
“Vemos con nuestros lenguajes. Nuestros medios son las metáforas, ellas crean el contenido y las formas de la cultura”
Manuel Castells
Los procesos de pensamiento están íntimamente relacionados con la materialidad que la palabra adquiera. Serán las formas materiales de existencia de la palabra las que se traduzcan a modalidades que generen conocimiento.
Es por ello que podemos afirmar que el sujeto en la historia y la construcción socio-histórica de las reglas que caracterizan una cultura, construyen y son construidas a partir de palabras. Por lo tanto vemos a la palabra como estructura e instrumento de la subjetividad. Y basta con desglosar la historia misma de la palabra, para advertir que desde la oralidad primaria al hipertexto, pasando por la escritura y la imprenta, el hombre ha transformado la tecnología de la misma y se ha ido transformado él mismo en este pasar de una a otra: la oralidad primaria, es decir la modalidad utilizada por aquellos que desconocían por completo la escritura, permitió que el mundo oral/auditivo sea el privilegiado, surgiendo inevitablemente del mundo inconciente creando el conciente. Los humanos entonces no “estudiaban”, aprendían por discipulado y memoria corporativa.
La escritura aparece dando una nueva dimensión al pensamiento, favoreciendo lo analítico y lo abstracto y otorgando preeminencia fisiológica al hemisferio izquierdo de cada sujeto.
Digamos entonces que la esccritura transforma el habla, el pensamiento y la memoria. Es una herramienta de cambio social. Nuestra primera tecnología. Y es tan profundo el cambio, y son tantos sus efectos, que el perfeccionamiento del alfabeto por parte de los griegos (ellos inventan las vocales), les dará el predominio intelectual que modelará la cultura occidental.
Más que ninguna otra invención, la escritura transforma la conciencia humana. Comienza a predominar otra sentido: la vista. El territorio del pensamiento pasa a ser, también, el papel (Fedro de Platón).
La imprenta ( 1436 d. C.) posibilita sujetos que saben leer y escribir, haciendo desaparecer al escriba y posibilitando el surgimiento de los eruditos, de lo culto y lo inculto. Se instituyen funciones como adentro/afuera, centro/margen, linealidad y jerarquía. Se deja de lado al sacerdote, para darle lugar al burgués.
Hoy, en la denominada ¨sociedad informacional¨, la tecnología nos permite relacionarnos con nuevos medios de almacenar, ordenar, etiquetar y transportar la información; introduciendo el hipertexto, modificando las maneras de interrelación de los hemisferios cerebrales y generando nuevas formas de concebir adentro/afuera, lector/escritor.
Este rápido recorrido apunta, por un lado, a poner de relieve que lo que caracteriza a las revoluciones tecnológicas es su capacidad de penetración en todos los dominios de la actividad humana, determinando nuevos modos de producir; y por el otro, apunta a tratar de entender un poco más la realidad actual a partir de este proceso discontinuo de palabras y tecnologías (de tecnologías de la palabra). 
Este proceso, esta discontinuidad, está modificando radicalmente los modos en que nacemos, vivimos, aprendemos, trabajamos, producimos, consumimos, soñamos, luchamos o morimos. Nuevos modos humanos de producir son condición de posibilidad de nueva subjetividad: el sujeto como productor-producido. Así como las dos revoluciones industriales atravesaron todo el sistema económico y social, aumentando el poder del cuerpo humano, fueron también posibilidad de expansión de la mente, expansión que deviene de/en la aparición de nuevos comportamientos que al repetirse terminan instituyendo, en el sentido expresado por Castoriadis, nuevas conductas, nuevas costumbres.
“Somos hipertecnologizados, pero neoanalfabetos”
Cornelius Castoriadis
Algunas apreciaciones acerca de la cultura en relación a las nuevas tecnologías nos podrán hacer recorrer la producción de la subjetividad en la puerta de entrada del siglo XXI.
Pese a que es probable que los valores socio-culturales sean factores transversales que estén dando rasgos a toda la cultura, más allá del uso o no de una PC, deberíamos detenernos a indagar la cultura generada por los “Sujetos Intemet”. Indagar, dudar, interpretar, empezar a ser sujetos modernos y racionales, para no seguir comprando espejitos de colores. Y así podemos defender la postura de que vivimos en una cultura que narcotiza, y coincidir con Levi-Strauss quien afirma que la escritura esclaviza. Lejos de “liberarnos” trajo y trae a diario contradicciones, censura, explotación. Una cultura construida sobre la creencia tecnocrática en el progreso humano a través de la tecnología, practicada y asentada en redes virtuales dedicadas a reinventar la sociedad y materializada por emprendedores capitalistas en el quehacer de una nueva economía.
