Cátedra Procesamiento de Datos. Versión -4.0
  Inicio | Programa | Teóricos | Prácticos | Saber Más | ¿Quiénes Somos?

Subsecciones

Convenciones
¿Qué es un weblog
Cómo se usa el weblog. Manual del MT
Enlace externo Enlace externo
Abre el enlace en un popup Abre el enlace en un popup
Enviar un mail Enviar un mail
   

Buscador


Sitios Favoritos Enlace externo

Archivo

El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN: 8497840607
Gedisa - 2005
 
InternetPiscitelli10.jpg


powered.gif
Estás en: Inicio > Las Clases > 4 Escritura del futuro/Futuro de la escritura (10/9/2002)
4 Escritura del futuro/Futuro de la escritura (10/9/2002)
16.09.2002

pluma1.jpg He aquí el tercer teórico del presente cuatrimestre a cargo de Alejandro Piscitelli. Sus secciones son: 1. Del mundo sobre el papel al mundo en la pantalla; 2. Creencias erradas acerca de la naturaleza de la escritura; 3. La inesperada continuidad entre Levy-Bruhl y la escuela de Toronto; 4. Vínculos direccionales fuertes entre conocimiento y tecnología; 5. ¿El fin de la lecto/escritura?; 6. La escritura no mató a la palabra; 7. El ojo y el potencial creativo de la escritura. Podrán leerlo y bajarlo a su máquina haciendo click en Leer Mas. Al final hallarán asimismo una bibliografía especializada asi como links sugeridos. En breve añadiremos cuestionarios, asi el teóricos dos, sobre temas que serán examinados en el primer parcial.

1. Del mundo sobre el papel al mundo en la pantalla

En una obra ya clásica El mundo sobre el papel. El impacto de la escritura y la lectura en la estructura del conocimiento (publicado en 1994 y traducido al castellano por Gedisa en 1998) David R. Olson, un canadiense, profesor de Ciencias Cognitivas Aplicadas en el Instituto de Ontario de Estudios de Educación, se metió de lleno con la cuestión del impacto de la escritura y la lectura en la estructura el conocimiento

Se trata de otro autor que surfea la estela dejada por el Gran McLuhan (empezamos a discutir estas cuestiones en una perdida e inconclusa editorial de nuestro diario electrónico Interlink Headline News n† 1227 La desmitologización de la escritura). Solo que a diferencia de muchos improvisados, que proclaman a viva voz el fin de los libros y del lápiz y del papel, gracias al advenimiento mágico de la computadora, Olson se tomó el trabajo de construir una compleja y larga indagación acerca de los vericuetos en los que la mente se enfrasca cuando de escribir y leer se trata, y llegó a algunas conclusiones que forman el entramado de nuestras preocupaciones en esta Cátedra de Procesamiento de Datos de la UBA, que merecen ser examinados en bastante detalle.

Olson participa del paradigma "irreduccionista" bautizado por Bruno Latour. El genial antropólogo francés de los laboratorios nos enseñó hace mucho tiempo que de lo que la ciencia trata no es tanto de reducir lo complejo a lo simple, cuanto de buscar la irreductilidad de los fenómenos, y aun así intentar conceptualizarlos inscribiéndolos en cadenas causales. Se busca así esquivar la doble trampa del discurso fenomenológico supuestamente comprensivo pero imposible de generalizar, y la cuantificación meticulosa pero desprovista de todo sentido.

Porque contrariamente a lo que imaginamos, en vez de hacer una apología simplista de la omnipotencia de la escritura y de la impotencia de la oralidad o de las civilizaciones ágrafas, Olson inicia su trabajo de desmonte con un verdadero cuestionamiento de las ingenuidades acerca del poder de la escritura -lo que no supone quitarle a ésta ni un ápice de su valor.

