¿Podemos asegurar que en la era de la información la raíz de todo desarrollo tecnológico, económico o social está en la innovación.? Este objetivo nada fácil de lograr parece ser asociado a una satisfacción personal, del tipo que sea, ligado al acto de la innovación. ¿Esto es básicamente lo que motiva a los hackers?, el placer de crear por crear, o quizás esa “ambiciosa idea” de siempre indagar más allá de lo establecido, de tener como único límite la propia imaginación.![]()
Podemos decir entonces que todo el mundo pueder ser hacker en lo que hace, y que cualquiera que esté movido por la pasión de crear en su actividad propia está motivado por una fuerza superior a la de la ganancia económica o la satisfacción de sus instintos. La única diferencia es que la innovación tecnológica informática provoca el cambio en la era de la información, de ahí que la cultura hacker se manifieste de forma particularmente espectacular en las tecnologías de información y en Internet, así como también las empresas de telefonía celular. Las mismas comenzaron con una base previa: establecer comunicaciones y desarrollar nuevas posibilidades innovadoras que llevan a la competencia a los distintos servidores. El uso de celulares ya no se rige solamente por su código base: el de comunicar, sino que excede esos límites y los trasciende hasta los menos pensados, cobrando importancia estética, y hasta incorporando colores en la pantalla de los mismos, de esta manera la telefonía celular pasa a tener cada vez más competidores indirectos como consecuencia de las múltiples funciones que contienen hoy en día los mismos.
Estos nuevos sistemas tecnológicos modifican las costumbres y cultura de la gente, creando una cultura individual que homogeniza las conductas, hábitos y dependencias. Por otra parte esta cultura genera una jerarquización que se corresponde con la creación de una nueva tecnología, es decir que estos niveles duran hasta la creación del nuevo avance, y así sucesivamente. Provocando una “gula” tecnológica en los usuarios.
Inconscientemente nos vamos globalizando cada día más, y también inconscientemente nos hacen ser dependientes de tecnologías tal vez innecesarias para nosotros, pero una vez que las adoptamos no podemos dejar de depender de ellas. La rueda que hace circular a estas grandes corporaciones tecnológicas, no es sólo el poder económico, sino también la necesidad de pertenecer al mundo de las telecomunicaciones y no escapar de un mundo que si bien rechazamos no queremos dejar de pertenecer.
Esto nos hace llegar a un falso pensamiento, aquel que nos indica que estamos llegando a una tecnología sin trabas, a una “libertad” absoluta de acción y creación. Pero esta libertad es ficticia ya que tenemos la conciencia aparente de estar en plena facultad de nuestros actos, pero sin embargo, sólo respondemos a la nueva cultura, la cual también incluye mantener en secreto sus innovaciones a pesar de tener un código común con el resto de los servidores. Finalmente podemos decir que se les da cada vez más poder a los individuos, un poder “aparente” y sin limitaciones. Pero no nos confundamos esto es ficción, no realidad.
Giselle Spinelli

