Reflexiones (o la técnica de asociación libre) acerca de una estatua, una pluma, y el poder de la palabra... una visión acerca de la lucha por la libertad.
“Hágase la luz...”La estatua de la libertad, esta situada a los pies del río Hudson, en las orillas de Nueva York. Son numerosas sus significaciones tantas como el orgullo que esta mole de 225 toneladas tiene para el pueblo estadounidense.
En esta versión made in Argentina, Quino y su genialidad conmutaron algunas de sus partes y, también aquí se generaron nuevas significaciones que a partir de la pluma y el papel nos permitieron encontrar un manojo de casualidades...La famosa antorcha encendida simboliza perdurabilidad, algo que se mantiene siempre vivo (en los Juegos Olímpicos la antorcha allí presente nunca se apaga, se perpetúa durante todo el certamen y significa el fuego de la vida). Lo mismo ocurre con la escritura que pese a estar asociada con la muerte, (con lo no vivo) paradójicamente su no dinámica o su encerramiento en un contexto limitado aseguran su perdurabilidad y su potencial para ser revivido en cada momento.
Liberty Island o “La libertad en una isla”. La estatua de la libertad se halla en el medio de una isla que lleva el nombre de Liberty Island o Isla de la libertad. Una mujer robusta mira hacia un punto cardinal, y sostiene una antorcha, más en este caso se ha hecho acreedora de una pluma. De una pluma y de palabras que (como la estatua) parecen estar aisladas, solas, en el medio de un mar de letras.
Y porque no pensar entonces que, como afirma Walter Ong, cuando ponemos en práctica el lenguaje (escrito) las palabras escritas quedan aisladas del contexto dentro del cual las palabras habladas cobran vida.
Se podría acordar con ciertos autores que afirman que la escritura sacó al hombre del mundo posesivo, de interdependencia total y de relación mutua que es la red auditiva, esto es la palabra oral. Y comenzó así, “un camino hacia la libertad e independencia”. (1)
“Lo que libera es tambien lo que esclaviza”. Como buen sinónimo de lo sucedido en 1776, las cadenas que sujetan los pies de la estatua están rotas, signo de la liberación estadounidense que dicho monumento celebra. Pero así como en este caso las ataduras eran físicas y políticas, en la historia podemos encontrar otras que, aunque más sutiles, también privaron al hombre de su autonomía. Platón decía que las personas vivían “cegadas” dentro de una caverna y solo veían las sombras que captaban sus sentidos. Es decir que solo podían mirar y memorizar pero no pensar. Y fue así que con la “luz” del conocimiento se pudieron romper estas ataduras (excepto que por esto nadie hizo ninguna estatua.) Pero quizás fue la aparición de la escritura una de las mayores revoluciones en pos de la independencia de toda la humanidad. Sin embargo, en “Tristes Trópicos" Claude Levi-Strauss afirma que la escritura más que una herramienta cultural fue una de las mayores armas de dominación entre los hombres, cuando su dominio estaba en manos de unos pocos. Lo paradójico fueron las resistencias que esta “tecnología” enfrentó en sus orígenes, pero más sorprendente aún es el nombre del principal resistido... Platón que, como dice Ong la acusaba de “artificial, perjudicial para la memoria e incapaz de emitir respuesta” . Quizás, en aquel contexto se tendría que haber cambiado el dicho: “El que nos libera es también el que nos esclaviza...” Cualquier coincidencia con la historia (y los dueños) de la estatua estadounidense es mera casualidad!!

La aldea más grande del mundo...Las siete puntas de la corona representan los océanos o los continentes, semejando la simbología de los aros olímpicos.
La integración es, según se proclama a voces, un proceso en constante acentuación; la “aldea global”, una realidad cada vez más perceptible para todos. Estamos más juntos, más unidos, pero las paradojas no dejan de acosarnos y las tendencias aislacionistas y separatistas se incrementan en igual forma.
La estatua representa la libertad, en la tierra de la libertad, que lucha por su propia libertad, liberando a otros pueblos, para mundializar el bien más preciado por el hombre. Pero se hace necesario un garante, un fiscal que controle el respeto por los valores impuestos, que establezca la norma bajo amenaza de sanción; un centinela que maneje los hilos de nuestro planeta como si se tratara de una marioneta. La “aldea global” reclama un cacique. Los aspirantes al puesto se baten a duelo entre diplomacia y misiles teledirigidos. Los estandartes que esgrimen se abarrotan de frases “hechas”, pero nunca hechas en la realidad.
(1) McLuhan, Marshall; La Galaxia Gutenberg, Cìrculo de Lectores, Barcelona, 1998, p 37.
Publicado por: "AMITAS" (Que quieren ser perdurables...).
Gorosurreta, Áurea. Massa, Guadalupe. Moreno, Victoria. Plladino, Betiana. Silva, Cintia.