2. Creencias erradas acerca de la naturaleza de la escritura

Según Olson hay seis creencias respecto de la cultura escrita sobre las cuales novedosos estudios desde principios de los años 80 han echado sobradas dudas. Las creencias decían que:

1) La escritura es la transcripción del habla,
2) hay una superioridad de la escritura respecto del habla,
3) Hay una superioridad tecnológica del sistema alfabético de escritura - ¿acaso no escribió Rousseau que "La pintura de objetos es apropiada para los pueblos salvajes, los signos de palabras y de proposiciones a un pueblo bárbaro, y el alfabeto, a los pueblos civilizados"?; ¿y el gran Eric Havelock no insiste en que tanto la literatura como la ciencia son herederas directos del alfabeto? -al punto tal de que hasta el propio McLuhan participa de esta idea;
4) La escritura es un órgano de progreso social (¿o acaso Francis Bacon en su "Novum Organum" no insistió en que la tres mas importantes compuertas evolutivas de la modernidad fueron la imprenta, la pólvora y el imán?);
5) la cultura escrita es un instrumento de desarrollo cultural y científico;
6) La cultura escrita es un instrumento de desarrollo cognitivo.

Después de desarrollar una justificación de las pretensiones desmedidas de cada una estas hipótesis, Olson las refuta una a una en un detalle que no corresponde examinar aquí, aunque lo hace de modo muy convincente tal como sintetizaremos a continuación.

Es por ello que sostiene que los sistemas de escritura solo captan ciertas propiedades de lo que se dice (la forma verbal) dejando de lado el modo en que fue dicho y las intenciones del decir. Al olvidar que la escritura no es una transcripción del habla sino uno de sus modelos, terminamos perdiendo de vista la especificidad del habla y su imposibilidad representacional en el modo escritural.

Haber constatado que el lenguaje de los sordomudos permite la expresión completa de cualquier significado es el último paso en la dirección de una importante confirmación: todas la lenguas humanas tienen una rica estructura léxica y gramatical capaz de expresar, al menos potencialmente, todos los significados. Por lo tanto nuestra mas inquietante, duradera y excepcional posesión es la propia lengua oral siendo la escritura un derivado, importantísimo, pero no determinante de nuestras potencias cognitivas.

Hace muy poco que se ha empezado a cuestionar la primacía cognitiva del alfabeto como representación de la lengua. Ahora no solo sabemos que el alfabeto no fue la invención de ningún genio (milagro del descubrimiento de la fonología de una lengua) sino la adaptación de un silabario diseñado por una lengua semítica a la estructura silábica del griego.

Por otra parte no cabe ninguna duda de que el alfabeto tiene un uso muy limitado en la representación de una lengua monosilábica como el chino en la cual un sistema logográfico es mucho mas conveniente y útil.

Además, cada vez queda mas claro que la escritura es un excelente medio para establecer el control social, para transformar a las personas en buenos ciudadanos y en soldados obedientes. Dicho en castizo el alfabetismo es funcional para alguien y para algunos y rara vez para todos.

Los trabajos pioneros de Havelock (uno de los líderes que acuñó la hipótesis de transformación) demostraron que la escritura fue mucho menos importante en la creación de la cultura griega que en su posterior preservación. En la época de Platón no mas del 10% de la población estaba alfabetizada. Otra vez los logros de los griegos (que sobresalían en dialéctica, argumentación y otras delicias de la vida oral) no provienen de la escritura. Por ende puede haber pensamiento muy complejo y sofisticado en ausencia de la escritura.

Por ultimo los críticos insisten en que es un grave error confundir los medios de comunicación con los conocimientos que se comunican. En una burrada suponer que la función de la escuela es desplazar a las percepciones y creencias de los chicos en edad pre-escolar, cuando en realidad se trata mas bien de explicarlas y elaborarlas, actividades que dependen tanto del habla como de la escritura.

Ademas, centrarse en las habilidades relacionadas con la escritura subestima la importancia del discurso oral en la concientización de los saberes implícitos.

3. La inesperada continuidad entre Levy-Bruhl y la escuela de Toronto

Cuestionar las hipótesis anteriores no le quita un ápice de importancia a la constatación de que el factum de la escritura fonética es masivo, y dirige a toda nuestra cultura y nuestra ciencia.

No fue mérito menor de Olson no solo cuestionar las hoy desvencijadas teorías del pensamiento primitivo de Lucien Levy-Bruhl quien propuso en los años 20 que las diferencias entre las culturas tradicionales y orales, y las culturas modernas se explicaban a partir de las diferencias en el funcionamiento mental.

Aunque hoy casi nadie cree a rajatabla en su divisoria entre el pensamiento primitivo mágico por un lado y el occidental científico por el otro, cada tanto ese maniqueísmo cuela en investigaciones mas sofisticadas algunas de sus reduccionismos epistemológicos.

