La máquina creativa, en Casacuberta, David.
Busque ejemplos de “Creación colectiva” fuera del ámbito de las tecnologías y analice semejanzas con las trabajadas en los textos.
“¿Le gustaría conocer el sentido de la vida, el porqué del universo o saber de la existencia o inexistencia de Dios?
[...]
En Creación Colectiva hemos desarrollado una inteligencia artificial que responde a sus preguntas existenciales o metafísicas de una forma clara y sin artificiosidades teóricas.”
Cuántos Oráculos, Fuentes Divinas, Brujas, premoniciones de algún ser o cosa, han venido, en el transcurso de la historia del hombre a responder sobre su “existencia”. Dioses y semidioses desde la Grecia antigua incluso murieron a causa de revelar tales respuestas. Y es que la naturaleza intrínseca del hombre es tratar de resolverla, de hallarla.
El Ser, ¿cómo se constituye? Y de aquí se desprende todo el resto...
Creo que hoy uno de los fenómenos, fuera de las modernas tecnologías, que sigue vigente es la edición año tras año de los famosos “Horóscopos Chinos” – de la “famosa” Ludovica Squirru u otros- y no menos asombroso, las videntes que con sólo ver la palma de tu mano derecha, o la borra del café que tomaste, ya pueden predecir todo tu porvenir.
Igual que en Creación colectiva.com “si el sistema le parece interesante” con una pequeña cifra Usted podrá acceder cada vez que lo necesite a las verdades de su existencia.
Ahora bien, una vez que “revelaron” nuestras preguntas, la sensación no es de alivio sino de mayor incertidumbre, “¿qué me quiso decir con la luna de Venus está sobre Saturno y tu arcángel te protege, porque como eres árbol de hierro?”. Está claro que TODO, igual que en el texto, Creación colectiva, que está formada por una base de datos de las teorías de los más famosos filósofos y al encontrarse frente a una pregunta elige una o más de sus “múltiples personalidades” y al final tenemos un millón de respuestas que nos dicen TODO pero en verdad NADA.
Pienso que la tecnología es una gran puerta que vino a abrirse para la humanidad, pero es hora de utilizarla para progresar, aprovechando las facilidades que nos brinda. Así como en el día a día tenemos que elegir entre brujas o enfrentar nuestros problemas sin soluciones mágicas, con la Red pasa lo mismo, sobre todo porque ya es parte del día a día. Tenemos que aprender a elegir dentro de la Gran Oferta.
Como bien dice el texto: “un ordenador no hace más que ejecutar operaciones matemáticas, con una lógica implacable. Pero el arte no es un espacio de razón y números: es un espacio de intuición, creación, sorpresa, imprevisibilidad”.
Y es justamente en el arte dónde mejores respuesta encuentra el hombre con respecto a su Ser.
Con esto no descarto que las nuevas posibilidades tecnológicas sean adoptadas para hacer un nuevo tipo de arte. Lo cual trae consigo una nueva necesidad: entender el arte de otra manera, Walter Benjamin en su texto “Pequeña historia de la fotografía” dice que hasta finales del siglo XIX la obra de arte había sido la manifestación irrepetible de una lejanía, Benjamin habla del “aura” en la obra de arte, el hombre frente a la obra de arte se encontraba a sí mismo, era una creación en un determinado tiempo y espacio, un aquí y un ahora. Con la posibilidad de la reproductividad técnica de la obra de arte ésta queda despojada de todo aura.
El sector elitista del círculo artístico rechazaba esta nueva posibilidad, que era símbolo de una nueva etapa: la democratización de la obra de arte, y uno de los argumentos que van a dar es sobre la incapacidad de las masas populares para encontrar en la obra de arte su verdadero significado.
Por último el texto de David Casacuberta dice sobre este punto, “El arte es universal, es la expresión pura de sentimientos que todos compartimos”. Estoy de acuerdo con esto y agregaría, nada que tenga que ver con Comunicación, de cualquier tipo, un gesto, una palabra, una canción, un cuadro, etc lleva implícita una única forma de interpretación, porque los seres que la interpretan son diferentes entre sí, son seres únicos e irrepetibles.
LANG, MARIA CELESTE

