1. La primera Fase
No es la primera vez en la historia de la humanidad que se produce un cambio importante en el modo de formación de los conocimientos. Aunque como no estuvimos allí para verlo otras veces no nos afectó tanto como esta vez y, además, como tenemos la perspectiva histórica de la reiteración, la comparación es mas fácil de hacer y mamita que escalofrío que nos da.
La Primera Fase coincidió con el invento de la escritura que permitió fijar con signos escritos las informaciones en un soporte estable, liberando a la memoria individual y colectiva del peso de soportar en tiempo real todo el saber acumulado de la historia. Pasaron décadas y siglos y todavía no nos damos cuenta del impresionante impacto de esta innovación. O tal vez si, porque al llegar a la tercera fase, nos anoticiamos de como cambió el mundo antes y después de la escritura, y de porque nada habría de ser igual de allí en adelante 1.
La Segunda Fase empezó 20 siglos mas tarde con la revolución inadvertida de la imprenta, la cual hizo del libro hasta ese entonces carisimo e irreproducible un bien masivo como nos lo contó con maestría impar Elizabeth L. Eisenstein en The Printing Press As an Agent of Change: Communications and Cultural Transformations in Early-Modern Europe.
La pregunta obligada antes del advenimiento de las tecnologias de registro permanente era si estaban asegurados para siempre los resultados del conocimiento. Mucho antes de que se (¿la?) quemara la Biblioteca de Alejandría, los contemporáneos temían muchisimo de que el saber se borrara como un rostro de arena bañado por las olas del mar. Por eso Francis Bacon alabó con ganas en su obra magna De dignitate et augmentis scientarum a la escritura y a la lectura como garantesde estabilidad y como pasaporte de continuidad civilizatoria.
Pero esa estabilidad estuvo amenazada durante siglos por la inexistencia de soportes perdurables. Cuando se inventaron el códice y los libros, las bibliotecas y los anaqueles (aquí es impagable el reciente texto de Henry Petrosky The book on the bookshelf (Knopf, 1999) que nos enseña porque los libros se guardan parados y con el lomo hacia afuera, y porque el coleccionismo se convirtió en una definición de cultura), los sistemas de clasificación y sobre todo la duplicación indefinida de los originales, señalaría que ese peligro de perder lo acumulado se habría terminado para siempre. A menos que.... cambiara la forma de validar el conocimiento y su utilidad. Y el mismo de pronto dejara de estar encapsulado mágica y majestuosamente en los libros.
A principios del tercer milenio sabemos muchas cosas que en realidad nunca hemos leído en ninguna parte, y mucho menos en los libros. Las hemos podido simplemente ver en la TV o en los soportes impresos, o quizás las hayamos leído en la computadora. También las hemos podido escuchar, pero no de voz humana directa alguna. Por lo que la seguridad del libro deja de trasladarse automáticamente a la seguridad de lo sabido y la inestabilidad del conocimiento se vuelve a poner en cuestión.
Los cambios en los regímenes de lectura están afectando no solo el contenido de los conocimientos, sino sobretodo el modo en que están organizados, su estructura y forma. Hay una solidaridad circular entre Escritura <==> organización conocimiento <==> estructura mente.
Es por ello que cuando alguno de los términos de la ecuación se fragiliza es toda ella entera la que es puesta en cuestión. Asi la inestabilidad y a fragilidad vuelven a ser la norma
Estamos viviendo en una Tercera Fase del conocer tan distinta y distante de la segunda como ésta lo fue de la primera, solo que en tiempos cada vez mas breves y acelerados. Los conocimientos que circulan en la Tercera Fase están menos articulados y son menos sutiles y hasta pueden prescindir de formulaciones verbales típicas de la era anterior. 2
Pero lo que los críticos apresurados consideran ipso facto como una degradación cualitativa, debería ser tamizado por la mediamorfosis de géneros y sobretodo por los cambios de valoración de los productos y de las estructuras de conocimiento, que privilegian la eficiencia por encima de la seguridad y la productividad (la poiesis) por encima de la contemplaciòn (teoría).
