Crimen en la Panamericana: aseguran que el joven fue baleado a quemarropa
El fiscal dijo que la víctima recibió un disparo desde una distancia "menor a cincuenta centímetros". Intenso dolor de familiares y amigos en la inhumación.
La búsqueda Edgardo Petrocchi (57), sospechado de ser el autor del disparo que el domingo terminó con la vida de un joven de 18 años en un peaje de la Panamericana en Pilar, sigue adelante.
Ayer hallaron su auto -un Daihatsu Charade- en su casa de Lomas de Zamora. Pero no estaba: todo indica que se fugó. La Policía dispuso un fuerte operativo para tratar de ubicar a este hombre que trabajaría para una empresa de seguridad.
Esta mañana, el fiscal reveló que la víctima recibió un balazo desde una distancia "menor a cincuenta centímetros", y aseguró además que el agresor efectuó al menos dos disparos.
"Se han reunido algunos elementos que nos hace presumir quién es el autor del hecho", precisó el fiscal de San Martín Hernán Zuazo, quien agregó que el sospechoso -sobre el que pesa un pedido de captura nacional e internacional- baleó a la víctima desde una distancia "menor a cincuenta centímetros".
Zuazo también precisó que el agresor podría haber disparado dos veces: "Se encontró una vaina servida del mismo calibre en el lugar del hecho, y otra en el exterior de su vehículo, del mismo calibre", reveló en diálogo con Radio Mitre.
Mientras tanto, y en medio de un profundo dolor, el cuerpo de Pablo Piccioli fue velado junto al de su abuela en una sala de Caballito. Los restos del joven y la mujer -quien murió poco después de enterarse de lo que había pasado con su nieto- fueron inhumados esta tarde en un cementerio privado de Pilar.
El abogado de los hijos del presunto atacante aseguró: "Ellos no saben si su padre está vivo o muerto, y quieren que aparezca". El letrado precisó que en el allanamiento realizado a la casa del sospechoso "se incautaron municiones", pero aseguró que "no había armas".
El hecho ocurrió el domingo a las 19.15 en el kilómetro 37 del ramal Pilar de la Panamericana (Edición impresa). Los hermanos Andrés (22) y Pablo Piccioli volvían a su casa de la calle Cerviño, en Palermo, desde el country Indio Cuá, ubicado en Exaltación de la Cruz.
La tragedia comenzó a escribirse doscientos metros antes de llegar al peaje. En ese momento, el auto de los hermanos —un Renault Clío— fue rozado por un Daihatsu luego de una maniobra brusca. Al llegar a las cabinas, los jóvenes detuvieron el coche y bajaron. El conductor del otro vehículo también descendió.
La discusión fue subiendo de tono. El acusado sacó un arma –sería de calibre 22 y le disparó a Pablo a quemarropa. La bala le dio en el estómago. El joven de 18 años fue trasladado de inmediato al hospital de Los Polvorines, pero murió en el camino.
El agresor, en tanto, subió a su coche y escapó a toda velocidad. Un par de autos intentaron seguirlo, pero lo perdieron en la bajada de la ruta 197. El drama para la familia Piccioli se agudizó poco después: la abuela del joven murió horas más tarde al enterarse del asesinato de su nieto.