Mucho mas importante -que seguir discutiendo ociosamente con o contra Levy-Bruhl- es como esas tesis fueron retomadas en forma actualizada y muy mejorada, por parte de la escuela de Toronto representada básicamente por Marshall McLuhan, Eric Havelock y Harold Innis y en la actualidad por Derrick de Kerckhove.

Para estos autores las diferencia culturales descriptas por Levy-Bruhl podrían explicarse en términos de tecnologías de comunicaciones específicas: primero el alfabeto y después la imprenta.

Llegados a este punto nos encontramos con una dura constatación. A saber que si bien puede demostrarse que la escritura y la cultura escrita han tenido importantes funciones utilitarias como para hacer posible una tradición de investigación documental, o la comparación y crítica de diversas versiones de acontecimientos, ningún argumento lógico ni empírico ha establecido vínculos causales directos entre escritura y pensamiento.

Podemos ser aun mas específicos haciendo referencia a los notorios contraejemplos provistos por las obras mas recientes de Mary J. Carruthers The Book of Memory: A Study of Memory in Medieval Culture; de G. E. R. Lloyd Demystifying Mentalities; así como de Rosalind Thomas Oral Tradition and Written Record in Classical Athens. Además de recordar que la Summa Theologica de Santo Tomás de Aquino fue dictada a partir de recuerdos y no de documentos escritos.

4. Vínculos direccionales fuertes entre conocimiento y tecnología

Si la investigación se hubiese detenido aquí, tendríamos que hacer pedazos el programa de la materia y dedicarnos a otras cosas, porque aparentemente estos trabajos recientes de los años 80 y 90 habrían desautorizado completamente las tesis de la escuela de Toronto que fueron hegemónicas entre los años 50/70, y de las que nosotros aun nos hacemos fuerte eco.

Pero los extremos son igualmente fútiles. Es mas que obvio, que sin escritura no hubiese existido la burocracia -como lo expresó claramente Jack Goody en The logic of writing and the organization of society (1986). Y también es mas que evidente que la cultura escrita contribuye al desarrollo de modos distintivos del pensamiento que son trasmitidos por la educación sistemática.

Pero cuando se trata de postular vínculos direccionales fuertes entre conocimiento y tecnología necesitamos estar mucho mas seguros que esas meras presunciones, y debemos llegar a las conclusiones y no partir de ellas. A ello nos invita David Olson al insistir que para ser validada la hipótesis de transformación debería cumplir con algunos de los requisitos que figuran a continuación.

Cuando de escritura se habla tenemos que distinguir las consecuencias sociales de las psicológicas, los usos de las habilidades básicas de las habilidades literarias mas avanzadas, la importancia de la escritura para determinados grupos. Y esto es algo que requiere mucha investigación y mucha menos divagación.

La razón de que hayamos avanzado tan poco en responder a estos interrogantes cruciales se debe a una serie hilvanada de errores.

1) Hemos reducido a la cultura escrita a la alfabetización en vez de vincularla -como mejor corresponde- con los sistemas de notación en general.
2) También se han reducido la gramática y la lógica a la escritura, en vez de constatar (claro que no es fácil hacerlo claro) que la escritura provee una representación de la gramática y de la lógica del habla común.
3) También se confundió a la escritura como una producción directa de los textos en vez de a la forma en que los lectores abordamos a los textos.
4) Y por último la escritura se consideró alternativamente tanto inferior como superior al habla.

Si tanto tiempo hemos vivido equivocados (cuando nos damos cuenta de que hemos vivido equivocados) ello obedece a las misma conclusiones que Dan Sperber Hacia una lectura sin escritura sacó recientemente en el maravilloso seminario sobre el e-text organizado por el Centre Beaubourg.

Porque Olson y Sperber coinciden en que gran parte del fracaso de las primeras teorías de la cultura obedeció a que ambas han supuesto que ésta producen efectos a través de los avances en los modos de escribir (la forma de la escritura) cuando es mucho mas probable que las consecuencias conceptuales surjan de los modos de leer, dado que el arte de la lectura es lo que permite que un texto sea tomado como modelo de forma verbal (de lo dicho). (Ver para discusiones clásicas sobre el tema de Robin Horton Levy-Bruhl, Durkheim y la revolución científica (Anagrama, 1980; Bryan R. Wilson (ed) Rationality (Basil Blackwell, 1981)

Los textos dicen bastante acerca de lo que hablan pero no dicen casi nada acerca de como hablan, de lo que hoy se llama la fuerza ilocucionaria de las expresiones.

