“…Todos estamos hechos de los que nos han precedido.” Esto es irrefutable, aprendemos de nuestros padres, de nuestros abuelos, aprendemos de otros, la razón, nuestra memoria, y la memoria colectiva nos permiten interactuar con el entorno en el que vivimos.
“…Todos estamos hechos de los que nos han precedido.” Esto es irrefutable, aprendemos de nuestros padres, de nuestros abuelos, aprendemos de otros, la razón, nuestra memoria, y la memoria colectiva nos permiten interactuar con el entorno en el que vivimos. La comunicación y la transmisión son fundamentales en este sentido. Regis Debray define y diferencia ambos conceptos, y remarca la relación existente entre ellos. Comunicar consiste en transportar información en una determinada esfera espaciotemporal, es la circulación de mensajes en un momento y lugar determinados. Tiene un carácter sociológico y parte del acto de interlocución entre un emisor y un receptor. Es un momento de un proceso más amplio y más largo. Ese proceso es la transmisión. Transmitir es transportar información en el tiempo, entre diferentes esferas espaciotemporales. Es de carácter histórico y su base de partida es un soporte técnico. Es el proceso que incluye a la comunicación, y que se relaciona con todo aquello que tiene que ver con la dinámica de la memoria colectiva. “…para transmitir, antes hay que comunicar.” Pero no es condición suficiente para la transmisión. La transmisión es siempre un proceso en tradición. Comienza por la educación y se extiende en el tiempo según obligaciones jerarquías y protocolos determinados que progresan en etapas o niveles siguiendo una sucesión regulada. Las instituciones tienen una relación directa con el proceso de transmisión en la creación de cultura. Todo el proceso de transmisión, las resignificaciones que el hombre da a su entorno, a “las huellas” del pasado, a lo largo de la historia, influye en la forma en que el ser humano construye sus identidades.
Actualmente los avances tecnológicos e informáticos y el uso de los mismos por el hombre, han desembocado en la producción de una nueva cultura: la cultura de internet. Manuel Castells entiende por cultura un conjunto de valores y creencias, una construcción colectiva, que determinan el comportamiento, cuyos esquemas repetitivos generan costumbres que se imponen mediante las instituciones y las organizaciones sociales informales. La Cultura de Internet se caracteriza por tener cuatro estratos: la cultura tecnomeritocrática: tiene que ver con el reconocimiento y la cooperación en red en proyectos que mejoren las tecnologías y beneficien la interacción con el ordenador y la red; la cultura hacker: defiende la libre cooperación y comunicación en innovaciones tecnológicas y hace de puente entre los conocimientos originados en la cultura tecnomeritocrática y los proyectos empresariales que difunden internet en la sociedad; la cultura de comunidad virtual: son fuentes de valores que determinan el comportamiento y la organización social. Renueva y configura las formas, procesos y usos sociales de Internet. Y la cultura emprendedora: propia de las empresas y de aquellos que buscan expandir internet a partir de sus usos comerciales. Todos contribuyen a enfatizar la ideología de libertad en el mundo de internet.
N. A. Peña
Publicado por el Junio 5, 2005 03:56 PM | TrackBack
