Casacuberta aborda desde distintos ángulos la idea de tecnología. Sin embargo creo que la definición que se alinea mas con su postura es la de “instrumento o procedimiento que facilita un determinado logro”, y a partir de esta definición es que la idea de tecnología se expande.
Casacuberta aborda desde distintos ángulos la idea de tecnología. Sin embargo creo que la definición que se alinea mas con su postura es la de “instrumento o procedimiento que facilita un determinado logro”, y a partir de esta definición es que la idea de tecnología se expande. Y lo esencial de esto es que la tecnología “facilita” el logro, en este caso la creación, pero no representa por si sola una fuente creativa. Para ello es indispensable la intervención del productor o el artista. Y, en lo que va en la evolución de las tecnologías utilizadas en el arte, no solo la intervención de éste sino también del público usuario. El problema es que esto lleva inevitablemente a la discusión entre arte tradicional y/o arte digital, en el sentido de que, depende la postura que uno asuma se va a estar a favor o en contra de uno u otro. O tomar una postura intermedia, como lo dice el texto en el capitulo 4, donde ambas formas de creación pueden darse paralelamente.
Igualmente lo que más destaco de esta discusión es la clara posición del autor en cuanto a que la utilización de las computadoras en el arte y la interacción del usuario llevan a una democratización de la producción del arte (noción que contrasta mucho con la posiciones tradicionales).
Creo que la “carga de la prueba” en el texto de Casacuberta esta a favor de que la creación es un ámbito reservado a los seres humanos (con las salvedades expuestas en el párrafo anterior). Sin embargo la hipótesis contraria aparece en el texto y las consecuencias de esto sería la aparición de un nuevo sistema de producción artística que solo sería interpretado por las máquinas. Es evidente que esta hipótesis se refuerza con la que otorga una cierta dependencia de las maquinas de los seres humanos.
Creaciones colectivas
Un ejemplo claro es el que implementó el diario Clarín el verano pasado. Consistía en la publicación, en el suplemento juegos de verano, de un cuento, el cual se iba construyendo según la sugerencia de los lectores y a partir de estas un escritor les daba forma, completando la historia. La diferencia con las creaciones colectivas que se dan con las nuevas tecnologías es que en este ejemplo la interacción estaba acotada a la selección que el autor hacia de las sugerencias de los lectores. Y aún así la sugerencia del lector era adaptada y no se publicaba textualmente lo que los lectores enviaban. Por otro lado la interactividad, si es que en grado alguno ésta se presentaba, no se daba de forma instantánea y el efecto retroactivo tendía a debilitarse. Sin embargo, y en consonancia con los ejemplos planteados en el texto, se trata de integrar al lector a la obra, que no solo sea un espectador y que (aunque este muy acotado) sea también productor de la obra.
Otro ejemplo puede ser el cine de liberación que tuvo su auge en la Argentina en la década del 70. Donde, si bien el espectador no tenia participación en la creación de la obra, la obra y el creador preveían la participación del público en la misma por medio del debate (cosa que podría funcionar como analogía con las creaciones colectivas que utilizan nuevas tecnologías).
Dimensiones cognitivas, sociales y políticas de las creaciones colectivas
En cuanto a la dimensión cognitiva creo que la creación colectiva puede servir como iniciación. Es decir, como la puerta de entrada para que el individuo adquiera o profundice sus conocimientos sobre una rama determinada del arte. A partir de esta experiencia el individuo ya no esperaría que la obra exprese solo por el artista sino también a través de su propia interacción. La creación colectiva no solo propone la transgresión entre autor-obra-público sino también cultura de elite y cultura popular.
Una de las consecuencias de la creación colectiva en lo social y político ha quedado plasmado en el texto analizado. Y es el surgimiento del debate sobre qué es el arte, como influyen las nuevas tecnologías y si la interacción no es una forma de democratizar el arte. Personalmente creo la creación colectiva contribuye a masificar el arte pero no creo que, como lo da a entender Casacuberta, con esto se desmitifique la figura del artista. Por el contrario creo que no se da una nueva relación entre autor y el público sino que solo se trata de una transgresión pero no en el sentido de un quiebre sino en el sentido de un defasaje hacia otro tipo de relación, en la cual sigue presente la separación entre autor y público.
En cuanto a la dimensión política no creo que todavía pueda significar un factor trascendente. Las nuevas tecnologías todavía son eso, nuevas, y por lo tanto solo se podrá apreciar su resultado en el campo político (ya que en el campo académico artístico y en el de la comunicación ya ha cobrado cierta importancia y es fuente de debates) con el transcurrir del tiempo.