2. La transición de la segunda a la tercera fase
La transición de la segunda a la tercera fase se produce sobre una doble articulación que incluye por un lado al fenómeno técnico de la invención de soportes -el mas vapuleado y estratégicamente menos significativo- y al fenómeno cognitivo de los pasajes de la oralidad a la escritura, y de la lectura a la visión y la escucha. Este ultimo es inseparable del fenómeno de la activación de distintos módulos o funciones de la mente.
Como lo venimos declamando en los últimos 10 años la computadora y la Post-TV -mucho mas que una versión autista y couch potatoes de la recepción que se construyó como hombre de paja para solaz de una critica retorica e inútil- son los motores de estos desplazamientos. La informática y la telemática unidas son los generadores últimos de este gran pasaje.
Por suerte después de una oleada de trabajos puramente denostativos de los nuevos formatos -partiendo de Jerry Mander hasta llegar a Neil Postman, en un abanico ideológico variadisimo que une -imposiblemente- a Alan Bloom con Giovanni Sartori-, por fin hoy nos despojamos de tantas resistencias y resentimientos y empezamos a hacernos cargo de lo mucho que estamos perdiendo, pero también de lo mucho que estamos ganando. Y de allí el aporte crucial de la obra de Raffaele Simone que insiste permanente en que hay formas de saber que estamos perdiendo/ganando en este pasaje y que debemos explorarl ambas caras de la moneda con ahínco y sin tanta nostalgia ni desesperación.
El pasaje de fases (de la primera a la tercera -con estancia en la segunda- como nos enseñó Simone) dejo plenamente en claro, que contrariamente a nuestra inveterada costumbre de eternizar el presente y su valorización de los sentidos, el conocimiento y las fuentes de información, el orden de los sentidos es históricamente mutante.
La propia historiografía, en esta reinvencion permanente de si misma, que viene despertando desde principios de los años 70 de la mano de La nouvelle histoire liderada por Pierre Nora y Jacques Le Goff lo ha testimoniando en forma reiterada. 3
Aunque parece mas digno de un cocktail que de la epistemología preguntas como Si tuviéramos que renunciar a un sentido ¿seria mejor ser sordos o ciegos?, ¿Que sentido es el mas importante para nosotros?, ¿Que informaciones son verdaderamente primarias para nuestra vida? ilustran en forma mas que apropiado como a lo largo de la historia ha ido cambiando la valoración de los sentidos y hasta que punto su privilegio u ostracismo relativos, estuvo íntimamente ligado a sobredeterminantes culturales de sumo peso.
No es casual que durante, no ya tan solo siglos sino milenios, haya habido una primacía primero en Greciay después en el Medioevo de la vista por sobre el oído, que volvió a repetirse en la era de la Ilustración. Tanta permanencia y privilegios nos ha llevado a eternizar esa precedencia, sin darnos cuenta de ue en realidad se trataba de un avatar histórico, que en cualquier momento podría ser revertido o impugnado.
Es por ello que no vemos que no vemos los cambios en la jerarquía de los sentidos introducidos por el descubrimiento de la escritura, la primer revolución cognitiva de la historia (como lo inventaría de manera magistral David Olson en El mundo sobre el papel. El impacto de la de la escritura y la lectura en la estructura del conocimiento (Gedisa, 1999).
La escritura transformo en profundidad a la vista porque tuvo el efecto de hacer emerger un modulo de percepción inédito como es la visión alfabética. Se trata de una modalidad de visión que permite adquirir informaciones y conocimientos a partir de una serie lineal de símbolos visuales inexistente en las civiliaciones orales que han ocupado mas del 90% de la historia de la humanidad.
Se inicio así una oposición milenaria entre dos tipos (de trabajo) de la inteligencia, la simultánea y la secuencial, donde la primera opera sobre datos simultáneos/sinópticos e ignora al tiempo, mientras que la segunda opera en la sucesión de estímulos y los coloca en linea articulándolos y analizándolos.
Quedo así delineado, hasta nuestros dias, una amplia gama de posibilidades en el equipamiento cognitivo humano: la escucha lineal, la visión no-alfabetica y la visión alfabética
Estas transmutaciones se han alojado en la visión publica en un cambio recurrente de los emblemas que corporeizan nuestra valoración de las fuente que dan legitimidad a los conocimientos y a los correspondientes sentidos que los hacen posible.
