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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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7. Escritura no secuencial. Ejemplos. Teoría.
25.10.2004

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1. Hipertexto, definición y características.

No hay palabra mas vapuleada, cuando de conectar las nuevas tecnologías con las humanidades y la enseñanza se trata, que hipertexto, un comodín agradable y reiterado, que muy pocos conocen en detalle, y que se asocia demasiado fácilmente a la navegación en la red Internet y que rara vez a su uso efectivo.

Por hipertexto se entienden las cosas mas variadas: un concepto, la convergencia entre teoría y tecnología, una estructura mental, una operación asociativa del proceso de lectura, una herramienta informática pero -como bien sintetiza Susana Pajaras Tosca en su excelente Literatura Digital. El paradigma hipertextual (Cáceres, Universidad de Extremadura, 2003) - como cualquier cosa que tenga que ver con textos digitalizados o con un texto impreso de estructura no-lineal.

La palabra fue acuñada por Ted Nelson en 1965, la idea inicial fue de Vannevar Bush prohijada en fecha tan temprana como 1945. Su visión -nunca realizada- fue la maquina llamada Memex, una biblioteca mecánica capaz de contener toda la información interesante para una persona (libros, artículos, etc) y de permitirle el acceso a ella de forma asociativa uniendo partes de los documentos entre si.

Se trata del cruce pues de dos problemáticas: de un sistema automático de organización de la información por un lado, y del afán enciclopédico e integrador de todas las redes por el otro.

Ya metidos dentro de este paradigma hipertextual diversos autores y corrientes enfatizan distintas aproximaciones posibles. Los ingenieros insisten en la recuperación manual de la información. Los lingüistas están preocupados por una gramática hipertextual que genere automáticamente enlaces. Mas cerca de nuestras preocupaciones otro grupo de autores (entre ellos Numberg, Chartier, Vandendorpe ) estan mas interesados en como se transforma la idea del texto con la llegada del hipertexto.

Quizás quienes mas se vieron convocados por esta nuevas prácticas fueron ese grupo de autores en el campo de la literatura y de la cultura que interesados en el carácter epistemológico del texto creyeron ver en el hipertexto la encarnación de la literatura de vanguardia o de las corrientes teórico-filosóficas contemporáneas -incluyendo los aportes monumentales de Roland Barthes, Jacques Derrida, Felix Guattari, etc).

George Landow es el mas importante exponente de esta tradición y define al hipertexto como un texto compuesto por un bloque de palabras (o imágenes) vinculadas electronicamente por múltiples caminos, cadenas, huellas, en una textualidad abierta y perpetuamente inacabada descripta por palabras claves como enlace, nodo, red y camino.

Como bien dice Pareja Tosca, Landow exagera, sus hipertextos de curso son bastante menos abiertos de lo que proclama, y ademas mas recientemente redujo su definición, que paso de ser una catedral de palabras enlazadas a una mas trivial como tecnología informática.

Las confusiones en el terreno son mayúsculas como lo testimonian una gran variedad de definiciones contradictorias del hipertexto como la que aporta Jay David Bolter como espacio de escritura electrónica en general.

Otro autor clave en estos tema se es Michael Joyce cuya hiperficcion Afternoon es una de las estudiadas en la historia y cuya obra teórica Of Two Minds. Hypertext Pedagogy and Poetics (1995) fue una contribución central en este terreno. Joyce agrandó el campo insistiendo en el carácter visual del espacio digital que alberga el hipertexto añadiéndole una serie de características técnicas que nuevamente parecen decir mas acerca de sus aspiraciones y deseos que de los hipertextos reales.

Para Pajares Tosca hay que olvidarse de muchas de estas distinciones primerizas y confusas (incluyendo los aportes de un pionero español como fue Antonio Rodriguez de las Heras en Navegar por la Información, Fundesco 1992) y hay que hacer entrar en escena a la segunda generación de teóricos literarios interesados por el hipertexto compuesta por autores como Janet Murray y Espen Aarseth.

Lo que tienen de interesante ambos autores es que sus propuestas se descargaron de los lastres de las teorías literaria y de las metáforas confusas buscando acuñar una retórica propia de lo digital. Así Murray, además de dar una definición canónica del hipertexto como conjunto de documentos de cualquier tipo conectados entre si por links. inmediatamente añade que las historias escritas en hipertexto pueden dividirse en paginas scrollables o cards pero que lo mejor es pensarlas como trozos de textos o lexias.

