participación en dominios privilegiados. Y esto vale tanto desde y en los dominios mas técnicos, a los mas sociales. Somos los lenguajes que nos hablan. Somos los lenguajes que hablamos. Multiplicar nuestra competencia lingüística es ensanchar nuestra longitud de onda cognitiva y emocional.

    La cultura escrita es una condición cognitiva y social, la habilidad para participar activamente en una comunidad de lectores que han acordado una serie de principios de lectura, una hermeneutica y un acuerdo activo sobre las interpretaciones validas de esos textos.

    Volverse letrado es compartir un paradigma. Pero no basta con conocer las palabras, debemos aprender a participar en el discurso de alguna o dde varias comunidades textuales. Y esto puede llevar un larguisimo tiempo (se necesitan no menos de 7 años para empezar a chapucear el idioma chino).

    Resumiendo. La cultura escrita es una condición cognitiva y social. Se trata de la habilidad para participar activamente en una comunidad de lectores que han acordado una serie de principios de lectura, un conjunto de textos considerados como significativos, y una acuerdo activo sobre la interpretaciones validas o apropiadas de esos textos

    Finalmente Olson cierra toda su obra con la pregunta ¿Que es pensar?

    Porque generalmente se produce una doble confusión: 1) creer que los usos culturalmente significativos de la escritura se pueden restringir indebidamente, caracterizando a la cultura escrita en términos de cultura publica dominante: ciencia., literatura e historia.

    La segunda confusión se produce al dar una definición demasiada restringida de la competencia. Así se dice que los estudiantes son competentes si pueden resumir, memorizar y contar lo que leen. Pero al pasar por alto -entre los rasgos constitutivos de la alfabetización funcional- la capacidad critica, se empasta todo y no se entiende nada.

    Porque efectivamente pensar es criticar los textos, y cuando lo logramos entramos en otra fase del proceso civilizatorio y del desarrollo de la conciencia individual/social.

    Mientras que en el Medioevo los textos tenían significados inagotables, los albores de la Edad Moderna pusieron limites a la interpretación. La razón de este pasaje e innovación es múltiple y complejo: renacimiento de los clásicos, mayor disponibilidad de textos, mejoramiento de la tecnología y legibilidad de la escritura.

    En este momento histórico preciso, la interpretación se volvió una ciencia, y la ciencia se convirtió en el arte del pensar. Según Olson esta transición solo fue posible gracias a la fuerza ilocucionaria de las expresiones, decir como el autor pretendía que su enunciado fuera tomado. Esta fuerza no solo podía reconstruirse en la lectura, sino que también podía manejarse en la lectura

    Pensar es formar, actualizar y revisar las creencias. Porque solo podemos ver al mundo a través de nuestras creencias. Son estas las que nos hacen conscientes del mundo.

    La cultura de la escritura permite que pensemos a los pensamientos como objetos que merecen la contemplación, el análisis y la critica. Por fin las ideas se convierten en hipótesis, inferencias, suposiciones que alcanzaran eventualmente el status de conocimiento cuando acumulemos suficiente evidencia.

    El principal rasgo del pensamiento letrado es que trata de representaciones como afirmaciones, ecuaciones, mapas y diagramas y no del mundo en si mismo.

    De entrada en el mundo moderno las palabras se separaron de las cosas. Así como la geometría representa al movimiento, las palabras representan a las cosas. Dejan de nombrarlas como en el orden clásico y abren una sutura que cinco siglos mas tarde recién empezamos a coser.

    Olson cierra su obra con comentarios muy atinados y con el reconocimiento de ha habido un cambio brutal en las ultimas dos décadas acerca del rol de la lógica, la psicología cognitiva y el modo en que los sujetos derivan las inferencias.

    Hasta 1980 la psicología del razonamiento era plenamente aristotélica e insistía en que la lógica proveía una explicación de las inferencias validas. Tanto la filogenia como la ontogenia del pensamiento se consideraba asintoticamente aristotélicos.

    20 años mas tarde contribuyendo al caos que es este siglo XXI, ahora sabemos que la lógica proporciona en el mejor de los casos una explicación ideal del razonamiento, y no de lo que los pensantes hacemos en realidad

    Lo que pasa es que las inferencias no se derivan de los enunciados, sino de los modos particulares de tomarlos. Todo pensamiento entraña percepciones, expectativas, inferencias, generalizaciones, descripciones y juicios. El pensamiento letrado es la representación consciente y la manipulación deliberada de estas actividades, las suposiciones se formulan universalmente. El pensamiento letrado es el reconocimiento de una suposición en tanto suposición.

