Se reunió con empresarios y les dijo que el Gobierno lleva adelante una política económica “dentro de los cánones clásicos”; además, destacó que, con la invitación a la Bolsa, la Argentina “volvió a tener un lugar que no debió haber abandonado”, según relató el ministro De Vido; por la tarde, hablará ante la ONU

Desde Wall Street, el centro financiero de la mayor potencia mundial, el presidente Néstor Kirchner, llamó a empresarios y analistas de ese país a invertir en la Argentina, uno de los objetivos centrales con los que encaró la visita que realiza desde principios de semana en Estados Unidos.
Lo hizo poco antes de dar el campanazo de apertura de la rueda de operaciones de la Bolsa de Nueva York, una ceremonia tradicional que sirve para promocionar a un país o a una empresa y del que la Argentina había participado por última vez durante el gobierno de Carlos Menem.
El encuentro con los empresarios fue a puertas cerradas y duró casi una hora. Tras un primer discurso del Presidente, los ejecutivos y analistas de Exxon, Cargill, a Barrick Gold, Deutsche Bank y Occidental Petroleum, entre otras empresas, plantearon sus consultas.
El vocero de la reunión fue el ministro de Planificación Julio De Vido. Según su relato, Kirchner les manifestó a los empresarios que la Argentina lleva adelante una "política económica heterodoxa, pero dentro de los cánones de la economía clásica" y les aseguró que su gobierno "no seguirá recetas que lo perjudiquen".
De Vido, que estuvo entre los ministros que acompañaron a Kirchner, calificó el encuentro de "muy bueno".
Ante los empresarios, el Presidente también defendió su plan económico y no ahorró críticas a los organismos financieros internacionales, según reconstruyó el cónsul en Nueva York, Héctor Timerman, que también participó del desayuno.
"Me llaman heterodoxo, pragmático, pero pudimos salir del default y reconstruir la estabilidad y la credibilidad y no fue tarea fácil", dijo Kirchner a los empresarios, de acuerdo al relato que Timerman hizo a la prensa.
También agradeció, según comentó el cónsul, "el gesto del Mercado" neoyorkino de haberlo invitado a abrir las operaciones de la Bolsa de Valores con el tradicional campanazo y enfatizó que la Argentina "volvió a tener en el mundo un lugar que nunca debió haber abandonado".
Además de De Vido y Timerman, asistieron al desayuno el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y la ministra de Economía, Felisa Miceli, que ayer se sumó a la comitiva tras su gira por Singapur.
La reunión se produjo luego de la reunión que alrededor de 50 empresarios mantuvieron ayer con De Vido en la que el funcionario destacó la alianza del Gobierno con el capital extranjero, cargó contra los análisis de Wall Street y descartó que la inflación o la falta de energía amenazaran al país.
Campanazo. Tras el desayuno con empresarios, Kirchner protagonizó la escena simbólicamente más fuerte de su visita a Nueva York: con el tradicional campanazo abrió la rueda de operaciones de la Bolsa local, ante la mirada de los hombres más poderosos de Wall Street.
Flanqueado por la senadora Cristina Fernández y por el presidente de la Bolsa, John Thain, el Presidente se paró en el balcón del recinto bursátil y durante varios segundos apretó el botón que activa la campana. En medio de los flashes, miró a Thain y con un pulgar levantado quiso saber si el tiempo era suficiente. Un gesto del ejecutivo le indicó que sí. Siguieron los aplausos y enseguida la Bolsa se sumió en el ritmo frenético de las operaciones.
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Gabriela Galinovsky, Ignacio Minturn, Marina Velardez, Maria Belen Rey