Mejora aun el enfoque Espen Aarseth -actualmente compañero de trabajo de Pajares Tosca en la Universidad de Copenhage- cuando insiste que en vez de hipertexto deberíamos hablar de cibertexto, insistiendo en que en estos textos el lector tiene la posibilidad de elegir su propio camino o aventura, y que sus acciones cambien el desarrollo del texto. Serian textos dinámicos como un juego de aventuras gráfica o el I-Ching. Entra aquí bajo consideración el concepto clave de interactividad.

Como se comprobara viendo los diversos intentos de Pajares Tosca de encontrar en esta literatura seminal una buena caracterizacion de hipertexto, para inmediatamente descartar a tal o cual autor, este terreno definicional no es fácil y esta asociado a la emergencia de nuevas estructuras narrativas, de nuevas practicas discursivas y, sobretodo, de nuevas categorías para la lectura y la narración que encuentran en la tecnología informática su punto de partida, sus limitaciones y sus potencialidades.

Por ello después de tanto devaneo es interesante asomarnos a la definición de la propia autora que desbroza la maleza anterior y hace una propuesta interesante y llamativa. Para ella el hipertexto es una estructura de base informática para organizar información que hace posible la conexión electrónica de unidades textuales a través de enlaces dentro de un mismo documento o con documento externos. Requiere de la manipulación activa del lector para poder ser leído/utilizado, además de la actividad cognitiva común a cualquier proceso de lectura

Pajares insiste en que su definición logra una síntesis interesante entre la idea de hipertexto como categoría generica-textual de base informática y de hipertexto como producto concreto de una tecnología. Para entenderla mejor aquí que avanzar en definiciones y uis conceptuales

1.1 Descripción

La definición de Pajares Tosca basicamente operacional y se resume en la siguiente ecuación

Hipertexto = Texto electrónico (Nodos) + Enlaces

En su concepción un nodo puede constar de unas pocas palabras o de miles de ellas; puede estar compuesto por un elemento simple o contener varios, puede ser texto, imagen o sonido en cualquier combinación imaginable.

No todo texto digitalizado es un hipertexto, sino que necesita enlaces entre elementos internos o externos. Cuando el enlace se encierra sobre si mismo tenemos un hipertexto acotado o limitado (como los CD´s o la ficciones canonicas de la compañía Eastgate). Cuando son externos tenemos como horizonte la web entera aunque muchos de los documentos individuales que pueblan la red Internet no son hipertextos.

Correlativamente hay distintos grados de linealidad en los hipertextos. De hecho hay muchos hipertextos que son todavía mas rígidos que el texto tradicional mismo, al obligarnos a recorrer caminos preordenados. En el otro extremo -y están son las estructuras que mas nos interesan- el autor puede hacer que los caminos se complementen y se pueda saltar de unos a otros eligiendo el orden de la lectura. O que se excluyan, de manera tal que las decisiones del lector determinen el desarrollo de la historia (en ficción) o el punto de vista que se ha elegido (en no-ficción).

Importa recordar una vez mas que la no-linealidad (o no-secuencialidad) no es una característica inherente del hipetexto sino una posibilidad organizativa.

El hipertexto tiene la posibilidad de ir mas alla de la linealidad de la mayoría de los textos impresos, sin que esto signifique que tal cualidad es esencial, ni que sea imposible de obtener en los textos impresos, según demuestran los ejemplos canonicos de Rayuela de Cortazar (1963) o el Diccionario Jazaro de Milorad Pavic -asi como otras variantes de la "novela-artefacto", la "novela-estructura" o "la novela tipográfica"- y que coinciden en participar de las características de la Obra abierta, denominación acuñada por Umberto Eco, o de la obra neobarroca en la perspectiva de Omar Calabrese.

Bajo la categoría de libro-juego se agruparían desde las novelas "leves" de Lawrence Sterne  y Denis Diderot, pasando por la "novela nueva" francesa y las obras del grupo OuLiPo hasta las recientes creaciones de la novela posmoderna y la narrativa hipertextual. .

Mas alla de las idas y vueltas no olvidemos que el resultado final de la lectura de un hipertexto es tan lineal como la de un texto, puesto que a pesar de los puntos de inflexión, la experiencia lectora es finalmente unívoca.

Por ello difícilmente nos liberaría el hipertexto de la linealidad del texto como mas de un ingenuo -nosotros incluidos- pudimos suponer en algún momento -algo muy bien argumentado y comentado por Martin Rosemberg en un artículo importante incluido en la compilación Teoría del Hipertexto de Landow cual es "Física e hipertexto".


