A medida que leía el texto, no podía dejar de recordar esos libros de Elige tu propia aventura que tanto me gustaban cuando era chico. En ellos estaban el germen de esos tres placeres que trata Janet Murray: inmersión, actuación y transformación.
Partiendo desde la premisa que cualquier libro de ficción que nos guste nos transportará a otro mundo, es posible decir que nosotros nos sumergimos en la historia como un participante más, como un voyeur que acompaña las acciones de los protagonistas. Nuestro mundo real pasa a un segundo plano: el mundo verdadero es el del libro. Y ese mundo está encantado, nos hipnotiza, nos adormece.
En esos instantes, podemos cuestionar las decisiones de los personajes pero no podemos hacer nada para cambiarlo por lo que nuestra participación quedará en un plano meramente receptivo. Esto implica una actuación limitante pero actuación al fin ya que de nosotros depende el acto de lectura. Podríamos transformarlo aunque ese cambio sería interpretativo (y de acuerdo a nuestras propias competencias) porque no podemos cambiar las palabras ya escritas.
Con las tecnologías digitales, estos tres placeres aumentan aún más. Se mantiene la inmersión pero aumentan enormemente la capacidad de actuación y transformación. Podemos tener un papel activo dentro de la historia, dejando de ser voyeur, permitiendo el cambio y mutación.
Sin duda alguna que estas facultades son también posibilidades que los medios digitales nos brindan. Y con ello nos traen una pérdida de la linealidad, por lo que se produce una transformación que nos toca a todos de cerca: el final pierde sentido y toma importancia las acciones que nosotros tomemos. Es la vida misma; es la elección de nuestra propia aventura.
Lucas Jacques
Publicado por el Octubre 18, 2004 07:10 PM | TrackBack