Dicho menos confusamente. Los problemas de la lectura/interpretación no surgen de lo que los textos representan (sonidos, palabras, oraciones) sino de lo que no representan, de la manera o actitud del emisor respecto de lo dicho.

La tesis principal de Olson es también la tesis principal de la materia solo que extendida especialmente a los modos de lectura electrónica -y de sus posibles interpretaciones.

Porque Olson quiere mostrar como nuestra comprensión del mundo (nuestra ciencia), y nuestra comprensión de nosotros mismos (nuestra psicología), son producto de nuestras maneras de interpretar y de crear textos escritos, es decir de vivir en un mundo de papel.

Expandiéndonos mas allá de este marco lo que nos preocupa -como integrantes de esta cátedra- es qué sucede cuando dejamos de vivir en este contradictorio y conflictivo (pero al menos reconocido y relativamente estable territorio del papel) y nos enfrascamos de pronto en un nuevo mundo que nos atragante y aterra, nos fascina y confunde, como es el de la pantalla.

5. ¿El fin de la lecto/escritura?

Para nosotros occidentales alfabetizados la palabra y la escritura son rasgos definitorios (cuando no definitivos) de nuestro ser en el mundo. Todos los alfabetizados vivimos en entornos en donde el lenguaje es omnipresente bajo la forma de estímulos acústicos o visuales. Y aunque parezca paradojal, al menos para los letrados intensivos como nosotros, cada día lidiamos con mucha mas información escrita que verbal.

Para nosotros leer/escribir es tan básico y constitutivo de nuestra identidad y personalidad como lo son las capacidades perceptivas y motrices mas básicas. Al constatarlo nos olvidamos de que la escritura es una invención reciente del Homo Sapiens, y que saber leer y escribir se convirtió en un objetivo social masivo hace tan poco algunas generaciones.

Como insiste Olson la desmitologización de la escritura (que no supone de ningún modo endiosar al analfabetismo) insiste en que no está probada la causalidad directa entre escritura y progreso, mejora de las habilidades cognitivas, construcción de una mirada científica, etc. Pero si ello es así, es posible imaginar que algún día podríamos dejar de querer saber leer y escribir.

Entre quienes se alinean con esta propuesta provocativa esta Marvin Minsky en un perdido articulo de 1993 retomado en su obra The Children¥s machine. Rethinking school in the age of the computer. Profundizando en esa linea, pero con mucha mas sutileza, el refinado antropólogo francés Dan Sperber propuso hace poco que debido a las revoluciones de Internet, la computación y las máquinas que enseñan/aprenden, la escritura pronto se convertiría en una reliquia del pasado, pero que la lectura se mantendría.

¿Cómo es posible lograr esta disociación? Mas preocupante para Sperber que responder a esta pregunta es rechazar de plano las prácticas de ciertos futuristas que mezclan demasiado fácilmente la innovación tecnológica con la remediación mediática (ver de Jay David Bolter & Richard Grusin Remediation. Understanding new media, e insisten un poco a tontas y a locas que en el año 2050 toda la lengua escrita habrá sido reemplazada por la hablada.

Esto implica una sobreexageración de nuestro pedido de otorgarle un lugar destacado a las imágenes en la semiótica del pensamiento llegando al extremo de sostener que en el año 2050 se podrán grabar y recuperar las palabras tan solo escuchando y leyendo gráficos, lo que sería el verdadero retorno triunfal de la oralidad en sus manifestaciones secundarias (a la McLuhan) o terciaria como quiere William Crosmann en The Coming Age of Talking Computers, The Futurist, December 1999).

Este curioso autor -y director- de Comspeak 2050 el Instituto para el estudio de las computadoras que hablan y las culturas orales -/ acaba de publicar ComSpeak 2050: How Talking Computers Will Recreate an Oral Culture by Mid-21st Century. ( Ver sobre el tema una notable cantidad de artículos, escritos por el mismo autor.

Frente a la posibilidad de esta catástrofe, Sperber insiste en que hay una asimetría muy grande entre escritura y lectura que lleva a asegurar la supervivencia de la segunda independientemente de lo que suceda con la primera.

