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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
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6. Nunberg: “Adiós a la era de la información” (nuevo)
11.10.2004

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Esta clase se centra en el examen de los principales conceptos vertidos en el texto de Geoffrey Nunberg, “Adiós a la era de la información”, y en el concepto de hipertexto. Esta clase puede entonces, considerarse complementaria de la que dimos, sobre el mismo texto, el año pasado.

(Pueden disponer de una versión en formato Word , sin imágenes, de este teórico, haciendo click aquí
)

Intentaremos plantear la lectura tratando siguiendo algunas de las líneas de trabajo de la primera unidad uno respecto de las prácticas de lectura y escritura, y de los documentos impresos como principal soporte de estas prácticas. Cuando se percibe y se analiza la fuerte irrupción de los medios digitales dentro de las tecnologías de comunicación, se hace inevitable la pregunta acerca de si lo uno sustituirá a lo otro.

Pero Nunberg opta por cambiar la pregunta sobre si el libro será o no sustituido por el soporte digital, por una mucho más interesante que es ¿En qué cambiarían las prácticas sociales de lectura o escritura, y las categorías y valores sociales atribuidas a ellas a partir de la gran cantidad de información almacenada en redes públicas tales como la World Wide Web?

Para responder esa pregunta, Nunberg establece un polémico diálogo con aquellos especialistas, a los que él llama “entusiastas”, que afirman que los nuevos medios digitales “van a cambiarlo todo”. Pero, en medio de esa polémica, uno de los valores interesantes de este texto es que el autor es sumamente cauto a la hora de evaluar cuáles serían los efectos de los nuevos medios digitales sobre las prácticas de lectura y escritura. Dentro de esa cautela, evita desplegar una mirada entusiasta, ligada a presentación de infinitas ventajas de estos nuevos medios, tanto como una mirada indiferente que ignore algunas nuevas formas discursivas que emergen a partir del uso de los nuevos medios. En general, tendemos a dar por sentado que ciertas categorías sociales, tales como las de “autor” o “lector” son naturales e invariantes. Sin embargo, Nunberg las toma como categorías contingentes, es decir, variables de acuerdo al contexto en el cual se inscriben. En esa línea de pensamiento, tratará de analizar qué cambios introducen en categorías tales como las de “autor”, “lector”, e “información” la explosión de tecnologías digitales acontecida en la segunda mitad de la década del noventa.

Y si llegamos a leer atentamente las conclusiones del texto, vemos que ese orden del discurso emergente de los nuevos medios no es un orden exactamente nuevo, sino que es un orden del discurso bastante parecido al pre-moderno. ¿Con qué autor que recientemente hemos visto podría relacionarse esta conclusión? Bueno, tal vez ustedes hayan adivinado que estoy pensando en Mc Luhan, quien también a su modo vio en el surgimiento de los medios eléctricos un retorno a las formas y conductas sociales ligadas a la oralidad.
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1. Nunberg desmitifica a los entusiastas tecnológicos.

Comencemos entonces a examinar el texto desde su propuesta de desmitificar algunas cuestiones que los teóricos de los nuevos medios habían presagiado en relación a la aparición de las formas discursivas hipertextuales. Las críticas abarcan los siguientes aspectos:

1. 1 La naturalización de algunas características de las cosas que son en realidad construcciones históricas y sociales (es decir, contingencias). En este orden coloca Nunberg la problemática acerca de la “autoría”. Una versión tecno-optimista de la publicación en Internet podría llevarnos a pensar que cualquier persona que publique un texto allí podría convertirse en autor, accediendo así a una gran cantidad de público sobre el cual influir. Pero ¿cuál es en ese caso el valor social del “autor”, si ya no reside en los privilegios materiales y simbólicos a los que unos pocos (al menos muchos menos que la masa de lectores existente en el mundo) podrían acceder desde los espacios tradicionales (el periódico, la escritura profesional, la actividad editorial)? Más bien, la tendencia no sería pensar que todos nos convertimos en autores, sino que acompañando a otros movimientos que se dan en diferentes niveles de la cultura (el arte, la literatura, la teoría literaria, la crítica cultural) asistimos a la disolución de un concepto tradicional de autor, más que a la consagración masiva de autores a través de la publicación electrónica. Por eso, para Nunberg, la figura de autor es una figura contingente y no natural. Es decir, su construcción depende de muchas cosas, entre otras, de los medios técnicos que se emplean para producir las obras. La construcción de autor que se realiza en el siglo XX a partir de la utilización de tecnologías electrónicas (no sólo digitales, también se puede pensar en el ingreso de la fotografía al campo del arte, de los productos fabricados en serie, de las formas de arte no tradicionales donde el artista mismo se funde con su obra) es muy interesante, y a diferencia de la producida en la modernidad, donde había una unidad entre el sujeto individual y el autor, la que se introduce en el siglo XX es fuertemente disolutiva de ese concepto. Pero esto está explicado en mayor detalle en el teórico que dimos el año pasado y los invitamos a profundizar el tema consultando este texto.

1.2 Del mismo modo, tanto la “reputación” como la “audiencia” que se consigue en los medios digitales también se transforma en contingente. Si actualmente existen en el mundo ochocientos millones de usuarios de Internet, y un sitio recibe alrededor de diez mil consultas mensuales ¿podríamos afirmar que ese sitio tiene alguna influencia sobre la opinión pública? ¿Adquieren sus autores por ello “reputación internacional”, a pesar de que las consultas provengan de cualquier lugar del planeta? Esto es muy relativo: si bien es cierto que, con la publicación electrónica, la información extiende los límites de su difusión, esto es muy distinto a la adquisición de un prestigio consagrado en ámbitos específicos.
Nosotros, al igual que Nunberg, observamos que los ámbitos de publicación que siguen confiriendo prestigio siguen siendo los tradicionales: las revistas científicas, las casas editoriales, los comités académicos, las campañas publicitarias, los medios masivos de comunicación, etc. En otras palabras, nadie se hizo famoso por publicar en la Web, sino más bien por obtener lo mejor del mundo virtual por un lado, y del real por el otro. En conclusión, no basta con obtener una cantidad de audiencia para constituirse en autor acreditado. Otras instancias que confieren reputación, y que tiene que ver con el reconocimiento de determinadas instituciones, sigue mediando en la construcción de las audiencias o públicos lectores.

1.3 Una parte de la teoría literaria ha querido encontrar en el hipertexto algunos aspectos del “fin de la dictadura del texto”: en este sentido, la teoría literaria post estructuralista esperaba ver en los textos post modernos el fin de varias instancias: el fin del autor, el fin de la significación como único sentido imperante, y el fin del texto como territorio limitado productor de significación. Es cierto que en algunas expresiones del arte moderno se podría encontrar un inventario de deconstrucciones, en términos de Derrida, muy interesantes. Pero, Nunberg argumenta que en la Internet el “texto sin límite” no tiene características transgresoras, sino obedientes a la materialidad del soporte. No habría allí una transgresión sobre el límite entre sujeto y objeto, entre obra y contexto, entre autor y lector, entre un texto y otro, sino simplemente el operar en un soporte donde no existe la materialización de límites.

Como vemos entonces, estos tres ejemplos argumentan bien la tesis de Nunberg acerca de que “es injusto esperar que los medios electrónicos sean agentes de una revolución social o incluso un cambio completo del orden del discurso. Y realmente desde el punto de vista literario, todavía es muy pronto”.

2. La información como concepto contingente.

Una segunda crítica que Nunberg realiza a los entusiastas electrónicos es la de considerar que, liberando al contenido del soporte papel, que tiende a “encerrar” el contenido dentro de límites fijos y privados (en el sentido de que los libros o la información contenida en papel está por lo general atravesada por un concepto muy fuerte de propiedad privada ligado a una industria y a un mercado de representaciones simbólicas), el contenido se preservará intacto, sin variaciones respecto del papel, su soporte original. Estos autores entusiastas (entre los que se encuentran Ted Nelson, John Perry Barlow , Michael Benedikt, los tres citados por Nunberg al comienzo de su texto) no utilizan tanto la palabra “contenido” como la palabra “información”, presumiendo que una y otra pueden ser intercambiables. Es decir, el contenido no varía en tanto varíe el soporte que lo contiene. Es por ello que Nunberg bucea en la etimología de la palabra información: para demostrar que “información” no es contenido en estado puro, sino que información es también un concepto cuya significación ha variado a lo largo del tiempo, y que a lo largo del tiempo ha sido utilizada con diferente sentido.