    Para cerrar el tema. La mente es un artefacto cultural formado y modelado en contacto con los productos de las actividades letradas. Estos artefactos forman parte del mundo igual que las estrellas y las piedras con las que alguna vez se confundieron. La historia humana es la historia de estos artefactos.

    Mas alla de matices no hay duda de que la escritura desempeño un papel critico en la producción del cambio de un pensamiento acerca de las cosas, a un pensamiento acerca de las representaciones de las cosas, es decir pensamiento del pensamiento.

    Lo que somos y como vemos al mundo es producto de la invención de un mundos sobre el papel. Pero ahora estamos entrando en la Tercera Fase y todo lo anterior tiene que ser reinscripto y resignificado en ese marco.


    4. La Tercera Fase

    Lo cierto es que todos los hemos sido alfabetizados estamos en una situación inversa a la de quienes no pueden/quieren ingresar al régimen de la visión alfabética.

    Mientras que para ellos todo texto es una imagen, absolutamente indescifrable, para nosotros toda imagen se convierte en un texto de una u otra forma. Por ello llama tanto la atención y exige un esfuerzo de desaprendizaje notorio tanto una cosa como la otra: alfabetizarnos o desalfabetizarnos.

    De lo primero es testimonio precisamente esa inercia o resistencia de vastas poblaciones humanas en cuanto a ingresar al reino del texto. De lo otro no tenemos tantos testimonios pero algunos, aunque escasos, son igualmente llamativos.

    Así Irnerio un personaje presentado en una de las ultimas obras de Calvino, deja bien claro de que se trata y cuan difícil es salirse de la segunda fase buscando ingresar en la tercera. Me he acostumbrado tan bien a no leer que ni siquiera leo lo que cae ante mis ojos por casualidad. No es fácil, nos enseñan a leer desde pequeños y durante toda la vía seguimos esclavos de todos los chismes escritos que nos ponen delante de los ojos, Quizás hice cierto esfuerzo también yo, en los primeros tiempos, para aprender a no leer, pero ahora me sale muy natural. El secreto esta en no negarse a mirar las palabras escritas; al contrario hay que mirarlas intensamente hasta que desaparecen ( Si una noche de invierno un viajero, 1979)

    La propuesta de Irnerio puede ser vivida como una auténtica revancha evolutiva. La Tercera Fase es casi como si se dejase de lado la visión alfabética (un medium lleno de tensiones y fatigas) para volver a unos medios mas naturales, primitivos, con menor grado de gobierno.

    A lo mejor hay una jerarquía natural en el uso de las distintas vías de adquisición de los conocimientos. Y por eso Sartori en Homo Videns llama a los medios audiovisuales (que encarnan la perspectiva sinóptica por encima de la secuencial) ladrones de tiempo, ya que matarían los conceptos. Y aunque exagera grandemente en algo tiene razón y sensibilidad. Su mundo (el de Sartori) se está derrumbando y no tiene ningún motivo de que alegrarse.

    Los siete rasgos que diferencian a la visión de la lectura son el Ritmo (en el libro lo determinamos nosotros, en la TV el medio), Corregibilidad (alto en la lectura, nulo en el caso de la TV), referencias enciclopédicas (alto en la lectura, bajo en la TV), Convivialidad (exige una accesis en el libro, es inmediato en el caso de la TV), Multisensorialidad (bajisimo en el libro, altísimo en la TV), Grado de iconicidad (nulo en el libro, altísimo en la TV), Citabilidad (existe en ambos pero es mas vivido en el caso de la TV)

    Jugando con los criterios es mas o menos fácil determinar una escala de afabilidad según la cual un medium es amistoso si es fácil tener acceso a el, si es posible interrumpir el contacto y retomarlo sin perder demasiada información, si las elaboraciones que dicho canal requiere son relativamente poco costosas

    En el nivel mas alto de la amistosidad colocaremos a un canal hetero-arrastrado, no corregible, maximamente convivial, multisensorial, pobre de implicaciones enciclopédicas, fácilmente citable y dotado de un gran nivel de iconicidad. El canal mas amistoso es que el menos trabajo da al usuario y que mas estimula el pathos.. el texto que se mira, es decir la pantalla en todas sus variantes.