En la época de Diderot y Lessing las practicas contrapuestas eran la pintura y la poesía, en nuestros días se trata del libro y de los espectáculos mediaticos y multimediaticos. Pero mas alla de la transmutación de los emblemas lo que mas singulariza a nuestro momento histórico es un cambio dramático en el cuestionamiento del modo de producir conocimientos.
A fines del siglo XX y principios del XXI estamos pasando de la adquisición de los conocimientos evolucionados del libro y la escritura (la inteligencia secuencial) a la circulación de una cantidad enorme de información generada por la escucha y por la visión no alfabética.
Concomitantemente (como lo expreso en forma ejemplar Abraham Moles junto con Joan Costa en su compilación Didáctica Gráfica) hemos pasado de una modalidad de conocimiento en la cual prevalecía la linealidad a otra en la que prevalece la simultaneidad de los estímulos y la elaboración. Se trata de un choque epistemico epocal porque pone en cuestión una tradición que medida en forma elitista tiene 25 siglos y en forma mas masiva al menos 5.
Aun así nunca fue mayoritaria, como nos lo confirman encuestas en profundidad recientes que muestran que actualmente la tasa de analfabetismo es del 47% a pesar de los denodados (o no tantos) esfuerzos de la UNESCO por terminar con ella.
3. La Tercera Fase
Lo cierto es que todos los hemos sido alfabetizados estamos en una situación inversa a la de quienes no pueden/quieren ingresar al régimen de la visión alfabética.
Mientras que para ellos todo texto es una imagen, absolutamente indescifrable, para nosotros toda imagen se convierte en un texto de una u otra forma. Por ello llama tanto la atención y exige un esfuerzo de desaprendizaje notorio tanto una cosa como la otra: alfabetizarnos o desalfabetizarnos.
De lo primero es testimonio precisamente esa inercia o resistencia de vastas poblaciones humanas en cuanto a ingresar al reino del texto. De lo otro no tenemos tantos testimonios pero algunos, aunque escasos, son igualmente llamativos.
Así Irnerio un personaje presentado en una de las ultimas obras de Calvino, deja bien claro de que se trata y cuan difícil es salirse de la segunda fase buscando ingresar en la tercera. Me he acostumbrado tan bien a no leer que ni siquiera leo lo que cae ante mis ojos por casualidad. No es fácil, nos enseñan a leer desde pequeños y durante toda la vía seguimos esclavos de todos los chismes escritos que nos ponen delante de los ojos, Quizás hice cierto esfuerzo también yo, en los primeros tiempos, para aprender a no leer, pero ahora me sale muy natural. El secreto esta en no negarse a mirar las palabras escritas; al contrario hay que mirarlas intensamente hasta que desaparecen ( Si una noche de invierno un viajero, 1979)
La propuesta de Irnerio puede ser vivida como una autentica revancha evolutiva. La Tercera Fase es casi como si se dejase de lado la visión alfabética (un medium lleno de tensiones y fatigas) para volver a unos medios mas naturales, primitivos, con menor grado de gobierno.
A lo mejor hay una jerarquía natural en el uso de las distintas vías de adquisición de los conocimientos. Y por eso Sartori en Homo Videns llama a los medios audiovisuales (que encarnan la perspectiva sinóptica por encima de la secuencial) ladrones de tiempo, ya que matarían los conceptos. Y aunque exagera grandemente en algo tiene razón y sensibilidad. Su mundo (el de Sartori) se esta derrumbando y no tiene ningún motivo de que alegrarse.
