La revolución tecnológica trajo aparejada una nueva forma de comunicación: el chat. El surgimiento de esta nueva lengua escrita, estructurada bajo la conciencia del lenguaje oral, permite reconstruir la intención comunicativa de los enunciados en la escritura, o sea, la fuerza ilocucionaria. Asimismo, a partir del chat lo escrito retoma de la oralidad su carácter espontáneo e instantáneo, es decir, el intercambio en directo entre individuos.
La comunicación mediante el chat se basa en la escritura, sin embargo, su principal característica es la oralidad del lenguaje. Por lo tanto, esta forma de intercambio tiene un estatuto extraño, a mitad de camino entre la oralidad y la escritura, hasta el punto de que A. M. Jean se refiere a ella como "hablaescritura" (Chartier, 2002, p. 167).
El chat rompe con los usos tradicionales de la escritura, dejando en un segundo plano sus formas discursivas específicas. Los usuarios de estas herramientas para la comunicación recrean una conversación oral que construye una nueva forma de lenguaje escrito. Si bien, David Olson consideró que toda escritura sirve como modelo para el habla, en el chat sucede todo lo contrario. Las reglas de la escritura ceden su espacio a las normas orales.
Asimismo, la “conversación virtual” permite establecer una relación de pregunta- respuesta imposible en la escritura tradicional. Este contacto directo desplaza la transmisión lineal de mensajes, propia de los libros. La palabra escrita no puede defenderse como es capaz de hacerlo la palabra hablada natural: el habla y el pensamiento reales siempre existen esencialmente en un contexto de ida y vuelta entre personas. (Ong W. J., 1987, p. 82).
Por otro lado, uno de los principales problemas que plantea la escritura es que no permite rescatar la intención del escritor, los aspectos de la enunciación. El modo en que deben tomarse expresiones y textos pueden analizarse en términos de distinción entre acto ilocucionario (decir algo) y fuerza ilocucionaria (pretender algo al decir) (...) Una transcripción escrita de lo dicho no representa la fuerza ilocucionaria. (Olson, 1998, p. 292). En el chat, es posible rescatar la fuerza ilocucionaria a partir de la incorporación de íconos gestuales que simulan estados de ánimo (
= contento). Estos símbolos constituyen representaciones que permiten marcar la intención del interlocutor en el diálogo. De esta manera, podemos recuperar la dotación expresiva de la oralidad en la escritura del chat. Es así que, ante el surgimiento de nuevas vías de comunicación y representación, como las que posibilita el chat, se están produciendo cambios en los usos del espacio, del tiempo y de la lengua (Chartier, 2002, p. 168).
Por otra parte, el chat genera una nueva "comunidad textual". Los usuarios de los chats, aquellas personas que utilizan habitualmente este medio para la comunicación, comparten un modo de leer e interpretar los mensajes. La incorporación de esta nueva tecnología trae aparejado el desarrollo de nuevas competencias a nivel cognitivo, social y cultural, del mismo modo que sucedió durante el paso de la oralidad a la escritura. La entrada a la era cibernética requiere de una adaptación socio- cultural a nuevas formas de escrituras, que no puede descifrar un lector tradicional. Es así que, actualmente, para los niños la falta de localización y la instantaneidad no es de ningún modo algo fascinante, sino que forma parte de lo cotidiano (Chartier, 2002, p. 169).
GRUPO KAO
Siglo XIX??
En cien años cualquier controversia posible sobre el impacto del CHAT debería haberse clausurado...
;)