    El esfuerzo de leer no puede competir con la facilidad de mirar. Por ello aunque la escritura desempeño un papel critico en la producción del cambio de un pensamiento acerca de las cosas a un pensamiento acerca de las representación de esas cosas, es decir pensamiento de pensamiento.

    Y aunque consecuentemente nuestra moderna concepción del mundo y nuestra moderna concepción de nosotros mismos, son, el producto de la invención de un mundo sobre papel, no quedo nunca garantizado que el pasaje de la oralidad a la escritura, de un no-yo a un yo textual seria definitivo e irreversible.

    Hay varios testimonios de cuan gravoso fue este pasaje. Pero uno de los mejores que conocemos es esa obra maquiavélica y genial del Michel Foucault primerizo, a saber Las Palabras y las cosas (1966) que narra precisamente el pasaje del mundo unificado de palabras y cosas del medioevo al mundo dividido en dos de la representacion que separa para siempre a las palabras de las cosas en el Orden Clásico

    El final maravillosos de esa obra magistral -al igual que su inicio citando a la enciclopedia china citada por Borges- merece una buena cita. Y aquí va El hombre es una invención cuya fecha reciente muestra con toda facilidad la arqueología de nuestro pensamiento. Y quizá también su próximo fin. Si esas disposiciones desaparecieran tal como aparecieron, si por cualquier acontecimiento cuya posibilidad podemos cuanto mucho presentir, pero cuya forma y promesa no conocemos poro ahora, oscilaran, como lo hizo, a fines del siglo XVIII el suelo del pensamiento clásico, entonces podría apostarse a que el hombre se borraría, como en los límites del mar un rostro de arena (Foucault, 1968: 375)".

    Lo que en 1966 era apena un presagio se ha convertido en el 2004 en una evidencia. Estamos dejando atrás esa invención de un hombre textual y dualizado y vamos hacia nuevas versiones de la relación entre el hombre, las cosas y las representaciones que tratan por fin de descolocar a Descartes.

    Sherry Turkle lo dijo claramente en La Vida en la Pantalla mas de un lustro atrás cuando la invención de la web recién se iniciaba. Gran parte de las instituciones de los estructuralistas franceses de mediados del siglo habían encarnado mucho mejor en la virtualidad interneteana que en las disquisiciones textuales y teóricas de Derrida o Deleuze.

    Hoy el anuncio de Foucault es una realidad y es cuestión ya no tanto de criticar al dualismo, invocando a Spinoza, o de regurgitar la secuencialidad invocando a un teorico hipertexto, sino de construir conocimiento con las nuevas herramientas que ahora tienen un destinatario mas reciente y mucho mas difícil de exorcizar. Se trata del taylorismo y del fayolismo, pero esa es otra película.

    De acuerdo al diagnóstico que venimos haciendo, ¿qué pasará con la lectura?, ¿qué le sucederá a la escritura en el advenimiento de esta Tercera Fase?

    5. ¿El fin de la lecto/escritura?

    Para nosotros occidentales alfabetizados la palabra y la escritura son rasgos definitorios (cuando no definitivos) de nuestro ser en el mundo. Todos los alfabetizados vivimos en entornos en donde el lenguaje es omnipresente bajo la forma de estímulos acústicos o visuales. Y aunque parezca paradojal, al menos para los letrados intensivos como nosotros, cada día lidiamos con mucha mas información escrita que verbal.

    Para nosotros leer/escribir es tan básico y constitutivo de nuestra identidad y personalidad como lo son las capacidades perceptivas y motrices mas básicas. Al constatarlo nos olvidamos de que la escritura es una invención reciente del Homo Sapiens, y que saber leer y escribir se convirtió en un objetivo social masivo hace tan poco algunas generaciones.

    Como insiste Olson la desmitologización de la escritura (que no supone de ningún modo endiosar al analfabetismo) insiste en que no está probada la causalidad directa entre escritura y progreso, mejora de las habilidades cognitivas, construcción de una mirada científica, etc. Pero si ello es así, es posible imaginar que algún día podríamos dejar de querer saber leer y escribir.

