En un principio internet surgió desde un ámbito que intentaba trascender reglas institucionales y cambiar los valores y criterios de creación que estaban establecidos en ese entonces. Justamente su génesis se llevó a cabo dentro del marco universitario (además de los espacios militar, gubernamental y científico) en una época en que la revolución sexual y cultural junto al hippismo alborotaron a los adultos conservadores presentando una nueva impronta de los adolescentes. La cultura estudiantil de entonces clamaba una “cultura de libertad” que implicaba una democratización de la información a través de una innovación tecnológica en donde el afán de investigar y descubrir era la premisa principal.
En contraposición a esta postura liberal, el avance de internet y la informática han desarrollado nuevas aplicaciones y necesidades. Es el caso del comercio electrónico y el uso de la red para propósitos estatales y de seguridad. Ambos ejemplos, comparten un factor común: el control. Estos nuevos usos requieren un cambio en la arquitectura en detrimento de mayor regulabilidad (la encriptación como un nuevo recurso) ya que se empieza a operar con información sensible que no es apta para ser vista por todos los navegantes de la red.
Es precisamente el concepto de arquitectura el que quiero remarcar ya que me parece de gran importancia. La arquitectura organiza el espacio pero no tiene injerencia en el contenido. Presentamos hasta ahora dos tipos particulares de arquitecturas que se pueden encontrar en internet. No debe vérselas como opuestas sino como complementarias ya que ambas coexisten en un mismo espacio virtual.
¿Qué podemos entonces esperar del futuro de internet? Hasta ahora conocemos varios tipos de arquitecturas que son funcionales a las aplicaciones para las cuales han sido diseñadas. En cuanto a la difusión de arte y de información se estableció una arquitectura laxa y flexible, que incluso puede ser modificada y creada por personas con conocimientos relacionados (programadores). En cambio, en términos de comercio o seguridad la arquitectura es más rígida y cerrada, restringiendo las modificaciones por parte de los usuarios y programadores. Podemos pensar que en un futuro van a ir apareciendo infinitas formas de expresión, ideas y aplicaciones en la que cada una requerirá una arquitectura específica. Las posibilidades son infinitas, básicamente porque estamos hablando de un espacio virtual y no real que recién está comenzando a ser explotado. Dejamos un interrogante abierto: ¿esto significa que en pocos años internet se convertirá en un caos sin reglas?
Jesica Rosenberg