De su indagación acerca de la etimología de “información”, Nunberg extrae dos sentidos posibles:
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2.1 El primer sentido de “información” es el de “información en el sentido particularista del término”. Es decir, un concepto que relaciona un cierto conocimiento con respecto a algún hecho con datos extraídos de la realidad que permitan verificarlo. Es un concepto que se acerca bastante al de noticia. Este es el sentido más antiguo de “información”, y que según Nunberg puede encontrarse en la literatura del siglo XIX.


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2.2 El segundo sentido de “información” es “información en el sentido abstracto del término”. Este segundo sentido data del siglo XX, y deriva de los desarrollos de la cibernética y la teoría de la información. Este sentido no se encuentra unido a un acontecimiento o hecho comunicable, sino a la posibilidad de que una materialidad sea codificable, almacenable y transmisible. La información abstracta sería una especie de “sustancia presente en el mundo”, cuyas características son: su fragmentación y su cuantificación.
De este modo, por ejemplo, decimos que el ADN es información, que los alimentos genéticamente modificados “contienen información”, “que en Internet podemos encontrar gran cantidad de información sobre tal o cual tema”.
Al contrario del sentido particularista, el sentido abstracto del término información es mensurable, y se puede asociar ya sea a la cantidad de bits o de bytes de un documento digital, o a la cantidad de páginas de un documento impreso, o se puede intentar determinar cuánta información se produce por año en el mundo.
Por supuesto, que un documento tenga gran cantidad de información en un sentido abstracto no puede ser asociado a que contenga gran cantidad de información en el sentido particularista. Tampoco es posible realizar la asociación inversa. Los medios de información de masas serían los primeros productores de información en el sentido abstracto: es decir, la materialidad de la información es producida por los medios de comunicación, mientras que el sentido particularista el término sí podía encontrarse en comunicaciones privadas.

El sentido actual de la palabra información contiene estos dos aspectos, aunque la información particularista ha sido tratada cada vez más como un subtipo de información abstracta: es decir, se considera información a las proposiciones (sentido particularista) derivadas de las fuentes públicas que conforman la información de masas (sentido abstracto)


3. Las propiedades de la información

Además de dos sentidos, Nunberg atribuye a “información” ciertas propiedades materiales, por un lado, y semánticas, por otro.

3.1 Propiedades materiales de la información: son la fragmentación, la uniformidad y la cuantificabilidad. Es fragmentada porque al ser codificable puede dividirse en pequeños fragmentos: bytes, páginas, proposiciones, pueden ser ejemplos de la fragmentación de la información. Es uniforme porque es indiferente al tipo de representación que encarna. Por ejemplo, habrán visto que en los noticieros televisivos, es muy difícil jerarquizar la información distinguiendo noticias de mayor o de menor importancia según su contenido. Cuántas veces pasamos de una trágica noticia de guerra directamente a algún “acontecimiento” de la farándula sin ningún tipo de demarcación: todo se mezcla y todo parecería dotado de la misma importancia: los contenidos parecerían perder su carácter individual, y subsumirse a la lógica del medio que las transmite de un modo uniforme (una afirmación de la estirpe de Mc Luhan ¿no?). Por último la información no sólo es cuantificada (adopta una medida de extensión, por ejemplo, en páginas, en bytes, en horas de filmación), sino cuantificable, es decir, calculable a mediano plazo. Como ejemplo, vean el siguiente informe de la Universidad de Berkeley: http://www.elindependiente.com.mx/articulos.php?id_sec=6&id_art=3269&id_ejemplar=164. Estas tres propiedades son también las propiedades de los documentos que las inscriben. Así, por ejemplo, la producción mundial de información científica se calcula en “cuatro millones de revistas escritas en sesenta y cinco lenguas”, y estos documentos específicamente científicos también son por su parte, fragmentables, uniformes y cuantificables.

