“¿Qué ganaríamos y qué perderíamos, si acaso algo se pierde, al dejar la vida enraizada en el cuerpo por la ubicuidad de la telepresencia en el ciberespacio?”, se pregunta Dreyfus en el capítulo La telepresencia y la distancia de lo real. De esta manera coloca, al igual que Maldonado, la problemática del cuerpo en el centro de la escena.
Lo que se pierde en la telepresencia, al dejar de la lado la interacción presencial es, para Dreyfus, la “inter-corporalidad”, la combinación de factores como los gestos, los movimientos de los ojos y de la cabeza, la postura. Además, también lo que se pierde es la posibilidad de controlar los movimientos del cuerpo y el sentido del contexto. El contexto es importante porque expresa el estado de ánimo general, especialmente relevante en situaciones como una obra de teatro o una clase.
A propósito de esto, Maldonado también considera que en el espacio virtual se excluyen los movimientos de los ojos. Este autor, analizando las diferencias entre el espacio virtual y el espacio real, considera que la experiencia del espacio involucra a 4 de nuestros sentidos: la vista, el tacto, el oído y el olfato. De esta manera, plantea el espacio como un sistema perceptivo. En el espacio virtual es justamente este sistema perceptivo el que falla. A propósito de esto, Maurice Merleau Ponty plantea que el vínculo que se establece entre el cuerpo y el mundo está basado en la percepción y en la motricidad. Este filósofo francés perteneciente a la corriente fenomenológica plantea como sujeto al cuerpo. Este cuerpo que no es una conciencia y que no es un receptor pasivo, sino que es un cuerpo siempre en relación con otros cuerpos y objetos.
El cuerpo en Merleau Ponty es definido como un todo, como una forma: “mi cuerpo entero no es para mí un amontonamiento de órganos yuxtapuestos en el espacio”. El cuerpo “es un sistema de sistemas destinado a la inspección de un mundo, del sentido”. Justamente todos necesitamos conocer para actuar, pero ese conocimiento para Merleau Ponty es corporal, no representativo, porque es justamente en el cuerpo real donde las cosas suceden. Uno no conoce porque es un intelecto sino porque es un cuerpo, de esta manera el cuerpo se convierte en el equivalente de las cosas. Así es que Merleau Ponty plantea el cuerpo como “equivalente universal” y como “simbólica general del mundo”. El cuerpo es nuestro medio de tener el mundo y de adquirir significaciones nuevas. La intercorporalidad es esencial en esto porque reconocemos los gestos del otro como posibilidades de mi cuerpo. Si el cuerpo es algo en Merleau Ponty es “intención”, porque va hacia el mundo, hacia el otro, hacia las cosas. Es un yo puedo, “soy un cuerpo intencionado que tiene facultad de significar”, dice Merleau Ponty, y el sentido deriva de la experiencia. Experiencia que, para Dreyfus, “no está al alcance de la vida ciberespacial”.

