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El Libro
Alejandro Piscitelli
ISBN 950-6970-1
Paidós - 2002
 


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La metáfora del tiempo
22.02.2004

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En El padrino existe una escena, hacia fin de año, en la que don Corleone camina entre los puestos de fruta alineados a lo largo de una calle de Nueva York. Corleone se detiene frente a un puesto sobre cuyas tablas se apilan naranjas, manzanas, peras relucientes. Va eligiendo la fruta muy despacio, adaptando la palma de su mano a los contornos redondeados, lisos o gruesos; se las acerca a la cara para oler el perfume cuya presencia garantiza la frescura y la madurez. Corleone ha elegido cada una de las seis peras y manzanas; ha mantenido, por algunos instantes, una relación intensa con esa media docena de frutas que recibieron, de parte suya, una atención minuciosa e individualizada. (Beatriz Sarlo, “Instantáneas”, Editorial Ariel, Bs. As. 1996, Cap.”Cultura fast y lentitud”)

Esta escena de la película El padrino habla de un tipo de temporalidad en la que objetos efímeros (como la comida) son seleccionados con detenimiento. Distinguir las cualidades casi imperceptibles de unas pocas frutas supone un conocimiento de detalle mínimos, pero significativos. Y este conocimiento necesita ni más ni menos que tiempo para desplegarse.

Y es justamente ese tiempo del que goza don Corleone, el que no tiene el espectador que reposa sobre el sofá de su living, al momento de observar su programa de TV favorito. Aquel ritmo pausado que muestra Corleone mientras aparta lo rico de lo menos rico, está en las antípodas de la vertiginosidad del tiempo que presenta la televisión, velocidad a raíz de la cual el televidente se transforma en víctima y subordinado del medio, contrariamente a lo que ocurre en la relación entre Corleone y el tiempo. Vivimos en la era eléctrica, la cual las tecnologías nos arrollan y exigen una interacción con nuestros sentidos corporales, son extensiones de nuestro cuerpo.

La televisión es hipnóticamente atractiva. Nuestros ojos se ven arrastrados a la pantalla como el hierro al imán. Es especialmente nuestro cuerpo (por encima de nuestra mente), nuestro propio sistema nervioso, el que queda fascinado ante el monitor. Nuestro sistema neuromuscular humano sigue permanentemente las imágenes, aunque mi intelecto divague en ese momento. Es decir, estamos condicionados a responder involuntariamente a cualquier tipo de estimulación, con lo que en psicología fisiológica llaman “respuesta de orientación”. Sin embargo, con la televisión, nunca finaliza el estímulo inicial; la televisión provoca rápidas sucesiones de respuestas orientativas sin dar tiempo suficiente para su clausura.

Tal como lo comentábamos anteriormente, el televidente se convierte en un prisionero de una fuerza externa, prisionero de la rápida secuenciación audiovisual. La televisión niega al espectador el tiempo suficiente para integrar la información en una base plenamente conciente, elimina el intervalo entre el estímulo y la respuesta, produciendo lo que algunos denominan “colapso del intervalo”. Inversamente a lo que ocurría con don Corleone en su selección de frutas, la TV nos deja muy poco tiempo para reflexionar sobre lo que observamos.

Se produce entonces lo que determinados autores llaman “síndrome del medio segundo perdido”. Estos teóricos afirman que la mente necesita al menos medio segundo para proporcionar una respuesta adecuada a un estímulo complejo. No obstante –tal como percibimos-, la televisión niega este tiempo al destinatario.

El resultado de todo esto surge solito: la inevitable necesidad de la industria televisiva de operar con estereotipos -produciendo efectos homogeneizantes sobre sus usuarios- para consumo rápido, como comida rápida. Después de todo, la TV no es otra cosa que uno de los innumerables representantes de la cultura fast.

Ni bien surgió en el grupo el “proyecto” que finalmente presentamos, no dudamos en adoptarlo y empezar a trabajar con relación al mismo. Creemos que está buena la idea de metaforizar, mediante la ayuda de la escena de un film (como en este caso), algunos de los temas trabajados en clases. Y también consideramos que ha salido un trabajo mucho más atractivo que la vez pasada, lo cual es visto, al menos por nosotros, como un progreso.


GRUPO RAYUELA: Román Rebichini y Martín Angulo

Publicado por el Febrero 22, 2004 08:28 PM | TrackBack
Comentarios

por favor necesito ayuda

Publicado por: io a Noviembre 8, 2005 09:24 PM
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