
Chat es una palabra en inglés la cual significa “conversar”, pero que en estas últimas décadas se convirtió en un término específico para designar el encuentro entre dos o más personas a través de la red de redes. El chat fue evolucionando y pasó desde los precarios BBS a los universos virtuales, que incluyen audio y video. El chat es útil para crear un espacio de reunión entre personas con los mismos intereses, también es el lugar donde se puede contactar a las personas que están a mucha distancia y establecer conversaciones en tiempo real. Hay diferentes tipos de chat: Los hay de todo tipo, desde el que solo admite texto sobre un fondo liso hasta el que combina también voz e imagen junto con la posibilidad de compartir archivos, dibujar en una misma pizarra, etc...
Chat es una palabra en inglés la cual significa “conversar”, pero que en estas últimas décadas se convirtió en un término específico para designar el encuentro entre dos o más personas a través de la red de redes. El chat fue evolucionando y pasó desde los precarios BBS a los universos virtuales, que incluyen audio y video. El chat es útil para crear un espacio de reunión entre personas con los mismos intereses, también es el lugar donde se puede contactar a las personas que están a mucha distancia y establecer conversaciones en tiempo real.
Hay diferentes tipos de chat: Los hay de todo tipo, desde el que solo admite texto sobre un fondo liso hasta el que combina también voz e imagen junto con la posibilidad de compartir archivos, dibujar en una misma pizarra, etc. Algunos son a través de una página WEB, otros por IRC, y se puede optar también por los mensajeros instantáneos como el MSN, que dicho sea de paso reporta más de 145 millones de usuarios alrededor del mundo, o el ICQ.
Chat: Exclusivos clubes privados
Cada día que pasa nos enteramos de nuevos y sorprendentes usos de la red de redes. Uno de los usos más comunes en Internet es el del correo electrónico: enviar y recibir mensajes a cualquier otra persona sin necesidad de cartas, teléfonos, faxes o contestadores, con la ventaja de recibir información editable o archivos especiales con los que trabajar. Pero hay usos de la red que en los últimos años tuvieron gran repercusión mundial en lo que hace a la transferencia de información instantánea, como es el caso del chat. Éste recurso cibernético rompe con los parámetros habituales en el trato que los individuos pueden establecer en el espacio urbano. Ya no es extraño, o por lo menos no tanto, saber que alguien a quien conocemos hizo a través del chat una amistad tan intensa, que terminó en matrimonio. 
En la ciudad nos encontramos con alguien o lo buscamos intencionalmente, en el submundo del chat sabemos que nos vamos a encontrar con alguien pero no adivinamos quién, ni cómo será. Es un mundo donde las identidades están o pueden estar enmascaradas: la fantasía y el juego son elementos indisociables de la relación que podamos establecer, condicionada por la fugacidad que siempre es riesgo, pero también un privilegio para quienes entran a esos espacios de reunión; la cita es constantemente a ciegas porque aunque se intercambien fotografías o se establezca una video conferencia, siempre esta la posibilidad de que la imagen sea falsa, o esté alterada digitalmente. La sorpresa nunca termina de resolverse del todo. La identidad, entonces, queda supeditada a otras formas de atracción y relación: la empatía de ideas, la simpatía mutua, la curiosidad, y el ejercicio del ocio por el ocio mismo. Con su horario eterno que anula el sentido del tiempo y su carácter de metáfora, es el lugar que fascina pero atropella cualquier sentido de realidad. El chat es donde se deja sentir que allí sólo tiene vida el tiempo libre... es un mosaico o rompecabezas lleno de figuras, ideas, pasiones, ardientes y locas expresiones psicológicas, héroes y villanos, inocentes y delincuentes; así es como el chat y sus diversos rincones y sitios, entonces se vuelven exclusivos, como clubes privados.
Un gran problema
Es muy grande la tentación de extrapolar el alcance de la red de redes y suponer que está desplazando a todo tipo de espacios urbanos convencionales. En Internet se pueden cumplir muchas de las responsabilidades y los rituales de la sociedad contemporánea, pero todo tiene sus límites.
Hoy se puede decir que en pleno auge de Internet las personas se identifican más con grupos sociales de otros lugares del planeta, con los que puede mantener un diálogo fluido a través de los salones de chat, compartiendo las mismas inquietudes, gustos, y hasta una identidad cultural común que con aquellos grupos con los que coinciden en una misma nacionalidad, lo cual produce un problema social ya que las personas prefieren sentarse frente a una máquina y comunicarse vía chat, en vez de juntarse con amigos “del tiempo y del espacio” en una plaza, provocando “por lo pronto” un aislamiento social.
Martín S. D’Alesio
Paginas concurridas:
http://www.elcomercioperu.com.pe/PcWorld/noticias
http://cibersociedad.rediris.es/inicio.htm
Bibliografía:
De Kerckhove, D. “la piel de la cultura” caps. 1, 2, 17, 18, 19; La piel de la cultura. Investigando la nueva realidad electrónica. Barcelona, Gedissa, 1999
Castells, Manuel, La galaxia Internet, Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad, Arete
Lettieri, Alberto. La civilización en debate. Globalización. Buenos Aires. Eudeba. 2003
Mayans i Planels, “Género chat, o cómo la etnografía puso un pie en el ciberespacio”, Gedisa, 2002
Montiel, edgar. El nuevo orden simbólico. La diversidad cultural en la era de la globalización. UNESCO. 2001
Murray, J. Capítulo 4. “Inmersión”. Hamlet en la holocubierta. Barcelona, Piados, 1999