1.2 El lector

La actividad del lector viene dada por la existencia de enlaces, cuya activación le añade a la lectura hipertextual una dimensión nueva, de la que carece la lectura del texto impreso. Elegir entre un enlace y otro implica siempre un cálculo previo acerca de lo que podemos encontrar del otro lado, una anticipación que por un lado es cognitiva (en relación con lo leido) y por otro lado tiene un desenlace mecánico -como bien dice Susana Tosca Pareja- ya que se trata de mover el mouse y de activar una zona de la pantalla.

Autores de la talla de Jane Yellowlees Douglas y Jay David Bolter imaginaron hace mas de una década que la capacidad de elección del lector brindaría un aumento ilimitado de su/nuestra libertad. Sobretodo porque esta libertad permitiria que al leer el lector se convirtiera en un co-autor yendo mucho mas alla de cualquier fantasía de la teoría de la recepción.

Pero en realidad aquí hay mucho mas deseo que realidad. Una cosa es poder elegir en que dirección navegar, saltar o saltear, y otra muy diferente es ser el autor del texto. El principal error de estos hipetextualistas libertarios fue haber confundido la epistemología de la recepcion estética con la materialidad de un tipo de estructura organizativa del hipertexto. Ironizando Pajares Tosca insiste que en el caso del hipertexto lo que hay es menos y no mas libertad de elección que frnte al texto ordinario.

¿Pero porqué se debe esperar tanto de un artilugio mecánico? ¿Y cómo se pudo suponer que en décadas se invertiría una tendencia ancestral que le daba al lector ciertos atributos y libertades y no mas, y por razones mucho mas compleja y centrales que la mera materialidad del artefacto de escritura?

La razon es evidente. Fuimos muchos los que confundimos el funcionamiento del hipertexto como la reproducción mas acertada imaginable del funcionamiento cerebral, mientras que el libro habría sido una estratagema del logos occidental por disciplinar capacidades analógicas de la razón aherrajándola en las mazamorras imitativas de la analítica aristotélica, cartesiana y incluso hegeliana.

Si esperábamos que el hipertexto realizara la revolución epistemológica que la filosofía hace tanto esta postergando, el error fue mayúsculo. Ni los neurólogos saben como funciona la mente, y quizás solo el arte presenta modelos interesantes de bricolage entre la intuición y del desarrollo científico al día de hoy -como pueda apreciarse en la fascinante película The Butterfly Effect a estrenarse en cualquier momento por acá.

En este tren de reflexiones otra idea que resulta no menos vapuleada es la de interactividad -otro caballito de batalla que defiende a ultranza el carácter emancipatorio del hipertexto. Porque si por interactivo se entiende aquel acto comunicativo en el que todos los participantes tienen la misma posibilidad de emitir y recibir señales, así como de influir en el proceso propiamente dicho de la comunicación, personajes claves como Espen Aarseth insisten en que la noción de interactividad no tiene ningún sentido en el contexto de la ficción electrónica o del hipertexto. Ya que la exploracion de lo dado de antemano no es interactividad.

Aparentemente mas adecuado para describir el tipo de articulación que se da entre el lector y la máquina hipertextual sea el de agency o de actuación de Janet Murray. Se trata del poder significativo de llevar a cabo una acción apareciendo los resultados de nuestras acciones y elecciones.

Lo que mas nos llama la atención en la interacción con la máquina es la capacidad de reacción de la computadora, y la cantidad incesante de opciones (predeterminadas aunque nosotros no sepamos el alcance o la profundidad) que se nos abren permanentemente, y nos permiten recursivamenten actuar sobre lo actuado.

Es interesante destacar que actuación tiene poco y nada que ver con los movimientos de un juego de azar, porque en éstos el resultado no tiene nada que ver con las acciones. Por lo mismo el ajedrez sería un excelente ejemplo validante porque cada acción supone poco movimiento pero eso si una cascada impresionante de efectos irreversibles (al mejor estilo de The Butterfly Effect).

Pero aun asi esta perspectiva es limitada y deja mucho que desear en terminos de las relaciones reales que los lectores tenemos con el hipetexto. Por ello para avanzar conviene hacer algunas distinciones en el campo de la autoría hipertextual.


1.3 El autor

El hipertexto requiere del autor un trabajo adicional e idiosincrático respecto de lo que hace un autor tradicionalmente al enviar material a la imprenta. porque el contenido -ademas de ser trabajado estilísticamente y retóricamente- debe ser organizado hipertextualmente.