Los siete rasgos que diferencian a la visión de la lectura son el Ritmo (en el libro lo determinamos nosotros, en la TV el medio), Corregibilidad (alto en la lectura, nulo en el caso de la TV), referencias enciclopédicas (alto en la lectura, bajo en la TV), Convivialidad (exige una accesis en el libro, es inmediato en el caso de la TV), Multisensorialidad (bajisimo en el libro, altísimo en la TV), Grado de iconicidad (nulo en el libro, altísimo en la TV), Citabilidad (existe en ambos pero es mas vivido en el caso de la TV)
Jugando con los criterios es mas o menos fácil determinar una escala de afabilidad según la cual un medium es amistoso si es fácil tener acceso a el, si es posible interrumpir el contacto y retomarlo sin perder demasiada información, si las elaboraciones que dicho canal requiere son relativamente poco costosas
En el nivel mas alto de la amistosidad colocaremos a un canal hetero-arrastrado, no corregible, maximamente convivial, multisensorial, pobre de implicaciones enciclopédicas, fácilmente citable y dotado de un gran nivel de iconicidad. El canal mas amistoso es que el menos trabajo da al usuario y que mas estimula el pathos.. el texto que se mira, es decir la pantalla en todas sus variantes.
El esfuerzo de leer no puede competir con la facilidad de mirar. Por ello aunque la escritura desempeño un papel critico en la producción del cambio de un pensamiento acerca de las cosas a un pensamiento acerca de las representación de esas cosas, es decir pensamiento de pensamiento.
Y aunque consecuentemente nuestra moderna concepción del mundo y nuestra moderna concepción de nosotros mismos, son, el producto de la invención de un mundo sobre papel, no quedo nunca garantizado que el pasaje de la oralidad a la escritura, de un no-yo a un yo textual seria definitivo e irreversible.
Hay varios testimonios de cuan gravoso fue este pasaje. Pero uno de los mejores que conocemos es esa obra maquiavélica y genial del Michel Foucault primerizo, a saber Las Palabras y las cosas (1966) que narra precisamente el pasaje del mundo unificado de palabras y cosas del medioevo al mundo dividido en dos de la representacion que separa para siempre a las palabras de las cosas en el Orden Clásico
El final maravillosos de esa obra magistral -al igual que su inicio citando a la enciclopedia china citada por Borges- merece una buena cita. Y aquí va El hombre es una invención cuya fecha reciente muestra con toda facilidad la arqueología de nuestro pensamiento. Y quizá también su próximo fin. Si esas disposiciones desaparecieran tal como aparecieron, si por cualquier acontecimiento cuya posibilidad podemos cuanto mucho presentir, pero cuya forma y promesa no conocemos poro ahora, oscilaran, como lo hizo, a fines del siglo XVIII el suelo del pensamiento clásico, entonces podría apostarse a que el hombre se borraría, como en los límites del mar un rostro de arena (Foucault, 1968: 375)".
Lo que en 1966 era apena un presagio se ha convertido en el 2003 en una evidencia. Estamos dejando atrás esa invención de un hombre textual y dualizado y vamos hacia nuevas versiones de la relación entre el hombre, las cosas y las representaciones que tratan por fin de descolocar a Descartes.
Sherry Turkle lo dijo claramente en La Vida en la Pantalla mas de un lustro atrás cuando la invención de la web recién se iniciaba. Gran parte de las instituciones de los estructuralistas franceses de mediados del siglo habían encarnado mucho mejor en la virtualidad interneteana que en las disquisiciones textuales y teóricas de Derrida o Deleuze.
Hoy el anuncio de Foucault es una realidad y es cuestión ya no tanto de criticar al dualismo, invocando a Spinoza, o de regurgitar la secuencialidad invocando a un teorico hipertexto, sino de construir conocimiento con las nuevas herramientas que ahora tienen un destinatario mas reciente y mucho mas difícil de exorcizar. Se trata del taylorismo y del fayolismo, pero esa es otra película.
De acuerdo al diagnóstico que venimos haciendo, ¿qué pasará con la lectura?, ¿qué le sucederá a la escritura en el advenimiento de esta Tercera Fase?
4. ¿El fin de la lecto/escritura?
Para nosotros occidentales alfabetizados la palabra y la escritura son rasgos definitorios (cuando no definitivos) de nuestro ser en el mundo. Todos los alfabetizados vivimos en entornos en donde el lenguaje es omnipresente bajo la forma de estímulos acústicos o visuales. Y aunque parezca paradojal, al menos para los letrados intensivos como nosotros, cada día lidiamos con mucha mas información escrita que verbal.
