De Rosnay en el libro en cuestión plantea una idea que a mi, personalmente, me da para pensar y reflexionar. El hace un enfoque sobre la interfaz invasiva y no invasiva. Propone, a modo de ejemplo, una interfaz invasiva que la describe como una especie de electrodo, agregados de diferente tipo, que luego irá a proponer la idea de “Violación del cuerpo y de su integridad”. A su vez, plantea la realidad virtual como una interfaz no invasiva.
El tema en cuestión es este: si se plantea el tema de la invasión del cuerpo ¿No hay invasión también en el hecho de montar toda una serie de sensores alrededor de todo el cuerpo para lograr una interacción en el ordenador por medio de la realidad virtual?. Yo creo que en este caso también hay una violación a la integridad del cuerpo ya que, si bien se logra la interacción (tan deseada y venerada por el autor) se da a costa de elementos externos a la fisonomía del cuerpo humano.
A su vez, se da otra cuestión que me da a pensar.
Si a lo largo del texto habla de proyectos inacabados de interfases entre el hombre y la tecnología, ¿Cómo puede ser que el autor tenga la posibilidad de proyectarse tantos años hacia delante como lo hace cuando advierte sobre las etapas en que atraviesa el hombre “simbiotico” en relación a la tecnología?
Soy Mauro Di Rado de la comisión de los lunes de 21 a 23 hs.

