
Desde sus comienzos Internet se presento como un ámbito de intercambio y difusión descentralizado, sin jerarquías ni controles. Sin embargo representa el poder de dominación y hegemonía que ejerce Estados Unidos a lo largo del planeta. Este poder se traduce en la manipulación, organización y distribución de los contenidos y sus formas que circulan en la red. Las culturas mostradas y el modo en que lo hace, son el resultado de las clasificaciones reduccionistas. El predominio de la cultura norteamericana, con su lengua y contenidos, representa la voz de la colmena, oculta tras la falsa idea de una Internet fuente de diversidad, igualdad y libertad, en el cual convergen distintos puntos de vista. Estados Unidos impone su producción al mundo, manejan y procesan la información sobre otras culturas. Esta hegemonía se expresa principalmente en la primacía de la lengua inglesa en la red.
Internet presenta oportunidades enormes para el desarrollo de la diversidad cultural y lingüística. Pero para ello es esencial que esta oportunidad no sea dominada por un control excesivo del gobierno y empresas norteamericanas a través de medidas como la imposición de cupos de contenido nacional y restricciones sobre contenidos de otras culturas, además de otros esfuerzos deliberados e indirectos de regular los contenidos de Internet.
Existe la marginación de un número importante de memorias y culturas. Este nuevo sistema global de información (Internet) privilegia la información sobre ciertas culturas y regiones (países avanzados y desarrollados), y marginan, disminuyen y simplifican muchas otras. Las operaciones de procesamiento de información actual, histórica y cultural se han centrado en Estados Unidos, sus bases de datos y la ideología de sus operadores. Lo que produce un fuerte vaciamiento de culturas, fundamentalmente la de los países menos desarrollados.
La hegemonía a nivel informativo y a nivel cultural de los Estados Unidos se ve reforzada por la idea de una red democratizada en la que se puede encontrar todo tipo de información. Esto representa una falacia ya que es difícil encontrar ciertas cosas en la Web hasta con los mejores buscadores. Mediante este sistema de interacción en red podemos obtener más sobre Nueva York que sobre Argentina, o alguna de sus provincias.
Esta notable desigualdad en los contenidos se complementa con el predominio del ingles en la construcción de las paginas Web (49% contra un 5,68 del español). Es significativo el hecho de que el ingles sea el idioma al que se debe recurrir inevitablemente y que Estados Unidos sea el único país que no necesita utilizar un sufijo en las direcciones electrónicas que circulan por la red. Aunque existen programas y software traducidos y fáciles de leer, en la traducción se produce una perdida significativa en cuanto a estilo, ironía y en poder de comunicación. Dicho predominio lingüístico le permite difundir su patrimonio cultural por encima del resto.
Sin embargo, esta situación no seria irreversible, como muchos quieren hacernos suponer, y lo demuestra La Fundación Redes y Desarrollo (FUNREDES), quien defiende el valor de la diversidad de las culturas y de las lenguas en el ciberespacio. Señalan que la presencia del español en Internet aumenta considerablemente gracias a la producción de contenidos en español de España y América Latina (resulta sorprendente la baja producción de México, ¿será la vecindad con Estados Unidos que los incentiva a producir en ingles?). FUNREDES propone la idea de una política hispánica de producción de contenidos en español y una adhesión en alianzas estratégicas entre lenguas latinas para llegar a hacerle contrapeso al predominio ingles.
A pesar de esto la representación del español no ha llegado aun a un nivel acorde con su población en el mundo real. Y si aumenta la presencia de contenidos en español mejorara la representación de los valores culturales hispanos.
A todo esto la hegemonía norteamericana en Internet sigue siendo visible y palpable. Por un lado, como señala Castells, si la cultura de Internet es la cultura de los creadores de Internet, si la creadora de Internet es la cultura norteamericana, es esta la que se encarga de manipular y regular sus contenidos y desarrollo para ser la mayor representada en la red. Por otro lado, si Internet puede constituir una mente o memoria colectiva, como dice Candeira, en la que convergen diversos puntos de vista e informaciones de diferentes tipos, llegando a conformar un conocimiento global, por sobre los individuales. Cabe preguntarse hasta que punto esta voz de la colmena no tiende más a lo particular (Cultura y lengua norteamericana) que a lo colectivo (diversidad e igualdad cultural), cuando este sistema de conocimiento achica el número de voces, de interpretaciones y limita la reflexividad sobre muchas culturas escondiéndose tras la utopía de un mundo conectado e informado por Internet.
OLIVERA, MARIA ESTHER
Bibliografía
- Castells, Manuel, La galaxia Internet, Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad, Arete.
- Candeira, Javier, La Web como memoria organizada: el hipocampo colectivo de la red.
- El Atlas de Le Monde diplomatique, Edición Cono Sur, Capital Intelectual S.A., 2003.
- Ford, Aníbal, La marca de la bestia, EUDEBA, 1998.
- Diversidad cultural y pluralismo, informe mundial sobre la cultura 2000-01, Madrid, Ediciones Mundo Prensa / Ediciones UNESCO 2001.
- Lessig, Lawrence, Las leyes del ciberespacio, Cuadernos ciberespacio y sociedad n°3, Marzo 1999.
- www.IBM. Com
- www. Unilat. org

