D@RKM@STER. Así se da a conocer.
Su mundo inmediato es su cuarto, su compu su altar y Gocu, He-man, y The lord of the rings son su galaxia.
Frente al monitor pasa horas, días, meses. No lo sabe, pues el presente es su único tiempo. El pasado y el futuro se han desdibujado. A oscuras nunca sabe qué hora es, almuerza junto a japoneses porque sus horarios no son fijos, sino que se mueven al compás de los relojes de los distintos países de los que se encuentra a un “clic” de distancia.
Las tecnologías son su pasión. Por medio de su compu se propone maximizar al tope la satisfacción de tener las últimas novedades. Su narcisismo narcótico lo ha llevado a adquirir hasta una cámara digital que nunca ha utilizado porque no tiene qué dejar registrado. Scaners, spammers y banners son terminos de su lenguaje corriente. Filmadoras digitales, photoshop y mini DV conforman su mundo cotidiano.
Sumergido en la red no necesita procesar la información que en su pantalla se refleja, ya que ella lo por él. Concentrado en la última película que bajo de internet, y mientras baja los adelantos de otra nueva de Spillberg, el resto de sus sentidos se encuentran anestesiados, por eso escucha como rumores lejanos las voces de sus padres llamándolo a comer. La rápida sucesión de imágenes lo tienen hipnotizado.
Su comodidad es extrema: el delivery cibernauta le ahorra el esfuerzo físico y le suministra su dieta balanceada de fast food, y sus ingresos dependen de su trabajo en la net como columnista de consejos sentimentales en una revista virtual de moda.
"Para un número creciente de personas, internet se esta convirtiendo en un hogar" afirmó De Kerckhove.
La vida de este cyborg nos lleva a reflexionar sobre cuán enredado y maravilloso es el mundo que se aproxima, eso que Mc Luhan definió como “aldea global”, pero ¿hasta que punto podemos afirmar que el desarrollo de nuevas tecnologías nos conducirán a un porvenir democrático e hipercomunicado? Con la revolución en las comunicaciones y, sobre todo, teniendo en cuenta el desarrollo indiscriminado (pero discriminatorio) de Internet, se nos ha prometido una reducción de las distancias. Ahora bien, ¿se constata verdaderamente, esa reducción? O mejor, ¿de qué o a qué se nos acerca y de qué o a qué se nos aleja? Parecería que solamente estamos inmersos en una realidad virtual; que, paradójicamente, ese click en un abrir y cerrar los ojos nos acerca al resto del mundo, pero a la vez nos aleja de él, del de más acá, de la realidad existencial.
“Está en marcha un proceso de integración a escala planetaria” – sentenció Derrick de Kerckhove. Sin embargo, ¿existe una democratización de la comunicación vía Internet? No solo no se percibe un acceso universal a la información que circula por la red sino que tampoco puede observarse que el contenido de esta sea lo suficientemente equilibrado entre países: predomina la información acerca de las grandes potencias y escasea la información acerca de las demás naciones.
Creemos que, en lugar de producirse una globalización de las comunicaciones, lo que sucedió fue un pequeño accidente: ¡se pinchó el globo! Y así nacieron nuevas dificultades, nuevas desigualdades, nuevas maneras de acercarse a la realidad y a los objetos a conocer.
Las cosas han cambiado, amigos…
Érase una vez una galaxia gutemberg convertida en constelación multimedia; un orden atómico transformado en binario, y un homo sapiens convertido en digital.
Bibliografía:
De Kerckhove, "la piel de la cultura", capitulos 1,2,17,18,19, Colección Libertrad y Cambio, 1995.
Mc Luhan, "La galaxia Gutemberg, Génesis del homo typographicus", circulo de lectores.
Grupo: Love parade
Publicado por el Febrero 22, 2004 07:53 PM | TrackBack
