Por Nazareno Brigante.
Esta obra se basa principalmente en un análisis histórico-explicativo de la evolución o, como dice el autor, la coevolución de las relaciones simbióticas establecidas entre el hombre y el medio o entorno que lo rodea, tanto la biosfera y la ecosfera (medio biológico y ecológico, animales y vegetales), la tecnosfera (la maquinaria por el creada para facilitar su relación con el mundo externo y minimizar su esfuerzo) como la noosfera (los ordenadores, la tecnología digital y las redes); hasta llegar a la interfaz mas desarrollada y moderna: la interacción con los ordenador para dar origen al cibionte o compleja macrocélula viva planetaria.
A cada una de estas interfaces le corresponden tres etapas con sus respectivas funciones y propiedades:
autoconservación: corresponde a la domesticación de los recursos naturales y la energía para producir alimentos (agricultura, ganadería, etc.).
autoreproducción: corresponde a la fabricación en serie de los elementos de construcción del cibionte (la industria, maquinas y productos manufacturados, el comercio y la economía).
autorregulación: refiere al procesamiento de la información, a los elementos constitutivos del cerebro y a los aspectos mentales del cibionte. Corresponde a los medios de comunicación y la informática.
A su vez, el autor propone un paralelismo entre el surgimiento o nacimiento del cibionte y su desarrollo y la explicación de los principios y características de los sistemas emergentes, dentro de los cuales este se ubica debido a su ajuste a dichos principios que rigen a este tipo de sistemas, como la emergencia de nuevas y complejas propiedades autoorganizativas de interacción a partir de un conjunto de reglas sencillas que parten del caos tratando de resolver necesidades individuales.
A partir de ello propone el surgimiento de un nuevo conjunto de formas de vida artificial anteriormente no tenidas en cuenta como tales, como las tecnologías, las maquinarias, los ordenadores digitales e Internet (a la que caracteriza como la red de redes) que interactúan en una relación simbiótica de mutuo beneficio con el hombre.
Por eso describe al hombre del futuro como el hombre simbiótico, que se relaciona en forma creciente con su entorno (tanto biológico como tecnológico) y va creando nuevas formas de vida cada vez mas avanzadas y tecnológicamente evolucionadas (la realidad virtual, los microchip, los robots, etc.) de las que obtiene múltiples beneficios y las cuales, a su vez, obtienen un beneficio de esta relación simbiótica. De esta manera, el hombre se va constituyendo progresivamente como el cerebro del complejo sistema nervioso al que ha colaborado en gran medida a crear y desarrollar, el cibionte.