Para nosotros leer/escribir es tan básico y constitutivo de nuestra identidad y personalidad como lo son las capacidades perceptivas y motrices mas básicas. Al constatarlo nos olvidamos de que la escritura es una invención reciente del Homo Sapiens, y que saber leer y escribir se convirtió en un objetivo social masivo hace tan poco algunas generaciones.
Como insiste Olson la desmitologización de la escritura (que no supone de ningún modo endiosar al analfabetismo) insiste en que no está probada la causalidad directa entre escritura y progreso, mejora de las habilidades cognitivas, construcción de una mirada científica, etc. Pero si ello es así, es posible imaginar que algún día podríamos dejar de querer saber leer y escribir.
Entre quienes se alinean con esta propuesta provocativa esta Marvin Minsky en un perdido articulo de 1993 retomado en su obra The Children´s machine. Rethinking school in the age of the computer. Profundizando en esa linea, pero con mucha mas sutileza, el refinado antropólogo francés Dan Sperber propuso hace poco que debido a las revoluciones de Internet, la computación y las máquinas que enseñan/aprenden, la escritura pronto se convertiría en una reliquia del pasado, pero que la lectura se mantendría.
¿Cómo es posible lograr esta disociación? Mas preocupante para Sperber que responder a esta pregunta es rechazar de plano las prácticas de ciertos futuristas que mezclan demasiado fácilmente la innovación tecnológica con la remediación mediática (ver de Jay David Bolter & Richard Grusin Remediation. Understanding new media, e insisten un poco a tontas y a locas que en el año 2050 toda la lengua escrita habrá sido reemplazada por la hablada.
Esto implica una sobreexageración de nuestro pedido de otorgarle un lugar destacado a las imágenes en la semiótica del pensamiento llegando al extremo de sostener que en el año 2050 se podrán grabar y recuperar las palabras tan solo escuchando y leyendo gráficos, lo que sería el verdadero retorno triunfal de la oralidad en sus manifestaciones secundarias (a la McLuhan) o terciaria como quiere William Crosmann en The Coming Age of Talking Computers, The Futurist, December 1999).
Este curioso autor -y director- de Comspeak 2050 el Instituto para el estudio de las computadoras que hablan y las culturas orales -/ acaba de publicar ComSpeak 2050: How Talking Computers Will Recreate an Oral Culture by Mid-21st Century. ( Ver sobre el tema una notable cantidad de artículos, escritos por el mismo autor.
Frente a la posibilidad de esta catástrofe, Sperber insiste en que hay una asimetría muy grande entre escritura y lectura que lleva a asegurar la supervivencia de la segunda independientemente de lo que suceda con la primera.
Sperber constata que durante decenas de miles de años la socialización de los chicos y su supervivencia han estado aseguradas sin necesidad de ninguna educación formal (la que si presupone el uso de la escritura). No hay que confundir asistencia pedagógica con educación institucional.
La diferencia principal en cuanto a la adquisición del lenguaje y de la escritura es que la primero es espontánea mientras que la segunda necesita de la voz del amo. Curiosamente la dificultad comparativa entre ambas formas expresarnos, no obedece a que los sistemas de escritura sean mas complejos que los idiomas hablados. Es justamente al revés.
Pero la diferencia es de naturaleza psicológica en el sentido de que los humanos tendemos a adquirir espontáneamente el lenguaje de la comunidad en la que vivimos, pero no sucede lo mismo con la escritura. Además el uso masivo de la escritura implica un difícil balance entre costos de adquisición, socialización, productos, consumo de información, etc. -que en la Antigüedad rara vez llevaron a que un porcentaje importante de la población contara con estos recursos. Porque era mas caro enseñar a mas gente a leer y escribir que lo se hubiese ganado por hacerlo.
Lo cierto es que en algún momento la masividad de estas prácticas las vuelve rentables económicamente, pero también lo hace en términos de usos y costumbres. Al mismo tiempo las mismas se ven ayudadas por el automatismo que suponen una vez adquiridas. Escribir, leer, mecanografiar y usar la computadora se vuelve automatismos que aseguran el uso y garantizan la generalización de la escritura y de la lectura.