Mas importante aun -en contraposición con muchas promesas incumplibles, el hipertexto no supone la muerte el autor ni que su papel y el del lector converjan. Podría darse al revés una sobrepresencia del autor interesado ahora no solo en crear un camino, sino múltiples, para que los lectores puedan recorrer no uno sino varios caminos posibles (como se ve en las ficciones de tramas múltiples como son las películas El día de la Marmota, Corre Lola Corre y ahora El efecto Mariposa - a diferencia de Memento que recurre a los falshbacks continuos para regenrar un camino único).

No queda duda de que construir una red de nodos fragmentados de manera que permitan diferentes caminos de acceso es mas trabajoso que escribir un texto lineal al uso tradicional al que todos estamos mas o menos acostumbrados.

Cuando uno se mete en el negocio del hipertexto hay que contestar preguntas que no preexisten en el mundo del papel lineal tales como ¿dónde empieza el hipertexto?, ¿se puede decir que hay un final?, ¿se puede asegurar que el lector pase por determinados nodos vitales o se trata de coarrtar su libertad?

Pero mas alla de si podemos, queremos o sabemos contestar esas preguntas de lo que no cabe duda es de que siempre hay un principio... y siempre hay un final. Nadie que entra a un hipertexto puede salvarse de tener frente a lo ojos una pantalla inicial. Cuaquiera que navegue un hipertexto real (no la fantasía del libro infinito, vacío, abierto o lo que fuera) debe realizar procedimientos efectivos para desplazarse de un espacio a otro en el mundo del hipertexto.

Claro que podríamos imaginar la existencia de un motor aleatorio que cambiara permanentemente lo que llamamos la pagina inicial asi que esta podría ser cualquiera. Pero en ese caso mas que en el ámbito de la hiperficcion estaríamos en el de los experimentos literarios como es el caso de Raymond Queneau en Cien mil millones de poemas. (Para un uso hipertextual en francés de su creación hacer click aqui, para un análisis critico

En cuanto a cuando terminar de leer un hipertexto la cuestión no es menos compleja porque no hay ninguna indicación (la aparicion en la pantalla o en el papel de leyendas tales como The End, Fin, la ultima pagina) que le indique al lector que la experiencia ha acabado. Los libros se terminan físicamente (aunque pueden continuar en otras volúmenes, que también s e terminan físicamente). En cambio los hipertextos están eternamente abiertos.

Por ello hay autores -según Pajares Tosca- que han proclamado que un poema o un ensayo o una novela tienen clausura o plenitud poética, es decir que dejan satisfechos a los lectores que ya no van por mas. Porque o sienten que no falta nada que no esta ya incluido en el texto. Sin embargo el tema admite muchas variantes y conviene explorarlas detenidamente según unos buenas señalamientos que hace la autora en su libro.

En cuanto a la libertad que hay que darle al autor hemos pasado en los últimos 15 años de una fascinación por la libertad extrema a la comprensión de que el autor tiene la capacidad de generar una tensión dramática y un manejo de los personajes o de los hechos mucho mas astuto, integrado e interesante que el "todo vale". Para lo cual son mas que bienvenidas nuevas herramientas como Connection System que permite aumentar las posibilidades del html de modo que los hipertextos respondan a las exigencias de los autores de formas complejas y amigables mediante enlaces condicionales, textos variables, contadores, etc.

Pajares Tosca muestra con habilidad la existencia de recursos tipográficos y de navegación que vuelven mas o menos cautivo al lector. y hacen desbarrancar las criticas y objeciones a la supuesta disolución de nuestro texto en otros mayores o mas englobantes. Aunque aparentemente los links permiten fácilmente sacar a un lector de nuestra producción y hacerlo derivar y perderse en el ciberepacio, en la práctica los hipertextos son mucho mas acotados y la navegación es bastante mas limitada de lo que generalmente se cree (o teme).


2. Historia, teoría e ideología de hipertexto.

Uno de los aspectos mas interesantes del recorrido que iniciamos mas arriba es la constante confusión que se produce entre teoría y tecnología, entre práctica e ideología. Mientras que en otros territorios mas macro y menos contaminados por las preocupaciones de inscripción material (lecturas convencionales) estas cuestiones aparecen mas en filigrana, en el doble camino que va de la apropiación por parte de la critica literaria del hipertexto y en las promesas del hipertexto para la liberación de la escritura, lo que vemos son mucho mas manifiestos que obras concretas y muchas mas promesas vacías que encarnaciones efectivas de la teoría.

