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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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Sin palabras...
27.02.2004

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“...El viejo Vainamoinen (...) construía un navío en la punta de un promontorio nebuloso y cantaba un canto mágico a cada parte nueva. Pero cuando llegó el momento de ensamblar los mástiles, de tallar la proa y de redondear la popa, tres palabras le faltaron de repente...
- Ah, desdichado de mí, mi navío no podrá sostenerse a flote, no podrá navegar en el agua... “ (1)
¿Qué es lo que le falta al barco del viejo Vainamoinen para mantenerse a flote?

Palabras... nada más y nada menos que palabras, porque las palabras en las culturas orales son portadoras de magia, de la magia de la creación. De esto dan testimonio las cosmogonías, los numerosos mitos de origen que se refieren a la creación como creación verbal.
El mito fue el lenguaje fundador del mundo en la Grecia homérica. Este lenguaje permitió el pasaje del caos, lo confuso, a una representación argumentativa del mundo. El poeta, el “aedo”, en tanto mensajero de los dioses, realizaba una representación del mundo a través de los relatos míticos.
La vida de los griegos homéricos estaba totalmente estructurada por los mitos. Es decir, eran los dioses a través del “aedo” los que determinaban el accionar de los hombres. Tal como lo afirma David Olson el hombre homérico, a diferencia del griego clásico, no tomaba decisión alguna respecto de su accionar sino que actuaba porque “tenía que”.
Los griegos clásicos, explica Olson (2), se diferencian del hombre homérico en la medida en que tanto el habla como la acción se originan en la mente bajo el control del “yo”. Los griegos homéricos se reconocen como seres pensantes con voluntad y sentimientos; adquieren conciencia de sí y del mundo. Pero esta autoconciencia no surge de la nada sino que es propiciada por la experiencia de la escritura. Es decir, la escritura estructura al hombre, a la sociedad y al mundo de una manera diferente.
De la misma manera la imprenta como toda tecnología es estructurada por la sociedad al mismo tiempo que estructura la misma; los vínculos entre tecnología y sociedad son tan estrechos que existe entre ambas una influencia recíproca: la sociedad influye en la generación de nuevas tecnologías y a su vez éstas tecnologías influyen profundamente en la sociedad.
Mi hipótesis es que tanto la imprenta como los medios masivos, si bien están considerados como grandes avances tecnológicos, implican un gran retroceso a nivel humano y social. Dicha concepción de los medios masivos como un retroceso puede encontrarse en Marshall Mc Luhan.
Dicho experto en medios de comunicación ha afirmado que tanto el alfabeto fonético, como la imprenta y lo que él denomina “medios eléctricos”, son las tres grandes tecnologías que estructuran la sociedad. Si bien los medios eléctricos suponen un avance respecto de la imprenta, Mc Luhan afirma lo contrario aduciendo que la irrupción de los mismos implica un retroceso hacia los tiempos en los que aún no existía la palabra escrita y la oralidad ocupaba el centro de la escena. Este retroceso estaría propiciado por la recuperación de los valores de las culturas orales que él entiende como primitivas.
A diferencia de Marshall Mc Luhan creo que tanto la imprenta como los medios masivos no implican un avance a nivel humano y social precisamente porque con la emergencia de dichas tecnologías se pierden importantes valores de la cultura oral.
El hombre de la Grecia primitiva que vivía en una sociedad estructurada por la oralidad, estaba fuertemente ligado al rito (que tenía su origen en el mito). Esos ritos le permitían establecer fuertes vínculos con la comunidad. Al mismo tiempo le brindaban un refugio en la vida mística y en la fraternidad de las relaciones humanas directas y personales.
Con la irrupción de la imprenta y la difusión de los libros se pierden ciertos valores propios de la cultura oral que aún se conservaban con los manuscritos. Las reuniones colectivas que se efectuaban para oír a un orador recitar largos textos aprendidos de memoria dejan de tener lugar poco a poco. El libro por su estructura invita a una lectura personal e intimista que poco tiene que ver con la cultura oral y los valores colectivos.
Los medios masivos de comunicación no hacen sino continuar las tendencias que se habían puesto en marcha con la imprenta y la modernidad.
Los medios masivos, según Max Horkheimer (3) llevan al hombre a una comunicación tan social que lleva al mutismo a los individuos singulares estableciendo relaciones que muy poco tienen que ver con lo colectivo.
Como medios masivos por excelencia, La televisión e Internet producen un efecto hipnótico propio de gente incomunicada que la socióloga Beatriz Sarlo llama “Efecto Tugurio”. Es decir, los medios masivos acentúan esa dimensión de una cultura individualista propia de la modernidad y degradan la vida humana; es por este motivo que creo que tanto la imprenta como los medios masivos son tecnologías que implican un gran retroceso a nivel humano y social.

Paola Molina.
(1)Esta cita corresponde a un poema mítico finlandés llamado “Vainamoinen y el gigante Wipunen”. Citado en Vasallo, Isabel: Cuentos literarios tradicionales (selección para el segundo nivel). Colihue. Buenos Aires. 1993.
(2)“Las representaciones de la mente: los orígenes de la subjetividad en El mundo sobre el papel. El impacto de la escritura y la lectura en la estructura del conocimiento. Barcelona. Gedisa. 1998. P.269
(3) “La filosofía como crítica de la cultura” en Sociológica. Taurus. Madrid. 1979. Pp. 35-38.

Publicado por el Febrero 27, 2004 07:17 AM | TrackBack
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