Todo texto es un hipertexto rudimentario afirman Nicholas C. Burbules y Thomas A.Callister , (h) en Educación: Riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información ya que en algún sentido es el lector quien toma vuelo propio en su itinerario de lectura. Él mismo elegirá los desvíos, los accesos laterales, las asociaciones con su enciclopedia personal, sus detenciones en la lectura o su abandono, desobedeciendo el mandato del autor.
Hipertexto una tecnología para la educación
Por Juan Fondeville
Pero en los hipertextos electrónicos la flexibilidad, la accesibilidad y la instantaneidad de estos atajos constituyen su propia especificidad.
De hecho el entorno Windows promueve esa lógica de elecciones múltiples para acceder a sus aplicaciones. La metáfora fuerza la irreverencia provocativa: no se trata de entrar por una civilizada puerta, sino por muchas indiscretas ventanas.
1.
El texto canónico conlleva una propuesta autoral en su organización retórica acerca de cómo se presenta la información, por objetivos didácticos pero también culturales. La información tiene un orden jerárquico en relación con su complejidad, hay gradaciones temáticas que van de lo general a lo particular y el texto se organiza para materializarse en un objeto libro. Su diseño convencional implica la división en capítulos, el índice, los paratextos espacialmente distribuidos y todos los requisitos formales que solicita el género a partir de que el imprentero Gutenberg sustituyera la oralidad por la tipografía.
En la superficie textual, el texto principal o primario será interrumpido por remisiones, ampliaciones conceptuales, asociaciones etc., con distintas estrategias discursivas: La nota al pie será una de ellas, como la remisión bibliográfica o la cita textual que formarán el otro texto subsidiario que el autor indica con señales para desviar el itinerario. Quizás una cita textual pueda ser incrustada en el texto principal si el autor prefiere no distraer al lector y evitar el riesgo de que la saltee.
Si bien estos recursos de organizar un texto lo constituyen como un hipertexto, en la práctica salvo las notas al pie legibles en la materialidad textual, sería un esfuerzo sobrehumano acceder tan sólo a una parte de la bibliografía citada por restricciones de tiempo y espacio.
Por más especulaciones teóricas que se formulen hay un plan de autor que subyace con firmeza. Hay también un hábitus en términos de Bourdieu, con que el lector abordará estos textos en forma canónica. Desobedecer estas propuestas enturbiaría el contexto, el marco teórico y el recorte del campo que establecen el nivel de coherencia textual.
2.
En el entorno electrónico estamos ante un nuevo desafío para el autor que diseña el hipertexto como también para este nuevo lector. Y ésto se hace más problemático cuando su finalidad es la enseñanza.
Con esa preocupación los autores Burbules y Callister(h) proponen una tipología de lectores hipertextuales según sus intereses y competencias: Los superficiales y curiosos como navegadores, los que buscan información precisa como usuarios y los experimentados hiperlectores que han dejado el balbuceo inicial y exigen diálogo y participación activa.
De todas maneras, advierten, estas caracterizaciones no son inamovibles sino modalidades de abordar un hipertexto en momentos y expectativas diferentes.
La propuesta central de Burbules y Callister (h) es convertir al lector de hipertexto en lector crítico ya que toda tecnología es inerte en sí misma, si los usuarios no aprenden las competencias para su utilización y apropiación.
3.
El hipertexto se constituye en una forma de acceso a la información oceánica e indeterminada de la red cuyos parámetros contextuales se diluyen como en la deriva del shopping center. Sólo que la travesía es silenciosa insípida, inodora. Como en un shopping virtual donde acudimos a buscar conocimientos se nos compulsa a transitar y consumir haciendo click.
Con análoga estructura laberíntica para perdernos en sus pasadizos homogéneos, con la insulsa música de no lugar, con las mismas fragancias, el tiempo suspendido, las huellas de lo local desvanecidas, se configura el shopping real.
Sin identidad a la vista, solo logotipos para cubrir al cuerpo, atravesamos indistinguibles parajes diseñados para transeúntes mansos y al parecer sin apuro. Con propensión a comer rápido o a ser atendidos rápido, por flexibilizados empleados del mes en cacharros descartables.
Con todo disponible en el paisaje edénico y placentero siempre que en la última instancia determinante paguemos la mercancía con tecnologías de papel o con las electrónicas de banda magnética.
4.
Puede ser como afirma Raffaele Simone en La tercera Fase, que la escuela es metodológicamente y cognitivamente lenta. En nuestro país deberíamos agregar que ha sido estructuralmente arrasada después de la embestida neoliberal que desmanteló el estado y consideró una mala inversión las políticas sociales y educativas
La pregunta es cómo integrar sobre las ruinas estos recursos educativos en nuestra periferia donde se agregan dificultades de todo orden.
Por otra parte, hay otra red suficientemente poderosa como la dimensión cultural que no hay que desatender. Se trata de integrar estos hábitus, cruces y caminos sinuosos que debemos poner al día con urgencia. Alguien habrá indagado porqué en un lugar de excelencia académica como la UBA o en la más desfavorecida escuelita rural se sigue utilizando como tecnología didáctica la tiza y el pizarrón.
Considerar asimismo que esta sobreabundancia de información, como afirma Simone, es una riqueza aparente , ya que tanto los capitales tangibles, como los simbólicos en este caso están a buen resguardo.
Esto indica la imprescindible tarea de educadores-diseñadores-autores de convertirse en orientadores y necesarios guías de viaje.
De lo contrario se confirmarían los temores de Burbules y Callister (h) de que el inexperto lector hipertextual se extravíe más allá de lo esperado por los preocupados educadores.
Afortunadamente, como propone Michel de Certeau, el lector es un cazador furtivo, díscolo e intrépido que se las sabe arreglar si lo sorprende la noche en medio del bosque, pero aquí el bosque es más intrincado y desconocido.
Si por no implementar programas que contemplen esta necesaria alfabetización electrónica, soslayando las resistencias culturales, no se actualiza la enseñanza con estas novedosas herramientas tecnológicas, y si la información en la red es tan inaprehensible y anárquica como en un infinito shopping virtual estaremos perdidos.
Publicado por el Noviembre 8, 2004 07:45 PM | TrackBack
