Celia vive en Campana, con su hija Mónica y su marido Carlos y sus nietos, Mauricio y Yesica. Celia es amiga de la quinta y de las comidas caseras.....¡los pastelitos son su especialidad!
Como todos los días Celia llama a la familia a cenar.
- A comer!!!!!!
Su hija, Mónia, la ayuda a poner la mesa, Carlos su marido recién llega del trabajo y luego de sacarse los zapatos se sienta en la silla. Yesica no responde al llamado de la abuela porque está “hipnotizada” frente al televisor mirando “Los Roldán”. Sus ojos parecen verse arrastrados a la pantalla como el hierro al imán. No emite ni siquiera un “ya voy”. Está ida, sin ningún contacto con su alrededor, sólo se le dibuja de vez en cuando una sonrisa en la cara. En ese mismo instante, Mónica grita furiosa:
-¡¡¡¡Yesica apaga ese televisor que te anula las facultades críticas!!! Yo siempre les digo a mis alumnos que mirar televisión no les va a abrir la ventana al mundo.
De repente se escucha un portazo.
-Mauricio querido, ¿sos vos? Ya esta la comida.
-Hola familia, esperen que mando un mail y voy a la mesa.
A Celia se le transforma la cara y dice:
-Siempre igual vos, venís de la imprenta y ya te metes en otra máquina. Ahora te alcanzo la comida, porque se te va a enfriar antes de que vengas .
Después de unos minutos la abuela le alcanza la comida, y se queda observando unos segundos la pantalla. Como despavorida vuelve a la cocina.
-Mónica me preocupa este chico, algo le va a pasar, todo el día frente a esa computadora le va a atrofiar el cerebro, además el dice que está hablando con gente, pero yo siempre lo veo sólo.
Mónica se echa a reír y dice:
-Mamá tenés que entender que los tiempos cambian, ahora es el momento de la computadora, no se si te entra en la cabeza mamá, ¡a veces sos tan cerrada!
-No, no..., yo entiendo que use la computadora para trabajar, pero a mi no me digas que ese chico está en contacto con la gente, yo no lo veo saludando con la mano a alguien, y ni hablar de la novia, cuánto tiempo van a durar.
- Ay mamá, no se preguntale a él.
Suena un celular, las miradas se dirigen a Carlos, quien abre su último modelo que incluye: pantalla color, internet, cámara digital, mensaje de texto, juegos y muchas cosas más. Carlos identifica el número y se levanta de la mesa. Celia ya nerviosa le dice a Mónica:
- Esto es el colmo, cada cual embobado con un aparato distinto. En mis tiempo se conversaba cara a cara, y el momento de la cena era sagrado. Pero al final no sé para que te digo todo esto a vos, si siempre termino igual, vos apurando la cena para ver los chusmeríos del programa de Rial, y yo sola hablando con la foto de tu padre.
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