La mente occidental, como artefacto cultural formada por conceptos ha sido modelada a partir del contacto con los productos letrados; es decir la escritura. Este es el principio que parece llevar a Olson y a Ong a postularse sobre como a partir de la sistematización del habla en la escritura; facilitada con la aparición de la imprenta; la conciencia ha sido reestructurada.
Con la imprenta, la cultura escritural se extendió a todos los extractos sociales, haciendo partícipes a todos los individuos de las competencias que condicionaban el ingreso a una comunidad textual inaugurada con el primer alfabeto.
La aparición de la escritura, hizo que el hombre tomara conciencia de aspectos mentales que con sólo la oralidad no podría haber llegado a divisar. Es decir, a partir de la colocación del habla sobre papel, transformó esos aspectos en objetos de reflexión y análisis. Tomó distancia de sus pensamientos.
La mente llevada al papel, perpetuó “lo dicho”, pero así mismo perdió la fuerza ilocusionaria del habla contextualizada por un paralenguaje corporal; lo que llevó a que los primeros “escribas” intentaran unidimensionar el sentido con el que debía ser interpretado un texto. La imprenta y la escolarización a partir de ella abrió el sentido único a múltiples reinterpretaciones que fueron plasmadas y distribuidas entre los nuevos usuarios del sistema alfabético.
La expansión de un código común sistematizado en un alfabeto, facilitó el intercambio social, económico y cultural entre las distintas comunidades occidentales; que fue enfatizado a partir del uso generalizado de los tipos móviles. La escritura como sistema no habría alcanzado ser universal sin la tecnología de la imprenta.
Una vez que el modelo escritural es asimilado, es difícil dejar de pensar desde ese modelo; es decir que la sistematización artificial del lenguaje ha sido naturalizada en un proceso de escolarización que se inicia desde que se nace.
El almacenamiento de las palabras en un papel, permitió al hombre liberar la mente de las palabras en sí mismas, y dedicarse al análisis de objetos, abrirse al metalenguaje. Retener la información de un tiempo y un espacio redefinió el lugar del hombre en el mundo. Con la imprenta el hombre podía ahora ser propietario de su propio pensamiento, y compartirlo. La tensión entre intención e interpretación se ve reforzada por la idea de propiedad y inmutabilidad de lo escrito, una de las mayores limitaciones de lo textual. Modernidad y capitalismo tienen como base el sistema escritural impreso y seriado.
Después de mas de 500 años de aparecida la imprenta y de iniciado un proceso cultural que estructuró el pensamiento alrededor de lo impreso; hoy la invención de dispositivos tecnológicos informáticos “virtuales” ponen en crisis todo el sistema que representa la cultura de lo impreso.
Ong lo plantea como una oralidad secundaria que recupera elementos perdidos en el modelo unidimensional y cerrado que se instauró a partir del mercado de lo impreso que si bien abrió el acceso al pensamiento letrado, se cerró en la individualización del consumo. Hoy el texto informatizado que circula por internet pone en crisis la idea de propiedad, la figura del editor; y recupera un sentido comunitario de creación colectiva, y rompe con la barrera de la inmortalidad de la palabra plasmada en el papel. La idea de comunicación como “feedback” se hace presente en la relación entre un creador y un destinatario que puede entablar un diálogo con el primero, y éste a su vez responder a los cuestionamientos en un movimiento dialógico infinito.
Publicado por: Grupo VIMASO (datos ariel)
Integrantes: Victoria Pueblas, Matias Hessling, Soledad Lammoglia, Gonzalo Reymundez
Observaciones: Publicamos con el usuario "maquina cuatro" debido a que no nos reconcia el usuario "alumnos da".
Bibliografía consultada:
Olson, D. “El mundo sobre el papel” Cap. 12., Ed. Gedisa, Barcelona, 1998.
Ong, W. J., “Oralidad y escritura”, Cap. 4 y 5, Ed. FCE, México, 1987