Por eso conviene prestar atención a las observaciones de Pajares Tosca cuando, sin relativizarlos, pone en sus lugares a los aportes pioneros de Vannevar Bush y de Ted Nelson mucho mas interesados en sistematizar y gestionar los sistema de conocimiento (con fines militares o civiles) que en avanzar en cuestiones mas epistemológicas, cognitivas y de mediación (a la Regis Debray) como es la preocupación esta cátedra.

Porque en rigor el hipertexto no salió armado de la cabeza de estas luminarias, sino que es el resultado de cruces muy complejos en los campos de la informática, la documentación y las humanidades que recién comienzan a ser rescatados en la obras mas recientes que critican al tecno-romanticismo (como la de Richard Coyne Technoromanticism. Digital Narrative, Holism, and the Romance of the Real) de sus tecno-reduccionismos anteriores.

En este grupo de ensayistas, analistas, profesionales y defensores de la transición hacia nuevos espacios escriturales, además de Ong, McLuhan y Olson que hemos estudiado en capítulos anteriores, ocupa un lugar destacado David Jay Bolter quien desde su obra pionera Writing Space. The computer, hypertext and the history of writing fue uno de los primeros en hacer hincapié en la necesidad de diferenciar a la escritura electrónica de todos los métodos anteriores.

Quienes critican con facilismo la fluidez del texto electrónico pasan por alto las enormes ganancias cognitivas y expresivas que supuso la flexibilidad del texto electrónico para ser modificado, transportado y enviado, y como esto ha cambiado en forma dramática a e irreversible todos nuestros hábitos de trabajo y de pensamiento, pero también de imaginación y de diseño (de la información).

Sin embargo, muchas de la promesas del hipertexto quedan confundidas y atemperadas, por una redomada ideología hipertextual que nos quiere vender un horizonte de redención tecnológica, cuando de lo que se trata precisamente es de investigar en concreto los diversas acoples que se pueden dar entre tecnología y humanidades desandando el camino y avanzar en forma oblicua por otros terrenos.

Concordamos plenamente con Pajares Tosca cuando sostiene que el problema fundamentad de la teoría hiperstexual ha sido intentar alinearse epistemológicamente en las filas del postmodernismo, presentando al hipertexto como una realización de sus ideas históricas y oponiéndolo al texto impreso.

Para ella es inherentemente contradictorio caracterizar al hipertexto como un discurso postmodernista descentrado por un lado, al mismo tiempo que se se fomenta una retórica ilustrada del progreso textual según la cual el hipertexto es la culminacion del proceso evolutivo y la panacea de todos los males anteriores.

Sin embargo, y esto es lo mas importante, hacer esta critica no implica para nada desautorizar la novedad epistemológica y las promesas de reforma de la narrativa que el hipertexto efectivamente aporta. De lo que se trata es de ver qué se ha hecho hasta ahora con el hipertexto, qué se puede llegar a hacer, qué no se puede lograr, y donde todo esto nos deja en relación con nuestro análisis permanente de la coevolucion tecnología/cultura.

El próximo teórico lo dedicaremos a un elaboración desarrollada de los aportes epistemológicos del hipertexto, y en los últimos del cuatrimestre investigaremos en mayor detalle la dialéctica tecnología/cultura en relación al hipertexto, Internet y la lectura en/de redes.

Referencias

Aarseth, Espen J.: Cybertext. Perspectives on ergodic literature, Baltimore, John Hopkins University Press,1997.

Barrett, W. (comp.), The society of text. Hypertext, hypermedia, and the social construction of information, Cambridge, MIT, 1990.

—: y Redmond, Marie: (comps) Medios contextuales en la práctica cultural. La construcción social del conocimiento, Barcelona, Paidós, 1997.

Bolter, Jay D.: Writing space. The computer, hypertext and the history of writing, Hillsdale, Lawrence Erlbaum, 1991.

Joyce, Michael: Of two minds. Hypertext, pedagogy and poetics, Ann Arbor: The University of Michigan Press, 1995.

Landow, George P.: Hypertext 2.0. The convergence of contemporary critical theory and technology, John Hopkins University Press, 1997.

—: (comp.) Teoría del Hipertexto, Barcelona, Paidós, 1998.
—: y Delany, Paul: The digital word. Text-based computing in the humanities, The MIT Press, 1993.