Habrá que luchar contra esta (in)humanidad globalizada, contra esta sociedad virtual, sociedad capitalista. Para empezar, no estaría nada mal empezar a pensar acerca de las modalidades de estas luchas. Y no nos quedará más remedio que preguntarnos de una buena vez acerca de los efectos que estos cambios están produciendo y acerca de cómo se manifiestan en la vida cotidiana. 
Entonces cabe cuestionarse: ¿No es el hombre y no la máquina el que produce la censura en una relación de dominación y subversión? ¿Las máquinas democratizan o aíslan a las clases que no tienen los medios económicos como para acceder a ellas? La Internet ha causado diferencias entre los que poseen computadoras y los que no. Sin embargo, un grupo de chicos que piden dinero en la puerta de la Iglesia de la Medalla Milagrosa (Parque Chacabuco) frecuentan un cyber que esta a la vuelta, donde son amigos del dueño y este los deja navegar cuando no hay mucha gente. Y a través de este medio acceden al mundo. Sus condiciones de existencia son básicas, viven en un barrio de emergencia, apenas tienen para comer y sobreviven gracias a la caridad. Pero a través de estas computadoras que no les pertenecen, pueden estar "conectados".
Estos son rasgos de un capitalismo profundamente diferente de sus predecesores históricos. Posee dos características distintivas fundamentales: es global y se estructura en buena medida en torno a una red de flujos financieros. Se maneja en el planeta como si fuera su unidad territorial y realza el rasgo temporal característico de la inversión financiera movilizando virtualmente capitales inmensos en forma instantánea.
Aún creyendo que la Modernidad ha muerto, no debemos dejar de leer en la realidad que la sociedad sigue sufriendo sus promesas incumplidas de antaño y que sus contradicciones se renuevan día a día. Siguen el sufrimiento de los desocupados, los conflictos de intereses, los esfuerzos de los trabajadores, las competencias, los acuerdos, el hambre y el analfabetismo. El capitalismo no sólo no ha dejado de serlo sino que hasta es mayor su salvajismo.
Si desde una perspectiva histórica más amplia la “sociedad red” representa un cambio cualitativo en la experiencia humana, si las nuevas tecnologías generan nuevas subjetividades entonces los sujetos somos otros sujetos hoy. El tema es que nos demos cuenta.
Los Felípez: María Alicia Musacchio, Susana Lago, Micaela Martínez, Martín Suárez Pumar, Ruy Gratia.
Chicos: van bien con el texto!
A trabajar en darle un formato adeduado a la pantalla!
ELUCIDAR: HACER SINTIENDO, PENSAR LO QUE SE HACE, SABER LO QUE SE PIENSA
Juan Díaz
Operador en Psicología Social
Alejandro: Hace unos 25 días un alumno me hace llegar atachado a un mail una copia del articulo que a mi vez le envio (ME CONECTO).
El muchacho me pregunta si puede usar ese texto como material para la cursada de la materia que yo le estaba dando el cuatrimestre pasado. Me asombró el parecido entre ese escrito y un articulo que les había dado para leer. El articulo fue publicado en la Revista Campo Grupal NRO. 53, que también le envio.
Esto nos puso a pensar en el aula en la cuestión de las citas de autor, la facilidad cibernetica de cortar y pegar, la infinidad de textos que la “biblioteca” interrnet pone a nuestra disposición, las modificaciones en las prácticas de escritura, en fin, cuestiones acerca de las cuales solemos ocuparnos utilizando los libros de su autoria.
Hace unos pocos dias me entero que para algún alumno el plagiario puedo ser yo .
El articulo fue publicado en Campo Grupal a principios de febrero del 2004, le fue enviado a Roman Mazzilli, un par de meses antes.
No es esta una cuestión de la que me plazca ocuparme, es más lo hago con alguna reticencia. Creo que vale la pena y que debo intentar construir alguna manera de salvar la confusión que genera citar sin mencionar la fuente.
El daño es un daño a la confianza, es un daño intangible pero con efectos en el alma.
No es esta la razón por la que hubiera deseado contactarme con Ud., tampoco tiene que ver esto con sesgos policiacos ni leguleyos, solamente le pregunto: ¿se podrá hacer algo, los autores se podrán CONECTAR con el hecho de que no se trata de una cuestión menor al menos para mí.
El mundo esta como para que no me invadan expectativas de pasiones alegres, pero la verdad me encantaría que encontraran una manera de que con muy poco el incidente pasara a ser un acto estudiantil de utilización de machete cibernético.
Le agradeceré cuanto pueda hacer para ayudarme a aclarar este incidente y aprovecho para agradecerle por su trabajo para que muchos contemos con una cantera de materiales para pensar como son sus libros, afectuosamente, Juan Díaz
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