Hay un rendimiento creciente en el usufructo de estas practicas. También vale aquí la ley de Metcalfe según la cual el valor de una red está determinado por el cuadrado de sus usuarios. Cuanto mas grande es el número de personas que leen y escriben, mas ventajoso es para cada uno hacerlo y mas grande es la motivación por trasmitir la habilidad a nuestros descendientes.
Así las cosas ¿no es insensato imaginar un futuro que ponga en cuestión la lectura a la escritura o a ambas? ¿Es cierto que siempre preferimos escribir que dictar? ¿No hay acaso algunos ejemplos notables en la historia de obras claves que fueron dictadas y no escritas como la Summa Teologica de Santo Tomás de Aquino, El Paraíso Perdido de John Milton o el Memorial de Santa-Helena dictado por Napoleón a Las Cases?
Y si el dictado se hace ante una máquina y no un ser humano y si la máquina hace bien los deberes ¿no podríamos imaginarnos entonces un escenario en donde la escritura tendería a desaparecer? ¿Pero habrá de suceder esto algún día?
Sperber cree, al revés, que la gente siempre preferirá escribir a dictar, porque en ese caso tendrá mayor control del texto. La clave en este traspaso imaginado por los futurólogos está en la mejora constante del reconocimiento de la palabra oral por parte de las computadoras. Que aunque hoy siguen siendo primitivas, inevitablemente lograran su cometido dentro de pocas décadas.
Es posible imaginar incluso que en el futuro las máquinas distingan entre órdenes (de subrayar) y texto (que debe ser subrayado). Al revés dado los éxitos en la conversión del texto en palabra, siguiendo las huellas pioneras de Ray Kurzweill, las máquinas podrán leer un texto escrito en alta voz con entonación natural.
5. La escritura no mató a la palabra
La palabra es un acontecimiento que tiene lugar en el tiempo, mientras que lo escrito acaece en el espacio con diversos grados de permanencia según sea el soporte en el que se inscribe. Justamente por esta diferencia ambos modos de comunicar corresponden a usos muy distintos.
El desarrollo de la escritura no supuso (hipótesis de remediación defendida por Bolter & Grusin) el declive de la palabra hablada. Nada indica que la palabra sea maltratada en las sociedades con escritura, al revés la emergencia de la escritura genera nuevos usos de la oralidad que la complejizan progresivamente.
La pregunta que Sperber viene investigando aflora plenamente ante la propuesta insólita (y hasta infantil) de William Crosmann en The Coming Age of Talking Computers, quien imagina el final de la escritura. Porque una situación de estas características solo sería posible confundiendo tres actividades ligadas entre si, pero claramente diferenciadas en lo que respecta a la existencia del texto escrito.
Por un lado tenemos la actividad de escribir (a mano o mediante teclado), por el otro el texto escrito, y por último a la propia actividad de la lectura. Sí la conversión de palabra a texto fuera sistemática, pero no a la inversa, lo que terminaría es la actividad de la escritura, pero no desaparecerían ni los textos, ni tampoco la actividad del lector (tarea a la que Roger Chartier le ha regalado páginas invalorables).
Porque solo en el caso hipotético (y absurdo), planteado por Crossman, de una homogeneización de las conversiones del texto en palabra y de la palabra en texto, la escritura habría finalmente desaparecido, y tampoco quedaría vivo el placer de la lectura. ¿Qué chance real hay de que esto suceda? Porque si tal evento se produce no será por un fiat burocrático, ni por una decisión administrativa, sino por un entramado de decisiones individuales que difícilmente converjan en esa predicción, seguramente mas provocativa que plausible
La conversión de las palabras a lo escrito tiene una ventaja obvia. Es la facilidad con que pueden multiplicarse las palabras a través de esta forma "natural" de generar textos. Pero lo que es su ventaja es al mismo tiempo su mayor desventaja. La palabra está atravesada de elocuencia y fuerza disruptiva por lo que difícilmente sirva para componer textos en los entornos de trabajo, estudio o domésticos actuales.
Además si se descubriera que el dictado es eficiente, útil y productivo, no habría problema en reorganizar los espacios de trabajo para convertirlos en la forma principal de ingreso y tratamiento de la información, mas allá de que pensado desde el presente nos enfrentaríamos a una cacofonía de voces y a un imposible colectivo. Todos hablando al mismo tiempo, ¿qué entenderían las máquinas en ese caso, si tampoco nos entendemos nosotros en esta condición, lamentablemente cada vez mas común?