Sperber constata que durante decenas de miles de años la socialización de los chicos y su supervivencia han estado aseguradas sin necesidad de ninguna educación formal (la que si presupone el uso de la escritura). No hay que confundir asistencia pedagógica con educación institucional.

La diferencia principal en cuanto a la adquisición del lenguaje y de la escritura es que la primero es espontánea mientras que la segunda necesita de la voz del amo. Curiosamente la dificultad comparativa entre ambas formas expresarnos, no obedece a que los sistemas de escritura sean mas complejos que los idiomas hablados. Es justamente al revés.

Pero la diferencia es de naturaleza psicológica en el sentido de que los humanos tendemos a adquirir espontáneamente el lenguaje de la comunidad en la que vivimos, pero no sucede lo mismo con la escritura. Además el uso masivo de la escritura implica un difícil balance entre costos de adquisición, socialización, productos, consumo de información, etc. -que en la Antigüedad rara vez llevaron a que un porcentaje importante de la población contara con estos recursos. Porque era mas caro enseñar a mas gente a leer y escribir que lo se hubiese ganado por hacerlo.

Lo cierto es que en algún momento la masividad de estas prácticas las vuelve rentables económicamente, pero también lo hace en términos de usos y costumbres. Al mismo tiempo las mismas se ven ayudadas por el automatismo que suponen una vez adquiridas. Escribir, leer, mecanografiar y usar la computadora se vuelve automatismos que aseguran el uso y garantizan la generalización de la escritura y de la lectura.

Hay un rendimiento creciente en el usufructo de estas practicas. También vale aquí la ley de Metcalfe según la cual el valor de una red está determinado por el cuadrado de sus usuarios. Cuanto mas grande es el número de personas que leen y escriben, mas ventajoso es para cada uno hacerlo y mas grande es la motivación por trasmitir la habilidad a nuestros descendientes.

Así las cosas ¿no es insensato imaginar un futuro que ponga en cuestión la lectura a la escritura o a ambas? ¿Es cierto que siempre preferimos escribir que dictar? ¿No hay acaso algunos ejemplos notables en la historia de obras claves que fueron dictadas y no escritas como la Summa Teologica de Santo Tomás de Aquino, El Paraíso Perdido de John Milton o el Memorial de Santa-Helena dictado por Napoleón a Las Cases?

Y si el dictado se hace ante una máquina y no un ser humano y si la máquina hace bien los deberes ¿no podríamos imaginarnos entonces un escenario en donde la escritura tendería a desaparecer? ¿Pero habrá de suceder esto algún día?

Sperber cree, al revés, que la gente siempre preferirá escribir a dictar, porque en ese caso tendrá mayor control del texto. La clave en este traspaso imaginado por los futurólogos está en la mejora constante del reconocimiento de la palabra oral por parte de las computadoras. Que aunque hoy siguen siendo primitivas, inevitablemente lograran su cometido dentro de pocas décadas.

Es posible imaginar incluso que en el futuro las máquinas distingan entre órdenes (de subrayar) y texto (que debe ser subrayado). Al revés dado los éxitos en la conversión del texto en palabra, siguiendo las huellas pioneras de Ray Kurzweill, las máquinas podrán leer un texto escrito en alta voz con entonación natural.

6. La escritura no mató a la palabra

La palabra es un acontecimiento que tiene lugar en el tiempo, mientras que lo escrito acaece en el espacio con diversos grados de permanencia según sea el soporte en el que se inscribe. Justamente por esta diferencia ambos modos de comunicar corresponden a usos muy distintos.

El desarrollo de la escritura no supuso (hipótesis de remediación defendida por Bolter & Grusin) el declive de la palabra hablada. Nada indica que la palabra sea maltratada en las sociedades con escritura, al revés la emergencia de la escritura genera nuevos usos de la oralidad que la complejizan progresivamente.

La pregunta que Sperber viene investigando aflora plenamente ante la propuesta insólita (y hasta infantil) de William Crosmann en The Coming Age of Talking Computers, quien imagina el final de la escritura. Porque una situación de estas características solo sería posible confundiendo tres actividades ligadas entre si, pero claramente diferenciadas en lo que respecta a la existencia del texto escrito.