3.2 Propiedades semánticas de la información abstracta. Son la “objetividad” y la “autonomía”. Estos últimos no son valores intrínsecos de la información, sino que se asocian al uso de la información en ciertas prácticas y contextos. Es decir, no se le puede atribuir a ninguna información un valor de objetiva en sí misma, sino que el valor de objetividad es una construcción ligada a una práctica institucional, que ha aplicado determinados procedimientos constructivos a esa información: borrar el punto de vista, borrar la voz del narrador, borrar las opiniones sobre un acontecimiento. Todo esto crea no una información objetiva, sino un efecto de objetividad ligada a la institución y a las prácticas discursivas del periodismo clásico.

Respecto de la autonomía, se relaciona a que la forma en que está contenido confiere autoridad al documento. Tal vez valga la pena ejemplificar este principio con un caso.

Digresión: un caso de la literatura cient?fica que ejemplifica el car?cter de autonomía de la información en sentido abstracto.

El carácter de autonomía contenido en la forma en que se materializa la información se ve claramente en las revistas científicas.
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Podríamos preguntarnos ¿qué es lo que otorga el carácter de científico a un descubrimiento? Hay dos elementos muy importantes que cumplen esta función:
1. que la metodología con la que se llevó a cabo el “descubrimiento científico” sea lo suficientemente explícita como para ser reproducida en otro laboratorio o contexto. Pero en la actualidad ¿qué investigador recurriría a reproducir exactamente un experimento, asumiendo sus costos, que en casos trascendentes son muy altos en tiempo y dinero, sólo para saber que el conocimiento que produjo otro científico es un conocimiento verdadero? Ante esta dificultad, generalmente se opta por confiar en
2. el prestigio de la revista científica que publica el experimento: como su comité evaluador está formado por expertos en la materia, se opta por confiar en el prestigio de la revista que publica como medio para conferir al descubrimiento realizado el carácter de científico. Esto no quiere decir que la información publicada sea realmente verídica: aunque en la mayoría de los casos lo sea, se conocen muchos casos de fraude científico debido a la manipulación de imágenes de microscopio, o presiones que reciben determinadas revistas para publicar o no algunos descubrimientos científicos que pondrían en jaque a determinadas industrias.
Como ejemplo, puede citarse el un conocido caso de un investigador en biología molecular inglés, Arpad Puzstai, que publicó un artículo sobre el daño que un tipo de papas modificadas genéticamente para tolerar la sustancia insecticida glifosato podría provocar a la salud humana, en la prestigiosa revista The Lancet. Por tocar intereses de las grandes empresas productoras de insecticidas como el glifosato, que requieren manipular genéticamente los alimentos para que el mismo sea tolerado, el estudio de Puzstai se volvió objeto de una gran polémica. Se conoce que, contraria a los descubrimientos realizados sobre el tema en el artículo, la conocida Royal Society, asociación de expertos científicos que detenta la mayor autoridad científica en Inglaterra, amenazó a las autoridades de The Lancet, intentando persuadirlas de no publicar el estudio. Lo que ilustra bien el carácter autónomo de la información es que al actuar de este modo, la Royal Society presume que la publicación del estudio de Puzstai en un medio de alto prestigio académico otorga “per se” el carácter de científico al controvertido estudio, ya que en ese momento no existían de otros estudios que pudieran refutar al Dr. Puzstai. La historia terminó de modo lamentable, ya que el científico perdió su trabajo en el laboratorio que lo alojaba, presumiblemente porque su estudio tocaba los intereses de las grandes empresas productoras de glifosato. Parte de esta larga controversia, al menos en lo que hace a las presiones de la Royal Society sobre la revista The Lancet puede leerse, en inglés, en este artículo del diario inglés The Guardian http://www.guardian.co.uk/gmdebate/Story/0,2763,195226,00.html

4. Regresemos al texto: las propiedades de la información albergada en la World Wide Web.

Habiendo descripto algunas propiedades y sentidos de información, es fácil deducir que:

4.1. En la Web abunda información en el sentido particularista del término (ejemplo: "podemos encontrar 99.800 referencias bajo la etiqueta "apicultura" en una búsqueda simple de Google).

