La literatura es el arte de la palabra, no del papel. Tanto si resuena en nuestros oídos por boca de un juglar, como si aparece en un códice iluminado a mano o sobre un papel que ha pasado por prensas, la literatura es palabra.
Platón consideraba inhumana a la escritura por pretender establecer fuera del pensamiento, lo que en realidad sólo puede existir dentro de él. Era pensada, inicialmente, como una tecnología externa y ajena. Sin embargo, en la actualidad, la escritura se halla tan interiorizada, que nos resulta difícil considerarla una tecnología, como por lo general hacemos con la imprenta y la computadora.
El avance audiovisual vía la informatización de los soportes, se esta apropiando del hecho literario.
Los libros electrónicos no tendrán, necesariamente, analogías con el texto impreso. Con cada nueva incursión en el hiperespacio se agrega algo nuevo, se abren mayores posibilidades creativas. El soporte electrónico permite que el lector ejerza poderosamente su papel de re-creador del texto, en relación a los contenidos y a la organización textual.
Sobre la base de proyectos ya avanzados, podemos imaginar al libro del futuro como un objeto del tamaño de un libro tradicional, ocupado en su parte central por una pantalla de cuarzo, y con un teclado reducido en la parte inferior que servirá para registrar en sus “páginas” las marcas que deseemos (subrayados, llamadas de atención, comentarios, señaladores, etc.)
Existen diferentes fuerzas que actúan sobre el libro de hoy, empujándolo hacia la transformación, una de ellas es la acentuada conciencia ecológica que se esta creando; Los libros comunes requieren para su publicación de ingentes cantidades de papel, lo que implica la tala indiscriminada de árboles. El libro electrónico no participa de ésta agresión a la naturaleza. Inclusive, los libros que contienen dentro de la celulosa utilizada en la fabricación del papel gran cantidad de componentes químicos, presentarán en el futuro un grado de deterioro tan acusado que, literalmente, se desharán en nuestras manos.
Otra de las fuerzas tiene que ver con el almacenamiento de ejemplares, en las bibliotecas, gran parte de las colecciones permanecen ociosas; en las editoriales, la rotación del material es muchas veces lenta. A modo de ejemplo, si comparamos el espacio requerido para almacenar los 110 tomos de la Enciclopedia Espasa- Calpe con el que se necesita para almacenar la misma cantidad de información que ella contiene en soporte de CD-ROM, encontraremos una relación lineal de, aproximadamente 1000 en 1.
Es muy probable que el software de los libros virtuales vuelva obsoleta a la tecnología basada en papel que ahora utilizamos. La habilidad de una computadora para conducir velozmente la búsqueda de una palabra dentro de un contexto determinado es imposible de igualar por la tecnología en papel.
Otro punto a destacar está relacionado con lo que algunos denominan libros de exploración, en los que el lector puede ver mapas e investigar las porciones que específicamente le interesen, con un simple tecleo en las localizaciones deseadas, a partir del cual accederá a información detallada, imágenes fotográficas e incluso, videos de esos lugares. De esta manera estamos viviendo un nuevo modo de "conocer", una forma nueva de adquirir experiencia.
McLuhan fue el primero en reconocer que los sistemas de información electrónica son medio ambientes con vida, en el pleno sentido orgánico, que alteran nuestros sentimientos y nuestra sensibilidad. Es momento, entonces, de avanzar, dejando a un lado los tradicionales planteos que reflejan cierta nostalgia por los tiempos en que el libro, como texto cerrado e impenetrable era el paradigma para adquirir nuevos conocimientos; y adoptar estas nuevas tecnologías como medios a través de lo cuales no sólo podremos acceder con más facilidad a diferentes tipo de información, sino que nos permitirá viajar virtualmente a sitios, conocer culturas, geografías, a las que quizá nunca podamos llegar con nuestra porción de sustancia orgánica, pero sí, mediante la extensión técnica de nuestras percepciones que se da con el desarrollo y la adecuada implementación de estas tecnologías.
Podemos leer un cuento de viajes y aventuras, con lo cual podremos conocer algunas historias de personajes particulares, pero los textos electrónicos por medio de su programación, nos permiten establecer una relación interactiva con los textos, imágenes y sonidos, lo que hace nuestra la experiencia que, en un libro tradicional, era de otro.
BIBLIOGRAFÍA
Ong, W. J. "La escritura reestructura la conciencia", " Imprenta, espacio y clausura". Capítulos 4 y 5 de Oralidad y escritura. La tecnologizacion de la palabra. México, FCE, 1987.
De Kreckhove, D. Capítulos: 1,2,17,18,19; de "La piel de la cultura". Investigando la nueva realidad electrónica. Barcelona, Gedisa, 1999.
Coover, Robert. Hipertexto e hipermedios. Buenos aires, La Nación, suplemento literario, p. 6, feb. 6, 1994.
_________Hiperficción: novelas para la computadora. Buenos Aires, La Nación, suplemento literario, p. 1-2, mar. 13, 1994.
Documentos extraídos de Internet -www.yahoo.com.ar-
Joaquín M. Aguirre Romero
El futuro del libro.
Umberto Eco
Fragmento del epílogo de Umberto Eco para la compilación de Geoffrey Nunberg titulado El futuro del libro: ¿Esto matará eso?. Editorial Piadós.
María Paula García

