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Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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EL CHAT: ¿POPULAR O SELECTO? Por Paula Villará
14.03.2004

<a"registrate.bmp" src="http://www.ilhn.com/datos/practicos/ejercitacion/archives/registrate.bmp" width="110" height="163" border="0"align="left"_vspace="5"_hspace="5" />“Las historias personales que nos constituyen, el ejercicio de la praxis narrativa que nos hace ser quienes somos, fueron producidas y mediadas en el interior de determinadas prácticas sociales más o menos institucionalizadas: el confesionario, un tribunal, la escuela, el folletín y la novela, el epistolario amoroso, y en la actualidad un eslabón más de la cadena que reproduce viejas prácticas e introduce nuevas modalidades de relación a través de las nuevas tecnologías: el chat.” “Identidad, praxis y charlas por Internet”
"Chat" es sólo una palabra en inglés cuya traducción literal sería "conversar". Pero a esta altura, "chatear" es un término específico para designar el encuentro de dos o más personas en Internet (en forma privada o no) que mantienen, a su modo, una "conversación en tiempo real".
El siguiente trabajo intentará abordar cómo el género chat pasó de ser una aplicación en la cual sus usuarios creaban simplemente su propia forma de expresarse, a una forma en que agentes externos como los servidores o empresas que brindan estos servicios imponen una estructura standard para comunicarse que va desde emoticons hasta protocolos para establecer la comunicación.

El chat es una forma de intercambio de mensajes que mixtura la oralidad con el registro escrito. De algún modo los que participan en la red (los usuarios) han recuperado en el soporte escrito la tradición de la palabra oral, que privilegia el diálogo espontáneo, abierto e imaginativo centrado en lo que el discurso hace, más que en lo que dice. Según el autor de “Género chat”, Mayans i Planells el chat no es sólo un género confuso, sino un género en sí mismo. Su registro escrito es espontáneo, desprovisto de convenciones y reglas gramaticales o, al menos de la obligación de su cumplimiento. Casi no permite reflexión, a diferencia de cualquier narrativa (en esto se parece más a la oralidad) y el sistema de argumentación es más similar al de una conversación oral: el contenido se improvisa y se distribuye fragmentado. Sin embargo tampoco cabe considerarlo una mera transcripción de la conversación oral, ya que al teclear las intervenciones, proporciona una leve reflexibilidad, distanciamiento y estructuración muy superiores a las del registro oral, así como también la ausencia de información extralingüística o paralingüística como la entonación, gestos propios de la oralidad.
Las salas de chat existen prácticamente desde la llegada de Internet, pero fue en 1991, con la Guerra del Golfo, cuando el servicio marcó un hito en la historia. En medio del conflicto y mientras la cadena de noticias CNN (principal medio informativo desde el lugar de los hechos) estaba acusada de manipulación de imágenes, un canal de chat sirvió para que cientos de periodistas y testigos del conflicto intercambiaran información libre y anárquicamente.
La velocidad de las innovaciones tecnológicas ha influido en el chat tanto en la práctica del usuario, como en la practica narrativa. En salones de chat como el IRC o el Ciudad (se intercambiaba información libremente), los usuarios inventaban todo tipo de expresiones para comunicarse. Más tarde, con el surgimiento del Messenger y otras tecnologías de mensajería instantánea, aparecieron los emoticons: caritas y expresiones (representaciones gráficas) ya estipuladas por el programa que reemplazaban a los dos puntos con el paréntesis :). Esta imposición departe del programa llevó a que el chat sea entendido por muchas personas y no esté reducida sólo a un grupo de cibernautas conocedores de esos “textos icónicos”. Ya no es necesario leer de forma horizontal y ser parte de la comunidad de “chateros” para entender gestos como :-& (“no puedo hablar”). El Messenger, por ejemplo, posee una larga lista de emoticons con los cuales uno puede incluir un poco de “emotividad” a los textos de correos electrónicos o mensajes instantáneos. A partir de esta lista standard de “gestos” cualquiera puede chatear y entender lo que el otro está diciendo, aunque su interpretación dependa del contexto. La nueva mensajería instantánea universalizó el acto de chatear ya que de hecho, es gratis.
Llegado a este punto, parece que comunicarse a través de esta mensajería instantánea es lo mejor que nos podía pasar. Sin embargo la libertad en Internet, como describe un alumno de nuestra comisión, es condicional, ya que hasta ahora, cualquiera podía elegir el cliente MSN que más se adaptase a sus necesidades (MSN oficial, amsn, gaim,...) y utilizarlo. Pero Microsoft ha decidido cambiar el protocolo de su red y los usuarios que no usen el cliente MSN5.0 o MSN6.0 no podrán conectarse. Esto, además de coartar la libertad de elección de los usuarios, impide que las personas que no usen Windows puedan conectarse al MSN. De este modo, la red MSN se convertirá en una red completamente cerrada, que depende absolutamente de la voluntad de una sola empresa: Microsoft, logrando que ésta pueda en cualquier momento imponer requisitos a sus clientes por seguir usando la red, incluso podría cobrar por sus servicios.
Actualmente ya solicita información privada totalmente irrelevante para brindar el servicio, con la única intención de vender los datos a terceras compañías que procesan los datos para sus campañas de publicidad haciendo perfiles de usuario según sus preferencias. Así es como estamos... así es como estaremos?

Paula Villará

Bibliografía:
Mayans i Planels, “Género chat, o cómo la etnografía puso un pie en el ciberespacio”, Gedisa, 2002.

http://www.loshornoslp.com.ar/principal/noticias/info_ant/informe_chat.htm

http://www.jabberes.org/comment/reply/55

Publicado por el Marzo 14, 2004 07:59 PM | TrackBack
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