
“La incorporación de la hipermedia a la literatura debe ser entendida como la evolución de la posmodernidad literaria”.
Núria Vouillamoz
Antes de entrar al texto, me gustaría remarcar y parafrasear un aspecto metodológico presente en el trabajo de Vouillamoz. Cualquier aproximación a la comprensión de los avances tecnológicos requiere de un abordaje y un marco multidisciplinario que posibiliten enumerar las relaciones entre los agentes y fenómenos que se ponen en juego.
En el texto de N. Vouillamoz se trabajan los precedentes tecnológicos y literarios que desde principios de siglo anuncian la confluencia de ambas disciplinas.
La hipótesis central es que la convergencia de la informática y literatura supone un nuevo esquema conceptual en el desarrollo del pensamiento basado en nuevos modelos de creación, de la pragmática de lectura y de la idea de texto como objeto de la literatura. Pero al mismo tiempo, la lectura de los cambios producidos a la luz de la irrupción de la informática, permite constatar los paradigmas ya presentes en las teorías literarias posestructuralistas. Por lo tanto, una segunda hipótesis se desprende de la primera que comprende, en lugar de hablar de ruptura, será conveniente señalar una continuidad y una adaptación a un contexto cultural que ofrece renovados modos de producción, recepción y divulgación del producto literario.
Antecedentes Literarios
Entre los precedentes literarios que señala Vouillamoz se destacan los trabajos de autores como Barthes, Bajtin y Eco que van a destacar tres postulados centrales: a) el texto como entidad abierta, polisemántica e intertextual, capaz de generar múltiples significados en cada acto de lectura, b) el receptor es ahora agente activo en la comunicación literaria, porque es él quien explicita la plurisignificación del texto, y c) la autoridad del escritor se desdibuja como única voz generadora de significados.
Hacer un recorrido por el nuevo paradigma literario se torna relevante en la medida en que en el contexto digital el lector se convierte en un agente fundamental de la comunicación. Los sistemas interactivos obligan al usuario a participar activamente ya que deberá actuar seleccionando una de entre las diferentes opciones que le ofrece el sistema. Pero además, la reflexión acerca de la plurisignificación se torna subsidiaria de aquella problemática que Foucault trabajó en 1979 en torno la necesidad de sustituir la noción de autor como único regulador en la creación de significados por un organismo abierto, intertextual.
Estas teorías son necesarias para reflexionar acerca de cómo los avances tecnológicos facilitan nuevas formas de producción que apuntan hacia una colaboración del trabajo en el que es más difícil identificar una individualidad creadora.
Antecedentes Tecnológicos
En cuanto a los precedentes tecnológicos, éstos se enmarcan en la necesidad a priori de la sociedad moderna de almacenar grandes cantidades de información. Frente a las limitaciones del papel –de su capacidad de almacenamiento y su difícil actualización de la información- éstas llevan a crear productos de software altamente sofisticados que habilitan, dada la cantidad de datos que genera el desarrollo del conocimiento, almacenar y distribuirlos eficazmente.
La autora va a enumerar tales precedentes. Ya desde la década del 40, aparecen las herramientas informáticas que apuntan a quebrantar la secuencialidad en la clasificación de la información. La autora toma como primer precedente el sistema diseñado por V. Bush denominado Memex, el primer prototipo de hipertexto.
En 1965, Ted Nelson acuña el término de hipertexto e hipermedia y lo define como “la escritura no secuencial o no lineal. Si se unen imágenes y sonidos, se convierte en hipermedia. Lo esencia del hipertexto es el libre movimiento del usuario.”
La aparición del hipertexto supone un punto de inflexión en la interrelación del hombre con el ordenador. Queda sustituido el concepto de linealidad por el de interrelación o enlace.
En este sentido, a los largo de la década del 70 hasta nuestros días, irán apareciendo los disquetes, los CD ROMM y uno de los medios más revolucionarios de nuestro siglo como es Internet, que constituyen las herramientas necesarias para mejorar el almacenamiento y distribución de grandes cantidades de datos.
Así, en el marco de una semiótica cultural, la autora pone de manifiesto reflexionar sobre ciertos peligros de los avances de la tecnología informática; el peligro del imperialismo cultural o colonialismo informático como un desajuste y discriminación de quienes tienen acceso y quienes no lo tienen. Pero creo que estas reflexiones son meritorias de un capítulo aparte en la bibliografía tecnológica.
Publicado por el Octubre 22, 2004 01:49 PM | TrackBack
