
Jueves 11 de marzo, Madrid, España. Diez bombas estallan en cuatro trenes que llegaban a la estación Atocha, la más importante de la capital ibérica, dejando un saldo de 200 muertos y más de 1500 heridos. Es el peor atentado terrorista en la historia de España y la noticia recorre los medios de comunicación de todo el mundo. En Internet, las informaciones de último minuto se suceden continuamente. El pueblo español, indignado, comienza a volcar su dolor y bronca en distintos sitios, incluyendo los weblogs.
En el caso concreto de Barcelonablogs, un sitio que ofrece alojamiento gratuito a blogs españoles, distintas publicaciones culpan, ya sea al movimiento separatista ETA, al grupo terrorista Al Qaeda o al mismo presidente José María Aznar, por el trágico atentado. Un posteo titulado “¿El PP detrás del atentado?”, desliza la hipótesis de que el Partido Popular (al que pertenece Aznar), habría provocado intencionalmente la masacre. El posteo inicia el debate y los comentarios arrojan las más diversas opiniones. ¿Qué conclusión se puede extraer de este tipo de publicación? ¿Se puede hablar de una organización social del weblog? ¿Es posible hablar de los weblogs como repositorios de conocimiento? ¿O sólo se transmite mera información?
Primero, es preciso explicar que los weblogs son conexiones de enlaces anotados con la intención de provocar el diálogo entre los lectores y servir de depósito para el pensamiento. El aspecto colaborativo de estos sitios radica en que son los propios lectores los que pueden proponer y escribir la mayoría de las noticias, e incluso comentarlas.
En este sentido, los weblogs adquieren un uso social y los usuarios, al interactuar con el desarrollo de Internet, ya no son simples receptores de sistemas, sino que se convierten en productores, transformando las nuevas tecnologías y adaptándolas a sus propios usos y valores. En el caso de Barcelonablogs, los comentarios oscilan en un ida y vuelta de opiniones y contra opiniones que acrecientan el uso del weblog como herramienta de producción. Sin embargo, la diversidad de contenido provoca una flexibilidad que impide una organización mínima de reglas y valores sociales.
Algunos de los comentarios plantean la vuelta del dictador Francisco Franco para que acabe con el terrorismo; muchos proponen cerrar las puertas a la inmigración; otros defienden la causa separatista de ETA. A esto se le agrega la aparición de trolls (como los comentarios provocadores a los inmigrantes) y flames (como los insultos al movimiento vasco), que tienden a generar ruido en el debate. La relación señal/ruido se dificulta, provocando una discusión menos fructífera. De esta forma, estos tipos de weblogs se transforman en un simple repositorio de información y opinión. Así, es comprensible que un usuario prefiera leer la columna de un periodista especialista en política o conflictos internacionales, antes que los posteos o comentarios de un weblog.
Por eso, es necesario entender a los weblogs como un espacio de memoria autoorganizada, donde la voz de la comunidad supere a la de cada uno de los individuos. Para esto, es indispensable la moderación de los comentarios, que consiste en darle una valoración cuantitativa y cualitativa a los mismos. Mediante la automoderación de los comentarios, se pueden extraer las opiniones colectivas de los weblogs, la voz de la colmena, más cierta que la de cada uno de sus individuos. De esta forma, los blogs reelaboran la circulación de las noticias, funcionando como repositorio de conocimiento válido.
Los weblogs, como instrumento de acción colectiva, se encuentran en plena etapa de expansión dentro del mundo cibernético. Sin embargo, estas bases para una conexión en red autodirigida recién se está gestando. Sólo la conciencia de los usuarios permitirá el uso de los weblogs como medio tecnológico para la comunicación horizontal, organización social y una nueva forma de libertad de expresión que derive en conocimiento válido. De ellos depende.
Joaquín Arnáez
Bibliografía: - Candeira, Javier; “La Web como memoria organizada: el hipocampo colectivo de la red”. En Dossier “Para poder pensar”, Revista de Occidente (Madrid), marzo de 2001.
-Castells, Manuel; “La cultura de Internet”, capítulo 2 de La Galaxia de Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad. Madrid, Plaza & Janes, 2001.
Imagen extraída de la siguiente página: http://www.termosolar.net/sistemasolar.htm