4.2. En la Web puede encontrarse la presencia de todos los medios tradicionales que difunden información, en el sentido abstracto, pertenecientes al mundo de la imprenta: la enciclopedia brit?nica, los periódicos, gran cantidad de diccionarios, a los que habría que agregar a los propios del medio digital, por excelencia los buscadores.

3. Los documentos que se almacenan en la Web adquieren todas las propiedades de la información abstracta: son transferibles, reproducibles, adaptables a diferentes formatos, cuantificables , y pueden ser reorganizados en diferentes contextos.

4. Pero para lo que los documentos de la Web originados en sitios primarios (es decir sin soporte institucional en el mundo real) no estarían adaptados sería para sustentar las propiedades semánticas de información. Por un lado, alteran la propiedad de “autonomía” al subvertir, como explicamos más arriba, el concepto de autoría y publicación. Si cualquiera puede publicar, entonces no existiría una institución mediadora que garantice la veracidad de la información publicada. Es cierto que esto último no altera la percepción de la información difundida por medios pre existentes a los medios electrónicos pero que en la actualidad difunden información vía Web. Pero esto representa dificultades para ciertas publicaciones que adquieren existencia sólo a partir del soporte digital. Esta aserción se vuelve comprobable si notamos la dificultad que tienen en afianzarse diversos proyectos editoriales anclados sólo en la materialidad digital, tales como el periodismo en Internet, las revistas científicas digitales, las editoriales que publican títulos electrónicos, que por el momento no pueden competir con sus respectivos representantes originados en el ámbito editorial clásico.

5. Por la facilidad de publicación, que elimina determinadas barreras económicas e institucionales a la publicación de documentos, la publicación electrónica parecería romper la proporción entre autores y lectores, que se ha mantenido constante a lo largo de trescientos años. En esta ruptura no sólo encontramos proporcionalmente un mayor número de personas que publican, sino también un aumento exponencial de documentos publicables, lo que produce una impresión de sobrecarga de información que no puede equilibrarse simplemente con un mayor acceso a la información por parte de los lectores, sino que necesita cada vez más de lectores especializados.

5. Efectos de la información digital

Lo hasta aquí enunciado, comporta varias diferencias entre la información en el mundo digital y la información en el mundo impreso.

5.1 En el mundo digital, los documentos tienen una autonomía “rebajada”. Esto es, a documentos que presentan información diferente, en el sentido particularista, sobre un mismo objeto, tenemos menos claves otorgadas por el medio que publica para determinar cuál es la válida. Para comprobarlo, decidimos seguir el mismo ejemplo que toma el artículo de Nunberg y rastrear la filmografía de Hitchcock en la red. Para ello, tomamos al azar tres páginas diferentes que reconstruyen su vasta cinematografía:

Una alojada en Mexico
Otra en Geocities
La tercera en una universidad norteamericana


Si nos fijamos bien, las tres contienen diferencias, sobre todo en la filmografía de los primeros años. Pero ninguna de las tres aporta los criterios con los cuales la lista ha sido confeccionada. Poco sabemos además, sobre los autores que la han hecho ¿a cuál de las tres otorgaremos mayor crédito, y bajo qué criterios? Los documentos de la red exigen una garantía de fiabilidad: a veces esa garantía se consigue en función de que la información ha sido producida por una organización cuya reputación ha sido ganada en el mundo “real”, no en el digital. Pero si la información se inscribe en un documento electrónico primario ¿cuáles son las fuentes que otorgan fiabilidad y confianza sobre el documentos? Nunberg remite a la propia experiencia como determinante para juzgar sobre la fiabilidad de la información.

