Las nuevas tecnologías permiten alcances realmente admirables a todo nivel. Sin embargo llevan a algunas pérdidas también considerables. Darley realiza una mirada un tanto más reflexiva donde cuestiona las posibilidades que hoy se hacen explicitas en dichos medios, pero también analiza la dimensión significante de los mismos, que el considera hoy disminuida.
Sin dudas en la actualidad nos encontramos con nuevas creaciones, con nuevas estéticas, que implican avances, aunque también pérdidas. Lo que puede verse en este fenómeno del impulso vertiginoso de las nuevas tecnologías, según el autor, es una búsqueda estética muy amplia, pero una dimensión significante (que en el pasado era muy relevante) que en la actualidad ya no parecería ocupar el centro de atención. Hace un recorrido por diversos ámbitos en donde las tecnologías han tenido una importante influencia y destaca las ganancias obtenidas, pero hace énfasis en la pérdida en el nivel narrativo.
Lo que resulta importante es que el autor hace una correlación continua de esta situación con lo que es el contexto en general y particularmente con lo que significa “la cultura de masas”. Es importante esta relación porque permite situar la producción de mensajes y de entornos, no como mera cuestión estética o de entretenimiento, sino como un modo más de instituir un tipo de hombre dentro del sistema del que forman parte las tecnologías.
Cuestiona la lugar de la obra, del autor, del lector, del receptor, poniendo de manifiesto lo que ya Benjamín hace muchos años anticipaba en sus ensayos acerca de la influencia de la reproductibilidad técnica.
Lo que sus palabras parecen invocar es la necesidad de una vuelta a la reflexión, a la obra de arte en tanto objeto compuesto de significado, donde la interacción realmente exista para la configuración de sentido, y no como mera cuestión de interacción física. Pone en duda la concepción de receptor activo tan vanagloriada por las actuales concepciones que apoyan a las actuales tecnologías y los medios digitales. Lo que parece mostrar es a un receptor que es más pasivo de lo que se considera, que no reflexiona demasiado acerca de lo que tiene frente a sus ojos y que es más objeto de manipulación...
Adriana Veronesi