Nelson, Ted.: Computer Lib/Dream machines, Washington, Microsoft Press, 1987.

Nielsen, Jakok: Hypermedia and hypertext, San Diego, Academic Press, 1990.

Nyce, James M. y Kahn, Paul: From Memex to hypertext. Vannevar Bush and the Mind’s Machine, San Diego, Academic Press, 1991.

Vandendorpe, Christian: Aarseth, Espen J.: Cybertext. Perspectives on ergodic literature, Baltimore, John Hopkins University Press,1997.

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Nyce, James M. y Kahn, Paul: From Memex to hypertext. Vannevar Bush and the Mind’s Machine, San Diego, Academic Press, 1991.

Vandendorpe, Christian Del papiro al hipertexto. Ensayo sobre las mutaciones del texto y la lectura. México, FCE, 2003.

Publicado por Piscitelli el Octubre 25, 2004 04:22 PM | TrackBack
Comentarios

Es interesante para comenzar esta exposición contraponer los conceptos de: biblioteca e internet. El primero de ellos tiene que ver con el orden, la jerarquización de la información, la prolijidad. El segundo de los términos tiene que ver también con la acumulación de la información aunque muchas veces no se distingue entre lo bueno y lo malo, lo necesario o la abundante, lo pertinente y lo impertinente , lo verdadero y falso. Y la información a su vez se encuentra en forma desordenada por lo que es complicado poder descifrar tales distinciones. Pero quizás en un punto guardan cierta relación la biblioteca del gran escritor argentino y las páginas web o los weblogs de internautas.
La biblioteca de Babel a mi criterio tiene que ver con una forma de vida: Borges está realizando una síntesis de su vida y quizás encuentra en los libros y en la biblioteca el lugar escogido para desarrollar tal fin. Lo que para Borges fue la Biblioteca de Babel, puede ser similar al entramado que producen los navegadores de internet: tiene que ver con un recorrido, con descripciones, con anécdotas, con frases.
Ahora metiéndome un poquito en la actualidad me pregunto si hay semejanzas entre la Biblioteca Nacional en pleno 2004-cuyo cargo de Director ocupó hace muchos años el mismo Borges- y la Biblioteca de Babel. Aquella que describía con tanto amor Jorge Luis tenía que ver cierto orden, donde se podía encontrar cuanto libro se buscaba. Esa biblioteca abarcaba todos los libros, todos estaban guardados prolijamente en alguno de los hexágonos mencionados por el escritor.
No parece ser similar lo que ocurre en nuestra Biblioteca Nacional hoy día. Un director-el poeta Horacio Salas- que renuncia porque no tiene apoyo de Torcuato Di tella ( Secretario de Cultura de la nación), una biblioteca en la que se roban textos, un lugar en donde no existe un registro sobre el total de los libros, y además hay problemas con los múltiples gremios que incluyen a los empleados de la misma. ¿Habrá sido esa la biblioteca soñada por Borges? Supongo que no. Tampoco habrá imaginado que la cultura en nuestro país tuviera solamente el 17% del presupuesto nacional.
Entonces quizás- y el debate sigue abierto-deberíamos aceptar ciertas semejanzas entre nuestra Biblioteca Nacional e internet. ¿Se habrá convertido nuestra querida biblioteca-con el correr de los años- en un espacio carente de autonomía y organización? ¿Podrá recobrar todo ese prestigio que adquirió en la época que Borges fue su director? ¿Podrá tener el uso de internet una regulación internacional? Y si eso es así. ¿ Quien se haría cargo de tamaña responsabilidad? ¿Los gobiernos nacionales, ONG o una comisión de expertos internautas?
Me parece que no hay tanta contraposición entre internet y nuestra biblioteca. Lamentable es que esas diferencias se hayan acortado de tal manera que uno dude de la real distancia que los separaba.
Para ir finalizando deseo cerrar alegando que algo puede resultar claro: ni la Biblioteca de Babel se parece a internet ni mucho menos a la Biblioteca Nacional Argentina versión 2004. Pero también es cierto que ciertas características de internet 2004 no tiene nada que ´´ envidiarle ´´ a nuestra querida biblioteca ubicada en Agüero y Las Heras.

ALEJANDRO GORENSTEIN

Publicado por: ALEJANDRO a Junio 9, 2004 03:37 PM

no me parece lo que tienen de informacion porque esta muy incompleto

Publicado por: teofilo moreno salas a Abril 6, 2005 06:30 PM
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