Por un lado tenemos la actividad de escribir (a mano o mediante teclado), por el otro el texto escrito, y por último a la propia actividad de la lectura. Sí la conversión de palabra a texto fuera sistemática, pero no a la inversa, lo que terminaría es la actividad de la escritura, pero no desaparecerían ni los textos, ni tampoco la actividad del lector (tarea a la que Roger Chartier le ha regalado páginas invalorables).

Porque solo en el caso hipotético (y absurdo), planteado por Crossman, de una homogeneización de las conversiones del texto en palabra y de la palabra en texto, la escritura habría finalmente desaparecido, y tampoco quedaría vivo el placer de la lectura. ¿Qué chance real hay de que esto suceda? Porque si tal evento se produce no será por un fiat burocrático, ni por una decisión administrativa, sino por un entramado de decisiones individuales que difícilmente converjan en esa predicción, seguramente mas provocativa que plausible

La conversión de las palabras a lo escrito tiene una ventaja obvia. Es la facilidad con que pueden multiplicarse las palabras a través de esta forma "natural" de generar textos. Pero lo que es su ventaja es al mismo tiempo su mayor desventaja. La palabra está atravesada de elocuencia y fuerza disruptiva por lo que difícilmente sirva para componer textos en los entornos de trabajo, estudio o domésticos actuales.

Además si se descubriera que el dictado es eficiente, útil y productivo, no habría problema en reorganizar los espacios de trabajo para convertirlos en la forma principal de ingreso y tratamiento de la información, mas allá de que pensado desde el presente nos enfrentaríamos a una cacofonía de voces y a un imposible colectivo. Todos hablando al mismo tiempo, ¿qué entenderían las máquinas en ese caso, si tampoco nos entendemos nosotros en esta condición, lamentablemente cada vez mas común?

Por eso cada vez que alguien insiste en este tipo de argumentos prácticos lo que hay que hacer es cuestionarlo con argumentos intelectuales y epistemológicos. La escritura permite una expresión intelectual mas sutil, y mejor controlada que el lenguaje hablado. Al poder corregir se evitan las dudas y las repeticiones, es decir la redundancia propia de lo dicho. Después de todo es esta propiedad de edición (como la que tenemos en los weblogs) la que le brinda sutileza y precisión al lenguaje escrito.

Lo mas interesante -continúa Sperber- es que esta capacidad no está dada por la escritura en si misma, sino por la posibilidad de la relectura, es decir porque el que escribe puede releer lo escrito (haciendo previews es el equivalente en el weblog) antes de echarlo a volar al mundo (la diferencia que hay entre draft y publish en el weblog).

7. El ojo y el potencial creativo de la escritura

No es un detalle nada menor constatar que el potencial creativo de la escritura no emana de la mano sino del ojo. La importancia inenarrable de la escritura es que permite una lectura simultánea de lo escrito. Sperber es astuto y sabe que la escritura con toda la sofisticación que propone, en definitiva es anti-, contra-, o post-natural. Es decir escribir siempre nos molestó y complicó (mala letra, lentitud de la velocidad de traducción del pensamiento en ideas, problemas con el tipeado) y si algún día las máquinas entienden (con las sutilezas hechas posible por los signos de puntuación bien estratégicas como puntualiza M Parkes en Pause and effect. An introduction to the history of punctuation in the west (Scholar Press, 1982) citado por Emilia Ferreiro) entonces la naturalidad de lo oral se habrá reintroducido por fin de forma definitiva en lo escrito.

Si el proceso es viable, fácil de hacer, económicamente fundado e intelectualmente agradable, la conversión de la palabra en texto será una tendencia universal e irreversible.

La cosa se complica cuando se trata de convertir al texto en palabras. Porque salvo rarísimas excepciones (mas ligadas a la actuación, el placer estético, la oralidad profesional, etc. que a cualquier necesidad práctica) todo el mundo (incluso en los restaurantes) prefiere leer silenciosamente antes que escuchar lo que los otros nos leen. Y en los casos de la información científica, técnica, ensayística, etc. tal posibilidad, ya sea que el que nos la lea sea una persona, o todavía mas improbablemente una máquina, es prácticamente inimaginable -con la excepción del caso de los minusválidos.

