
Con bombos y platillos se anunció el proyecto del Ministerio de Educación de la Nación, en octubre de 2003, referido al fomento de la lectura. El primer ámbito elegido fue el estadio de fútbol, lugar emblemático para el sentimiento nacional. Pasión de multitudes.
Ésta actividad mereció la crítica por parte de la cursada, respecto a la actitud de astigmatismo o consideración general.
Recientemente uno de los temas que se debatieron en el aula, se relacionaba con los autores tratados en ese momento (de Kerkchove, D.), a partir del cual surtió el efecto crítico por parte de los concurrentes al tratar la dicotomía respecto a la entrega de publicaciones cortas en las canchas de fútbol por parte de la Secretaría de Cultura, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación.
Es dable mencionar que el lanzamiento del programa se realizó el 23 de octubre de 2003 bajo el título “Cuando leés, ganás siempre”, considerando para ello la entrega de entre 50 mil y 70 mil cuentos, por fecha de partido hasta la finalización del campeonato.(Ver más aquí)
Uno de los compañeros habló de “estigmatización”, lo que provocó más de una afirmación, contraria y a favor.
La situación abre interrogantes: ¿no será que los funcionarios nacionales manejaron el verosímil social que considera que las personas que concurren a las canchas de fútbol son incultas? ¿No es acaso un rótulo el que manejaron a la hora de ir a los estadios de fútbol? Como si ellos fueran los eruditos y dijeran:’ yo que se, te digo a vos que no sabés’.
Cabe recordar que la visita a las canchas de fútbol fue el puntapié inicial del proyecto que contempla la lectura masiva en diversos lugares. Ámbitos que incluyó, terminales de ómnibus (13 de diciembre), balnearios como Miramar, Mar del Plata y Villa Gesell (8 de enero), pero no se sabe cuáles o cuál ha sido el resultado hasta el momento, ni tampoco ésta movida fue acompañada de talleres de lectura.
El presidente de la Nación, Néstor Kirchner afirmaba en el discurso inaugural de la presentación del proyecto, que “leer, poder interpretar y tener un análisis crítico de lo que uno lee es fundamental para una sociedad que quiere mejorar. Los argentinos necesitamos volver a la lectura y volver a sentir la motivación de pensar, de soñar y de estructurar un país diferente al que nos ha tocado vivir”.
¿No será que éste gobierno se olvidó de insertar una postura enriquecedora? O, ¿será que optó por la parafernalia y no por la decisión incólume de revertir ésta situación?
Lettieri (*) expresaba en la conclusión de su obra “deseo sinceramente que su lectura no sea polvo en el viento, y que contribuya a que, entre todos, podamos imaginar y construir un futuro mejor”.
Hasta el momento, todo hace suponer que es una utopía unir lectura y crecimiento intelectual, alejado de los intereses políticos partidarios
(*). Lettieri, Alberto. “La civilización en debate”. Historia contemporánea: de las revoluciones burguesas al neoliberalismo; Editorial Eudeba, 2003.
Por: Miriam Bobadilla