Por eso cada vez que alguien insiste en este tipo de argumentos prácticos lo que hay que hacer es cuestionarlo con argumentos intelectuales y epistemológicos. La escritura permite una expresión intelectual mas sutil, y mejor controlada que el lenguaje hablado. Al poder corregir se evitan las dudas y las repeticiones, es decir la redundancia propia de lo dicho. Después de todo es esta propiedad de edición (como la que tenemos en los weblogs) la que le brinda sutileza y precisión al lenguaje escrito.
Lo mas interesante -continúa Sperber- es que esta capacidad no está dada por la escritura en si misma, sino por la posibilidad de la relectura, es decir porque el que escribe puede releer lo escrito (haciendo previews es el equivalente en el weblog) antes de echarlo a volar al mundo (la diferencia que hay entre draft y publish en el weblog).
La historia sigue abierta y habrá que seguir explorando
NOTAS
1 Remitimos como siempre a los excelentes trabajos de W.J.Ong, Eric Havelock, Marshall McLuhan, Jack Goody, y mas recientemente a los de David Olson. Para recapitular estos cambios epocalesver la siguiente obra.
2 ¿Quien de nosotros no esá aburrido de encontrar error 404 en los links de las paginas mas novísimas en la web, y quien no sueña con una foto retroactiva de Internet cada 3 o 6 meses para poder recrear una historia que ahora es tan inasible como la de la humanidad antes de la escritura?.
3 No hace mucho numerosos autores se han dedicado a producir distintas variantes de historias culturales de los sentidos -descollando los trabajos de Dianne Ackerman The natural history of the senses y de Don Gifford The Farther Shore A natural history of perception 1798-1984.
LINKS RECOMENDADOS
Comspeak 2050 Instituto para el estudio de las computadoras que hablan y las culturas orales.
Cornella, Alfons Internet y su impacto en la industria de contenidos. Informe de tendencias y evolución de la problemática del texto en la era de Internet.
Desafío de la Cultura Multimedia.Seminario organizado por el CIC-UCAB de Venezuela para analizar Tierra de Extracción, una novela multimedia, desde las perspectivas del "creador" y del "lector"
McLuhan vive. Página mexicana con recursos y datos útiles sobre el genial canadiense.
Programa McLuhan en Cultura y Tecnología. Con home page en castellano.
Seminario sobre el e-text organizado por el Centre Beaubourg con contribuciones de Roger Chartier, Umberto Eco, Dan Sperber entre otros.
REFERENCIAS
Birkerts, Sven The Gutenberg Elegies. The fate of reading in an electronic age, Boston, Faber & Faber, 1994.
Bolter, Jay D. Turing's Man. Western culture in the computer age, Chapell Hill, The University of Chapel Hill, 1984.
--Writing space. The computer, hypertext and the history of writing, Hillsdale, Lawrence Erlbaum, 1991.
Chartier, Roger El mundo como representación, Barcelona, Gedisa, 1992.
--- Las revoluciones de la cultura escrita. Diálogos e intervenciones, Barcelona, Gedisa, 2000.
de Kerckhove, Derrick La piel de la cultura. Investigando la nueva realidad electrónica, Barcelona, Gedisa, 1999.
--- Inteligencias en conexión. Hacia una sociedad de la web. Barcelona, Gedisa, 1999.
Goody, Jack La domesticación del pensamiento salvaje. Barcelona, Akal, 1985.
Grusin, Richard & Bolter Jay David Remediation. Understanding New Media, Cambridge, The MIT Press, 2000.
Olson, David El mundo sobre papel. El impacto de la escritura y la lectura en la estructura del conocimiento, Barcelona, Gedisa, 1998.
Tuman, Myron C. Literacy on line. The promise (and peril) of reading and writing with computers, University of Pittsburgh Press, 1992.
--- Word perfect. Literacy in the computer age. University of Pittsburgh Press, 1992.
esta es la peor pajina que he visto en toda mi cochina vida
Publicado por: antony a Noviembre 5, 2003 07:02 PM