5.2 Existen una cantidad de servicios secundarios, ligados a la formación de ciertas comunidades de información especializadas, que se dedican a circular información primaria. Pero sin embargo, Nunberg resalta que estos servicios no son el equivalente de los géneros informativos impresos, que por su historia más antigua en la construcción de reputación y prestigio gozan actualmente de más confianza. La noticia, la colección, la biblioteca, se forman en la noción de límite, de recorte: lo incluido queda avalado por oposición a lo que no se incluye, a lo que no está. Esta noción de límite no opera en el mundo digital: allí no existe recorte posible, no existe límite.


6. Las nuevas formas discursivas del mundo digital regresan a la era preinformación.

Con esta hipótesis, Nunberg postula que, del mismo modo que para Mc Luhan los medios masivos planteaban un regreso a las instancias orales de la cultura, los medios digitales plantean un regreso a la etapa sino oral, por lo menos anterior al siglo XIX, cuando todavía los medios de comunicación no se habían consagrado como los productores y difusores de la información de carácter público y sentido abstracto. Los siguientes argumentos sostienen su hipótesis:

6.1 La participación de amateurs y aficionados de los foros y listas de discusión revierten la profesionalización del escritor lograda en el siglo XIX, cuando se había logrado consagrar un estatuto “científico” al discurso publicado, liberándolo de opiniones personales y “auto consideraciones críticas”. Entonces todo ese pensamiento no profesionalizado, que se había visto relegado de los medios de información en los últimos doscientos años, se ve recuperado en el ciberespacio.
6.2 Los discursos se vuelven, entonces permeables a la personalización. La tesis de Nunberg es que el discurso impreso es un discurso más institucionalizado , y por lo tanto cumple con convenciones sociales que lo avalan en sectores específicos , por ejemplo, un best-seller se encuentra avalado por todas las reglas del género best-seller, más un sector concreto de la industria editorial, más la configuración de un público específico habituado a leerlos. Esta institución se define no sólo por las reglas discursivas, sino también por recortar, dejar afuera, todas aquellas producciones que no cumplen con la regla.
Al carecer de ese lugar límite entre lo que se incluye y se excluyen, entre lo que se recorta y lo que no se recorta, al entrar TODO al universo discursivo de la red, los discursos digitales carecen para Nunberg, del mismo estatuto que el discurso impreso.
6.3 Del mismo modo, al reaparecer lo personal inscripto en el discurso (personalización que según Nunberg se encontraría borrada de los discursos impresos con propiedades de autoridad) materializado en opiniones personales, estilos y tonos coloquiales. Es interesante la hipótesis de que el objetivo de estos discursos es el de “hablar al público de sí mismo”.
Estas tres características remiten en cierta forma a la tesis de Mc Luhan acerca del regreso propuesto por los medios electrónicos a un lenguaje cuyos códigos manejan las propiedades de lo oral: lo subjetivo, lo sensible, lo irracional, lo aldeano, lo instantáneo de la palabra. Nunberg también caracteriza la naturaleza del discurso digital sino como oral, al menos como coloquial. Podría decirse que la diferencia con MC Luhan es que Nunberg plantea un retorno a una cierta coloquialidad ilustrada (el amateur especializado en un objeto) cuya referencia es el siglo XVII y los principios de la modernidad: la conformación del ciudadano ilustrado, y no a una oralidad con valores tribales, místicos o mágicos.
La conclusión que se desprende del texto de Nunberg es que, luego de doscientos años donde la autoridad del discurso venía de su condición de público, se construye, a partir de los medios digitales, un espacio donde se recupera el valor de lo privado, lo subjetivo y lo personal, cuya autonomía y calidad discursiva es sin embargo menor a la del discurso impreso.
Queda a criterio del lector interpretar esta mirada como una naturalización del discurso letrado (en un movimiento que el mismo Nunberg criticaría, ya que podría ser compatible con las acusaciones de “naturalización descriptas más arriba, en el punto 1.1), o como un discurso producido a partir de la carencia de herramientas teóricas para analizar sagazmente las nuevas producciones digitales. A lo mejor, todavía es muy temprano para exigir a la teoría nuevas categorías para examinar sus producciones sin atravesarlas por el cristal de lo letrado.

Publicado por Gaby el Octubre 11, 2004 09:44 AM | TrackBack
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