Hay una explicación psicofisiológica de esta situación. El lector lee (porque en este caso la memoria a corto plazo está ayudada por un soporte externo) a su propio ritmo. Mientras que escuchar a alguien leyendo algo, nos somete a su ritmo. Si bien es cierto que cuando leemos perdemos el suplemento de información que nos brindan la voz y los gestos, no lo es menos que tenemos una posibilidad de releer el texto, de ajustar las relaciones, de inventar nuevas verificaciones intratextuales imposibles de lograr con la lenguaje oral.

Gran parte de los escritos actuales parasitan (y/o se potencian) a partir de efectos que impone la presentación visual sobre el trabajo de la memoria a corto plazo. Y aunque algunas -muy pocas- de estas funciones podrían ser remplazadas por las máquinas parlantes, hay muchas otras tareas (la consulta de listados alfabéticos, la comparación de términos, la búsqueda de analogías, etc.) que jamás podrán hacerse oralmente, lo que ligado a otras consideraciones de carácter practico, nos permiten imaginar que nunca habrá un retiro masivo individual de la lectura.

El futuro de la lectura y la escritura será examinado en el teórico que dará oportunamente Gabriela Sued. Mientras tanto les sugerimos que investiguen los siguientes links, y para los mas interesados, que profundicen alguna de estas ideas en la bibliografía que figura a continuación.


Links recomendados

Comspeak 2050 Instituto para el estudio de las computadoras que hablan y las culturas orales.

Cornella, Alfons Internet y su impacto en la industria de contenidos. Informe de tendencias y evolución de la problemática del texto en la era de Internet.

Desafío de la Cultura Multimedia.Seminario organizado por el CIC-UCAB de Venezuela para analizar Tierra de Extracción, una novela multimedia, desde las perspectivas del "creador" y del "lector"

McLuhan vive. Página mexicana con recursos y datos útiles sobre el genial canadiense.

Programa McLuhan en Cultura y Tecnología. Con home page en castellano.

Seminario sobre el e-text organizado por el Centre Beaubourg con contribuciones de Roger Chartier, Umberto Eco, Dan Sperber entre otros.


Bibliografía complementaria

Aarseth, Espen J. Cybertext. Perspectives on ergodic literature. Baltimore, John Hopkins University Press, 1997.
Birkerts, Sven The Gutenberg Elegies. The fate of reading in an electronic age, Boston, Faber & Faber, 1994.
Bolter, Jay D. Turing's Man. Western culture in the computer age, Chapell Hill, The University of Chapel Hill, 1984.
ò Writing space. The computer, hypertext and the history of writing, Hillsdale, Lawrence Erlbaum, 1991.
Bolter, Jay David & Grusin, Richard Remediation. Understanding New Media. Cambridge, The MIT Press, 1999.
Chartier, Roger El mundo como representación, Barcelona, Gedisa, 1992.
--- Las revoluciones de la cultura escrita. Diálogos e intervenciones, Barcelona, Gedisa, 2000.
de Kerckhove, Derrick La piel de la cultura. Investigando la nueva realidad electrónica, Barcelona, Gedisa, 1999.
--- Inteligencias en conexión. Hacia una sociedad de la web. Barcelona, Gedisa, 1999.
Ferreiro, Emilia Cultura escrita y educación. Conversaciones, Buenos Aires, FCE, 1999.
Goody, Jack La domesticación del pensamiento salvaje. Barcelona, Akal, 1985.
Grusin, Richard & Bolter Jay David Remediation. Understanding New Media, Cambridge, The MIT Press, 2000.
Levy, Pierre "L'oralité primaire, l'écriture et l'informatique technologies intellectuelles et modes de connaissance", en Corten, A. y Tahon, M. B. (comps.), La radicalité du quotidien. Communauté et informatique, Montreal, VLB, 1987.
Olson, David El mundo sobre papel. El impacto de la escritura y la lectura en la estructura del conocimiento, Barcelona, Gedisa, 1998.
Tuman, Myron C. Literacy on line. The promise (and peril) of reading and writing with computers, University of Pittsburgh Press, 1992.
--- Word perfect. Literacy in the computer age. University of Pittsburgh Press, 1992.

Publicado por Piscitelli el Septiembre 16, 2002 10:46 PM
Comentarios

Alejandro, qué pasa con los teóricos que faltan????
Vas a publicar el correspondiente al martes 24 pasado, o pasa para el martes próximo?????????

Gracias.

Saludos

Guada

Publicado por: GUADALUPE a Septiembre 27, 2002 07:47 AM
Haga un comentario