Hasta hace 1 año trabajé en el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires, en el área de Sistemas. Si bien las PCs que nosotros teníamos en la oficina eran bastantes modernas, casi todas las secciones que hay en Capital tienen máquinas muy viejas que ni siquiera soportan Windows. Por esto, todos los sistemas específicos del Registro (sistemas para Nacimientos, Defunciones, Matrimonios y demás) están hechos en Clipper, que funciona bajo MS-DOS. Recién ahora se están haciendo en Visual Fox Pro, que necesita Windows.
Entré a trabajar ahí con los conocimientos básicos de computación, esto es, en Windows, obviamente. No fue para mi muy difícil aprender DOS, sobre todo porque tenía ganas de hacerlo, pero había una señora (todavía no entiendo por qué razón la mandaron a esa oficina) que, pobre, se le hacía extremadamente difícil. No podía aprenderse los comandos ni cómo manejar los sistemas. Ella se llevaba bien con Windows pero fuera de eso, nada. Así que terminó siendo la encargada de contestar los mails que llegaban a la oficina y de contestar el teléfono, porque no podía hacer más nada.
Al plantear la Mac como un electrodoméstico, se la está planteando como, en primer lugar, un instrumento que hace falta en cada casa y, lo más importante, que cualquiera lo puede usar. Eso es lo que pasa con las interfaces gráficas, que usan y abusan como dice Stephenson de la metáfora, no hay que ser programador ni entendido, hasta Doña Rosa (para citar el mítico personaje de Neustad) la puede manejar.

