Las tecnologías han transformado la conciencia humana. Durante siglos se ha pensado que las tecnologías funcionan de manera externa, que son ajenas al hombre, (tal como lo pensaba Platón en boca de Sócrates respecto a la aparición de la escritura, ésta no puede “pretender establecer fuera del pensamiento lo que en realidad sólo puede existir dentro de él” ). Sin embargo, haciendo referencia a los autores Walter Ong y David Olson, destacados pensadores del siglo XX, los adelantos tecnológicos como las computadoras, y en su momento la imprenta y la escritura, a pesar de inspirar desconfianza en cuanto comienzan a introducirse, son asimilables mecánicamente.
La escritura, desde que apreció por primera vez hace cuatro mil años en Mesopotamia, Egipto y más tarde en América Central, hizo, según Olson, que se “tomara conciencia de entidades lingüísticas como las palabras” ya que constituyó un modelo para la forma verbal. Así, “una vez que se le ha atribuido una forma gramatical a una oración, pueden rechazarse las oraciones que no se ajustan al modelo” . También estas escrituras fueron las primeras en representar enunciados negativos; “facilitaron un nuevo criterio para la noción de “decir lo mismo”” , “permitiendo una nueva forma de discurso, el discurso de principios, afirmaciones y definiciones” , o sea, modificó tanto la forma de pensar humana, como su proceso cognitivo.
Según Ong, el principal cambio radica en que “trasladó el habla del mundo oral y auditivo, a un nuevo mundo sensorio, el de la vista; transformó el habla y también el pensamiento” , esto es lo que hace que la escritura sea “la más trascendental de todas las invenciones tecnológicas” . Para este autor, la invención del alfabeto griego “es con mucho el más flexible de todos los sistemas de escritura en la reducción del sonido a una forma visible” , desde su invención, “fue posible emplearlo para escribir o leer palabras incluso de lenguas desconocidas (con algunas inexactitudes debidas a las diferencias fonéticas entre las lenguas)(...) y cumplió una función democratizadora en el sentido de que para todos resultaba fácil aprenderlo” .
De este modo, la escritura ha producido numerosas modificaciones en la vida humanan y, tanto Ong como Olson en sus respectivos ensayos, han señalado los cambios más relevantes. Sin embargo ambos coinciden en que la escritura reestructuró la conciencia humana, liberándolo de la obligación de memorizar (que en un principio se pensó que destruía la memoria), y posibilitando una introspección “no sólo frente al mundo objetivo externo (bastante distinto de ella misma), sino también ante el yo interior, el cual se contrapone al mundo objetivo” . Esto es lo que tal vez dio la sensación, desde su total asimilación, que la escritura es natural e interna al hombre. Así, como apunta Ong “las tecnologías son artificiales, pero lo artificial es natural para los seres humanos” y, además “no son sólo recursos externos, sino también transformaciones interiores de la conciencia, y mucho más cuando afectan la palabra".
Bibliografía:
Ong, Walter J., “Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra”, Mexico, FCE, 1987, cap IV.
Olson, David, “El mundo sobre el papel. El impacto de la escritura y la lectura en la estructura del conocimiento”, Barcelona, Guedisa, 1998, cap12.
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