Los capítulos 3 y 4 de Nicholas C. Burbules y Thomas A. Callister “ponen sobre la mesa” las discusiones sobre Internet, sus contenidos y sus usuarios. Harán una propuesta de trabajo para poner en práctica en el futuro inmediato. ADRIAN FONTANA
El hipertexto parece afirmar la frase “todo tiene que ver con todo” ( adjudicada al locutor y conductor “Pancho” Ibáñez) y parece estar en pugna con otra archiconocida frase que dice “La Biblia y el calefón” ( extendida gracias al periodista, humorista y conductor Jorge Ginzburg) porque no implica necesariamente un desvio en la comunicacion sino que explica sintéticamente una parte de su funcionamiento.
De las tres categorias de lectores hipertextuales activos que hablan los autores, yo me ubicaria en la del “usuario” porque siempre que ingreso en la Web para hacer una búsqueda tengo una idea de donde lo puedo encontrar y como orientarme.
Todavia parece prematuro hablar de la estructura hipertextual incorporada a loa metodos hipertextuales, porque este es un concepto que aun no tiene definición clara sobre lo que es sus alcances concretos o potenciales, si esta en claro que es un concepto revolucionario que ha instalado una crisis y un debate sobre los efectos o usos en los sistemas educativos. En tanto, para la educación, la busqueda hipertextual si bien parece otorgarle libertades, necesita de una orientacion o guia para no quedarse3 en la categoría de simples “navegadores”.
Hace un para de años atrás, en uno de los tantos programas nefastos del idem ¿periodsta? argentino Mauro Viale, se difundio como material “estremecedor” un breve video en el que un transeúnte intenta fallidamente cruzar la calle por ser atropellado por una auto que pasa a toda velocidad y del cual evidentemente no se percato. Al tiempo se supo que ese video pertenecia a un institucional trucado que circulaba por Internet para prevenir los accidentes de transito. Y las disculpas por difundir eso al aire y generar una gran confusion…bien gracias.
Un debate en torno al material que se divulga en Internet se refiere a si hay que ser un acerrimo partidario democratico de la libre difusion y circulación de material o verifcar y restringir los accesos. Este tema de amplia preocupación para los autores encontraria una solucuion a futuro si los sistemas educativos se modernizan para crear usuarios criticos y escépticos, cuando tiene que serlo, sobre los materiales que se difunden en la Red. Pero si los trasladamos a la Argentina parece difícil que se haga posible en el futro inmediato, porque este tema es tenido muy poco en cuenta en la educación de nuestro pais que todavía no logra adaptarse eficazmente a los tiempos que corren y, sobre todo, por un desinteres o desconocimiento de las autoridades de llevar acabo este proyecto.