    Entre quienes se alinean con esta propuesta provocativa esta Marvin Minsky. Profundizando en esa linea, pero con mucha mas sutileza, el refinado antropólogo francés Dan Sperber propuso hace poco que debido a las revoluciones de Internet, la computación y las máquinas que enseñan/aprenden, la escritura pronto se convertiría en una reliquia del pasado, pero que la lectura se mantendría.

    ¿Cómo es posible lograr esta disociación? Mas preocupante para Sperber que responder a esta pregunta es rechazar de plano las prácticas de ciertos futuristas que mezclan demasiado fácilmente la innovación tecnológica con la remediación mediática, e insisten un poco a tontas y a locas que en el año 2050 toda la lengua escrita habrá sido reemplazada por la hablada.

    Esto implica una sobreexageración de nuestro pedido de otorgarle un lugar destacado a las imágenes en la semiótica del pensamiento llegando al extremo de sostener que en el año 2050 se podrán grabar y recuperar las palabras tan solo escuchando y leyendo gráficos, lo que sería el verdadero retorno triunfal de la oralidad en sus manifestaciones secundarias (a la McLuhan).

    Sperber constata que durante decenas de miles de años la socialización de los chicos y su supervivencia han estado aseguradas sin necesidad de ninguna educación formal (la que si presupone el uso de la escritura). No hay que confundir asistencia pedagógica con educación institucional.

    La diferencia principal en cuanto a la adquisición del lenguaje y de la escritura es que la primero es espontánea mientras que la segunda necesita de la voz del amo. Curiosamente la dificultad comparativa entre ambas formas expresarnos, no obedece a que los sistemas de escritura sean mas complejos que los idiomas hablados. Es justamente al revés.

    Pero la diferencia es de naturaleza psicológica en el sentido de que los humanos tendemos a adquirir espontáneamente el lenguaje de la comunidad en la que vivimos, pero no sucede lo mismo con la escritura. Además el uso masivo de la escritura implica un difícil balance entre costos de adquisición, socialización, productos, consumo de información, etc. -que en la Antigüedad rara vez llevaron a que un porcentaje importante de la población contara con estos recursos. Porque era mas caro enseñar a mas gente a leer y escribir que lo se hubiese ganado por hacerlo.

    Lo cierto es que en algún momento la masividad de estas prácticas las vuelve rentables económicamente, pero también lo hace en términos de usos y costumbres. Al mismo tiempo las mismas se ven ayudadas por el automatismo que suponen una vez adquiridas. Escribir, leer, mecanografiar y usar la computadora se vuelve automatismos que aseguran el uso y garantizan la generalización de la escritura y de la lectura.

    Hay un rendimiento creciente en el usufructo de estas practicas. También vale aquí la ley de Metcalfe según la cual el valor de una red está determinado por el cuadrado de sus usuarios. Cuanto mas grande es el número de personas que leen y escriben, mas ventajoso es para cada uno hacerlo y mas grande es la motivación por trasmitir la habilidad a nuestros descendientes.

    Así las cosas ¿no es insensato imaginar un futuro que ponga en cuestión la lectura a la escritura o a ambas? ¿Es cierto que siempre preferimos escribir que dictar? ¿No hay acaso algunos ejemplos notables en la historia de obras claves que fueron dictadas y no escritas como la Summa Teologica de Santo Tomás de Aquino, El Paraíso Perdido de John Milton o el Memorial de Santa-Helena dictado por Napoleón a Las Cases?

    Y si el dictado se hace ante una máquina y no un ser humano y si la máquina hace bien los deberes ¿no podríamos imaginarnos entonces un escenario en donde la escritura tendería a desaparecer? ¿Pero habrá de suceder esto algún día?

    Sperber cree, al revés, que la gente siempre preferirá escribir a dictar, porque en ese caso tendrá mayor control del texto. La clave en este traspaso imaginado por los futurólogos está en la mejora constante del reconocimiento de la palabra oral por parte de las computadoras. Que aunque hoy siguen siendo primitivas, inevitablemente lograran su cometido dentro de pocas décadas.

    ¿Será? veremos veremos veremos.

    Publicado por Piscitelli el Septiembre 28, 2004 04:37 PM | TrackBack
    Comentarios

    ocupo la cancion escrita en una partitura pero aqui solo habla paja

    Publicado por: julio cubillo bustamante a Octubre 4, 2005 05:21 PM
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